Economía

Dr. Roberto Artavia urge “aislamiento social integral” en Nicaragua

Asesor de AMCHAM propone un período de dos a cuatro semanas: “Se está viendo a Nicaragua como una amenaza del resurgimiento del virus”, alerta

El profesor Roberto Artavia, presidente del Consejo Directivo del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (Incae), considera que Nicaragua debe iniciar un periodo de dos a cuatro semanas de aislamiento social integral, como una forma de reducir seriamente la tasa de contagio del virus covid-19, a la vez que alertaba de las consecuencias que la crisis puede tener sobre la economía nacional.

El catedrático, asesor de la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (AmCham), dictó un seminario vía web en el que disertó sobre las megatendencias que transitaba Nicaragua antes de la Rebelión de Abril -y luego, antes de la presente crisis sanitaria- y sobre las estrategias que debe implementar el gremio, en el contexto actual.

Artavia recalcó en la necesidad de que el “aislamiento social” debe ser total, porque si es parcial, “luego del aislamiento reinicia la crisis”, adelantando que el retorno a la normalidad no se dicta de un momento a otro, sino que es escalonado, permitiendo que quienes realizan funciones indispensables, sean los primeros en reintegrarse a sus labores cotidianas.

Alertó que dictar medidas que restrinjan la movilidad de los ciudadanos y la suspensión de garantías en general, conllevan el riesgo de que se alargue mucho, con un gobierno al que le gusta tener el control en su mano.

“Es importante que la Alianza Cívica, la UNAB, Iglesia católica, las cámaras del sector privado y otros, mantengan un ojo vigilante, para que la suspensión de garantías sea por razones sanitarias, y no se convierta en una práctica común, para ampliar el control del Estado”, insistió.

Las autoridades nicaragüenses han declarado que no ordenarán una cuarentena, ni cerrarán las fronteras del país. Las fotos de niños recibiendo a turistas que descendían de un crucero, o de miles de trabajadores estatales y simpatizantes del partido de Gobierno participando de una caminata multitudinaria, han sorprendido a las autoridades extranjeras que están a cargo del manejo de la crisis en sus propios países.

Artavia admite que la actitud de la autoridad gubernamental nicaragüense le parece “curiosa. Yo no la entiendo, y creo que nadie en el mundo la entiende. De hecho, ya hemos empezado a ver artículos [en la prensa internacional], donde ven a Nicaragua como una amenaza del resurgimiento del virus en países vecinos que lo han manejado en otra forma, y claramente, esto es indeseable. Lo último que necesitamos, son conflictos de frontera en este momento”.

Respondiendo a una pregunta formulada desde el público que asistía al seminario de forma virtual, el académico admitió que si la oposición, las organizaciones de la sociedad civil y la empresa privada quieren contribuir en el manejo de la crisis, tendrán que acercarse al Gobierno.

La razón es que se necesita activar el orden institucional para manejar la situación, recordando que los hospitales son públicos, y la autoridad que se requiere para hacer cumplir órdenes y directrices (o sea, la Policía Nacional) es una fuerza pública.

“Es menester cabildear, incidir y opinar ante el Gobierno, pero no quedarse esperando que ellos lo solucionen… y tratar de mantener incidencia sobre el Gobierno para que reaccione, ojalá más temprano que tarde”, invitó.

“Si la actitud del Gobierno sigue siendo la misma, será más importante mantener una ruta paralela”, en la que las empresas tratan de aplicar más allá de su entorno, los protocolos que implementan con su propio personal “para garantizar la subsistencia de aquellos sistemas sobre los que tenemos algún grado de control”, dijo Artavia.

Devaluación y remesas

Sobre las afectaciones a la economía, el catedrático admitió que “es posible”, que el país sufra una devaluación, “pero no quiero decir que eso vaya a ocurrir”, acotó, mencionando en primer lugar, que Nicaragua ya ha mostrado “disciplina” en ese campo durante muchos años.

El problema es que no todo depende de factores internos. Por ejemplo, no es posible prever al detalle, cómo cambiará la situación de otras monedas. Junto a eso, el expositor recordó que el país entró al tercer año de recesión, y que sufre un alto nivel de desempleo.

Adelantó que “el fisco se verá afectado por la caída de las recaudaciones, simplemente porque tenemos una economía más pequeña, un comercio internacional menos vigoroso, menos empresas cotizando al fisco, así que veremos una merma en las reservas, y de la capacidad fiscal del país, y una presión enorme hacia una política monetaria diferente”.

“Yo no voy a decir que hay un ambiente inflacionario, y que viene una devaluación, pero ciertamente es algo que debemos considerar en los escenarios a elaborar para manejo del país”.

La recepción de remesas, de las que depende tanto la estabilidad macroeconómica del país, y la economía de miles de familias, “va a sufrir”, dijo Artavia, basado en la recesión que ya vive Estados Unidos, nuestro primer socio comercial, y origen de la mayor parte de la inversión extranjera que desarrolla el aparato productivo local.

“La recesión [en Estados Unidos] ya es muy real”, igual que la desactivación de sectores productivos enteros, y el golpe al sector financiero, lo que se traduce en una menor actividad económica. “No podremos evitar el golpe”, sentenció.

Artavia también habló sobre los estímulos fiscales y monetarios que están aprobando otros países, reconociendo que será difícil en el caso de Nicaragua, que padece “una situación fiscal limitada, pero se deben explorar las opciones”.

Con todo, no se trata que los estímulos sean la panacea, al menos si se usa la experiencia estadounidense como ejemplo. En ese país, la decisión sirvió para dinamizar la economía “por poco tiempo”, antes de volver a caer.

Considerando ambas circunstancias –la incapacidad del fisco de sostener esos apoyos, y que no son una solución garantizada- opina que es mejor concentrarse en detener el contagio vía aislamiento.

El catedrático opina que “enviar a los trabajadores a sus casas por una a dos semanas es una medida correcta, porque no genera costos adicionales, y sí ayuda a lograr el aislamiento. Sobre todo, si se ordena en este momento, antes de semana santa, con lo que se logran tres semanas de aislamiento social, pero hay que hacerle conciencia a la gente para que se quede en casa”.

Citando el ejemplo tico, dijo que, después tomarse a la ligera el tema del aislamiento, el mismo “se convirtió ya en un valor compartido, por más del 90% de la población”.

Seguí toda la cobertura de CONFIDENCIAL sobre el coronavirus suscribiéndote a nuestro boletín de noticias diario. Para leer más artículos sobre el tema, hacé click aquí

Más en Economía

Send this to a friend