Opinión

Querida Amaya, no dejés que te torturen

Amaya Coppens

Yo me sentí siempre cercana a vos, por tu humildad, compromiso personal para el que sacabas tiempito de tus estudios de Medicina



Mi querida Amaya Eva Coppens, verte agarrada como supuesta delincuente, con esos encapuchados me duele profundamente, pero tu rostro es un bálsamo para quienes te conocemos y queremos. Es la misma Policía a la que el pueblo en León, terminamos temiendo, porque operaron junto a las camionetas de la muerte, por eso surgieron las barricadas, y luego llegó la operación limpieza, que implicó una operación de asesinatos a jóvenes… Participamos de los entierros de esos muchachos, la mayoría vivieron en extrema pobreza.

Te recuerdo preocupada por sus madres, y nosotras pidiendo ayuda económica con amigas/os para apoyar. Yo te entregaba ese dinerito y te decía, como no es mucho, que ustedes lo entregaran en vez de flores. Vos tan transparente te tomabas una foto con la mamá entregando el dinerito, y me la enviabas. Yo te decía: “Amaya no es necesario”, pero vos: “es mejor así”… Este seguro, es el lavado de dinero del que dicen ya tienen expediente mío en la Policía.

Amaya, yo me sentí siempre cercana a vos, por tu humildad, compromiso personal para el que sacabas tiempito de tus estudios de Medicina, para participar de las actividades feministas y ciudadanas que hacíamos desde antes de abril. Sabiendo que eras una egresada de los Colegios del Mundo Unido (UWC) y de un colegio tan lejano como el de Honk Kong, y que decidiste estudiar en lo que hoy es “la boca del lobo” UNAN-León, y no en una universidad extranjera de prestigio, oportunidad que esos colegios dan. Todo esto me dijo claramente de que materia estás hecha.

Me preguntaste el 18 de abril, por dónde va la marcha (la protesta del INSS) y te dije… Llegaste de tus clases a sumarte como pueblo, como todas/os. Ahí una mujer turbera, te pegó fuerte en tu cara, te rompió la boca, te destruyó tu celular, todo a vista, paciencia y complicidad delictiva de la policía de León, que ahora descaradamente te presenta con encapuchados como delincuentes de alta peligrosidad… Te agarramos y nos metimos refugiadas/os en una tienda.

Ahí te abracé, lloré, y te sentí como una hija.

Estábamos como diez refugiados/as por horas, porque las turbas orteguistas y la Policía, estaban a la espera de nuestra salida… Yo te pedía te fueras conmigo a casa, mientras buscaba un carro que nos pasara sacando y vos me dijiste, bien golpeada y entera, como ahora en esa foto:

— No Sara, gracias, tengo clase a la 1:00pm”.

— ¿Y pensás ir así? – le pregunté muy sorprendida.

— Si, sólo voy a mi casa a cambiarme.

— Les vas a contar lo de hoy, ¿lo que te hicieron?

— Si lo voy a hacer… Esta terrible represión y agresiones que vivimos, levantó a Nicaragua entera.

Porque esos golpes recibidos por las turbas de Ortega-Murillo, con el ojo avalador y asesino de la Policía que hoy te acusa de terrorista y no sé cuántas cosas más, sacudió a golpes la memoria embrecada de años de abusos, represión, amenazas, tráfico de influencias, fraudes electorales, corrupción, impunidad, y en tu caso y el de todos/as los jóvenes de la UNAN, la pérdida de la Autonomía Universitaria, convirtiendo a la universidad en una vulgar casa del partido familiar del FSLN.

Amaya, por favor no dejés que te torturen, no dejés que te toquen, por mi podés grabar vídeos y decir todo lo que quieran que digás de mí. Que soy golpista, terrorista, lavandera de dinero, que quemé todo lo que los sapos han sacado que quemé, y también narcotraficante, aunque ni fumo, ni bebo, y hace poco conocí la marihuana, así de idiota he sido en el mundo del bacanal… De verdad te lo digo. Pues el mundo ya sabe quién sos vos, independientemente de tu sangre mezclada con belga. Vas a salir como todos/as porque sos inocente. Amaya te quiero y te quiero libre e intacta. Sirva la presente para que conozcan a esta supuesta “terrorista”, de esta calaña somos todas/os las/os autoconvocados/as y los/as presos/as políticos.

Las dictaduras nunca han comprendido que ante la represión, cada ciudadano/a consciente es un líder, que no necesita que nadie lo empuje, le pague, porque pagamos todos/as, solidarios/as y cuando hay asesinados ese liderazgo se reproduce con el dolor; asumimos las cajas, el pan , el café y juntamos las lágrimas para seguir resistiendo y marchando. Amaya hoy me dijeron que corrieron en León a tus profesores/as de la UNAN, que ya habían sido corridos como médicos especialistas del hospital escuela. Hicieron este martes un plantón, después que te secuestraron a vos y Sergio Midence, hijo de una pareja de médicos muy conocidos y queridos en León por su labor como médicos y docentes también.

Nicaragua no puede seguir en el desgobierno a punta de balas, encapuchados y Chipote con acusaciones inventadas, y un país semi parado de hecho, con una economía en franco declive y en Resistencia plena, poniendo el cuerpo y hasta chimbombas, como símbolo extremo de una Insurrección popular pacifica, que lo único que pide: ¡Es que se vayan!