Opinión

¿Quién decide el precio de los combustibles?

Un mercado dominado por unas pocas grandes empresas que se recetan elevados márgenes de comercialización



Como se sabe, en Nicaragua el mercado de los combustibles es dominado unas cuantas grandes empresas, las cuales controlan la mayor parte de la importación de petróleo crudo, gasolina y diésel y disponen de las mayores redes de estaciones de servicio y distribución directa a nivel nacional.

Este grado tan considerable de concentración y poder de mercado significa que el precio interno de los combustibles no se determina en un mercado competitivo. Por el contrario, estas empresas tienen el suficiente poder de mercado para fijar los precios, determinando un margen sobre sus costos y sus gastos.

Ahora bien, según se nos ha explicado, el mecanismo acordado para la fijación del precio semanal de los combustibles, el cual entra en vigencia los días domingo, tiene como punto de partida el promedio de un precio de referencia internacional de los dos últimos días de la semana que antecede a la semana que concluye el día domingo, y de los tres primeros días de esta última.

De acuerdo con este mecanismo, a este precio internacional de referencia se le agregarían los costos del seguro y flete internacional y el costo del seguro del petróleo embarcado, para arribar al valor CIF. También se tienen en cuenta los costos de internación, los gastos bancarios y las perdidas por evaporación. Otro componente del precio está representado por los impuestos fijos que debe pagar el consumidor.

El componente final es el margen bruto de comercialización, que incluye los costos de almacenamiento y transporte a las gasolineras, y los márgenes del distribuidor minorista y mayorista.

Según esto, el incremento tan fuerte en los precios que se acordó para el domingo pasado sería un reflejo del “salto” que experimentó el precio internacional de los combustibles a raíz de las afectaciones experimentadas por la producción y la refinación de petróleo en el área de la Costa del Golfo, debido al “Huracán Harvey”.

Este incremento habría coincidido, en gran parte, con los días utilizados como referencia para el cálculo del precio promedio internacional en base al cual se determinaron los precios que entraron en vigencia el domingo.

Sin embargo, llama la atención, cuando se compara el precio de los combustibles en Nicaragua con los prevalecientes en el resto de la región centroamericana, el que en nuestro país los impuestos representan el menor componente del precio de venta al consumidor, mientras que el precio sin impuestos es el más elevado.

combustibles

Dado que esto no se puede explicar por la diferencia en los demás componentes del precio, resulta evidente que el mayor precio sin impuestos de Nicaragua se explica porque el margen de comercialización en nuestro país es el más elevado.

Por otra parte, la evidencia muestra que el ajuste al alza de los precios internos de los combustibles en respuesta al incremento de los precios internacionales, ha sido automático. Pero cuando el precio internacional se reduce, el alivio de la disminución de los precios internacionales no se ha trasladado por completo a la economía del país.

De hecho, cuando uno analiza periodos más o menos largos, encuentra una tendencia sistemática a la ampliación de la brecha entre el precio interno y el internacional de los combustibles, la cual no logra ser explicada por el incremento del flete y seguro internacional, ni por el incremento en los impuestos sobre los combustibles, y tampoco por el incremento de los costos operacionales.

De allí surge la sospecha de que los grupos que controlan estas empresas están utilizando su poder de mercado para incrementar de manera sistemática sus márgenes, a costa del resto de la sociedad.

En todo caso, la transparencia es la mejor receta para despejar cualquier duda: dado el carácter de precio clave que tienen los combustibles, el INE debería publicar semanalmente el detalle de la estructura del precio de estos, de manera que no exista ni una sombra de sospecha de que los consumidores, y las restantes empresas, están pagando los costos de una estrategia como esa.