Opinión

¿Quién disparó al periodista?

Visita CIDH Nicaragua

Si los crímenes caen en el olvido de la falta de investigación y judicialización, condenaremos a más generaciones a un dolor añadido al de la pérdida



Todos caímos con él. Ángel era el que más se acercaba, según me dice su compañera y esposa. Un periodista de raza que no dejó de contarnos con su cámara y su voz lo que veía hasta el mismo momento en que le dispararon. Por eso nos acercamos tanto con él y caímos con él aquella noche. Querámoslo o no, somos parte de esa parte de su historia que se viralizó en el mundo. El devenir de su caso también nos afecta.

Nicaragua siempre viste sus cambios de época con la trágica muerte de civiles, con algunos periodistas entre ellos. Y en muchos casos, hay una cámara detrás que protege la verdad. Soy consciente de que preguntar ahora quién disparó contra Ángel Gahona es como preguntar quién disparó a cada uno de los más de 150 muertos y mil heridos en este masacre causada por el régimen de Ortega. Y su historia podría quedar diluida “como lágrimas en la lluvia”, según reza esa vieja imagen cinematográfica. Pero también soy consciente de que la historia de uno es la historia de muchos, no sólo porque se trata de un periodista sino porque el Estado se encargó de llevar a juicio, más rápidamente que en otros casos, a dos jóvenes con pruebas que, según se dice, son contradictorias y débiles.

Para empezar, la investigación pericial y policial se inició días después de lo ocurrido en el lugar de los hechos. Y según fuentes de la defensa, uno de los dos jóvenes acusados por la Fiscalía se encontraba siendo atendido por una herida, aproximadamente a las 6:30 p.m. de la noche del 21 de abril, la hora del disparo contra Ángel Gahona.

Ángel salió a grabar porque en esos momentos el gobierno había censurado la señal de canales independientes. Él y su esposa gestionaban el noticiero El Meridiano, de Bluefields. Salió de la casa, que estaba a pocas cuadras. Dejó atrás un “cuídate, amor” con el que se despidió de él Migueliuth Sandoval, también periodista, compañera y esposa de Ángel, y madre de una hija en común. Les quedaba Facebook Live para narrar lo que estaba pasando y así decidió Ángel que podía contarlo. Es difícil cortar las vías de acceso para un periodista de vocación, como es difícil cortar el ansia de libertad de un pueblo que quiere saborear lo que significa una democracia real. Y en ese tipo de democracia, el periodismo independiente juega un papel fundamental ante el que los diferentes poderes del Estado rinden cuentas. De momento, en Nicaragua, hay un presidente que nunca da una sola conferencia de prensa ni se presta a entrevistas independientes.

Entonces, ¿quién y por qué disparó contra Ángel Gahona? El informe que dio a conocer la Fiscalía en medios de comunicación habla de dos sospechosos y de un disparo realizado a una distancia de entre 70 y 90 metros con un arma artesanal que impacta en tres zonas del cuerpo de Gahona. Uno de ellos, en la sien, le causa la muerte. A esa distancia, no hay que ser un experto para intuir que el arma tiene que ser muy precisa, y el autor un profesional de la muerte para acertar desde tan lejos y con tanta potencia de fuego.

En la imagen vemos claramente que Ángel está tratando no de seguir a los manifestantes que atacan la puerta de vidrio de un cajero sino de mostrar los desperfectos, una vez que pasa un primer grupo de antimotines. Es en ese momento en que le disparan y cae sin vida. Los que tenía más cerca de él eran los antimotines.

En un artículo no se puede llevar a cabo una investigación con conclusiones precisas, pero en el caso de Ángel, todos lo hemos acompañado hasta su caída porque él nos permitió seguirle. Es escandaloso que tanto la policía como el sistema judicial se dieran tanta prisa en hallar unos culpables en el caso de Ángel y ahora se haya decidido suspender el juicio sin ninguna fecha, manteniendo a los detenidos en prisión.

Por otro lado, si la mayoría de los que vimos las imágenes de los últimos momentos de Ángel sospechamos lógicamente de la policía como posible autora, ¿qué credibilidad puede tener una investigación y reconstrucción de hechos llevados a cabo por la misma policía? Es como si dejamos en manos del sospechoso de un asesinato la investigación sobre el crimen que él mismo ha cometido. Algo surrealista, como todo este sistema en el que el caso de Gahona se está dirimiendo.

No a todos los asesinados, desaparecidos y heridos de esta tragedia les responderá el sistema judicial con el mismo grado que a Ángel Gahona. Su condición de periodista y la reacción nacional e internacional de colegas que generó su caso lo ha condicionado seguramente. El caso fue trasladado excepcionalmente a los juzgados de Managua y se aceleró. Por qué ahora se detiene el proceso.

¿Quién disparó contra Gahona? ¿Por qué le dispararon? No vamos a dejar de hacer preguntas. No se va a poder matar a todos los que hacen preguntas y se acercan como Gahona. No permitamos que cada uno de los caídos en esta masacre del régimen quede impune, sea quien sea el autor de los disparos.

Podemos caer en la desidia de reclamar sin esperanza justicia sobre estos crímenes. Nos justifica el hecho de que ahora lo primordial es salvar la vida, curar a los heridos y luchar por la libertad. Todo ello es muy noble, pero si los crímenes caen en el olvido de la falta de investigación y judicialización nacional o internacional, condenaremos a más generaciones a un dolor añadido al de la pérdida. Un futuro plagado de viudas e hijos con el duelo y la incertidumbre, con la sospecha de que la tiranía se valió de personas fantasmas para que todo un sistema fuera cómplice de la fabricación de pruebas falsas.

Seguimos cayendo con Ángel. Y seguimos levantándonos con él, preguntando como ciudadanos, como periodistas, como nicaragüenses. Él nos dejó su voz y su cámara para seguir haciéndolo y para que su caso no pueda olvidarse, nuevamente, como lágrimas en la lluvia.

Todos los que nos dedicamos a la palabra o la imagen para contar historias, hemos acompañado a Ángel con el dolor de su caída. Y estoy seguro que lo volveremos a ver levantarse en una nueva Nicaragua. Pero antes, resolvamos el crimen. ¿Quién mandó matar a Ángel? ¿Quién disparó al periodista?  Encuéntrenlo y sigan la pista de quien ordenó acallar a los medios y periodistas independientes. Se lo deben a todos los caídos. Los trabajadores del sistema judicial tienen la oportunidad de reivindicar la dignidad a pesar de ser sometidos a un régimen autoritario y manipulador. Sólo busquen y encuentren la verdad, duela a quien le duela, y vivan con la dignidad, al menos, de haberla buscado.