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El economista ecuatoriano Alberto Acosta analiza el nuevo gobierno post Correa

“Recuperar la institucionalidad en Ecuador”

“Correa se llenó la boca de Socialismo, de transformación, y no impulsó nada más que la modernización del capitalismo”, afirmó



La administración del presidente ecuatoriano Rafael Correa (2007-2017), quien se encuentra autoexiliado en Bélgica, es catalogada por los críticos de su Gobierno como una “década desperdiciada”, pues el mandatario no logró profundizar la democracia a pesar de tener tantos recursos económicos y el apoyo de diversos sectores del país.

Alberto Acosta, economista y expresidente de la Asamblea Nacional Constituyente (2008), aseguró en el programa televisivo Esta Noche, que ningún gobernante ha tenido un escenario tan perfecto como el de Correa durante su administración. El exmandatario ecuatoriano tenía un marco constitucional que le habría permitido impulsar las ansiadas reformas revolucionarias: constitucionales, económicas, educativas, salud, anticorrupción e integración.

“Las reformas estaban al alcance de Correa, quien también contó con alianzas con gobiernos de tendencia similar al suyo. El progresismo englobó la región de tal manera que se presentaron diversos modelos en varios países de Sudamérica”, agregó el economista ecuatoriano.

Uno de los principales errores de Correa fue no dar paso a la transformación de la matriz productiva. Ecuador es un país “producto”, atado a la extracción de recursos naturales y a la exportación de materia primaria. El Gobierno del exmandatario profundizó esta situación en todo su período de gobernanza.

A pesar de que durante el Gobierno de Correa se logró reducir la pobreza, debido a enormes recursos provenientes de las exportaciones de materias primas, su mandato continúa siendo muy criticado porque no dio paso a la redistribución de la riqueza, sino que la concentró más de lo que estaba

“Se produce lo que podríamos definir como la paradoja del hocico de lagarto: bajó la pobreza y concentró la riqueza. Yo creo que es una de las grandes características, porque Correa se llenó la boca de Socialismo, de transformación, y no impulsó nada más que la modernización del capitalismo”, afirmó Acosta.

La concentración de la riqueza se palpó en los grandes beneficios que obtuvieron algunos sectores privilegiados del Ecuador. La banca, por ejemplo, obtuvo las mayores utilidades de toda la historia de ese país. Las grandes estructuras oligopólicas que caracterizan la economía ecuatoriana continúan presentes.

“Hay una empresa que controla el 62% de los mercados de carne. Hay dos empresas que controlan el 91% del mercado del aceite del consumo humano. En general no hubo una transformación de esa concentración de la riqueza y lo que es más grave, se mantuvo la lógica de un país primario importador”, recalcó Acosta.

La esencia de la lucha popular, que fue clave para darle un triunfo a Correa en el 2007, y la construcción de alternativas de los movimientos sociales y de la ciudadanía, se diluyó con el pasar de los años. La idea que se propuso a la ciudadanía, de enterrar el viejo país y a los caudillos y las familias poderosas que controlaban todo, al final no cuajó. La figura de Correa apareció al término de su mandato como el caudillo de Ecuador en el siglo 21.

El panorama de la prensa en Ecuador

La Ley de Comunicación, que impulsó Correa en Ecuador, resultó en más de 900 procesos contra medios de comunicación desde 2013.  A cinco días de dejar la presidencia, el pasado mes de mayo, el exmandatario pidió al Gobierno entrante de Lenín Moreno, que no cediera ante la presión de los titulares de la prensa.

“Estos cuatro años que vienen deben ser de reflexión, un crecer de conciencia política, para no dejarse manipular por la prensa mentirosa y para rechazar a estos mentirosos. Acuérdense de lo que dijeron de la Ley de Comunicación, y no en defensa de los derechos de los ciudadanos, sino en defensa de la patente de corso que quieren mantener los dueños de los medios para hacer lo que les dé la gana. Quieren ser un poder sin un contrapoder”, dijo Correa, según cita el diario El País, de España.

Al respecto el economista recordó que en la constitución de 2008, se acordó que se iba a fortalecer la existencia de los medios de comunicación privados, públicos y de las comunidades. Sin embargo, durante el mandato de Correa esto no sucedió, pues el Gobierno conformó el mayo oligopolio de medios gubernamentales que no permitían abrir una puerta a la democratización del país y a la redistribución equitativa del espectro radioeléctrico.

La situación actual de la prensa en ese país, cuatro meses después, se encuentra dentro de un ambiente de mayor tranquilidad, aunque todavía permanece la ley y las instituciones represivas. El Gobierno del presidente Lenín Moreno, parece encaminado a una idea distinta a la que planteó Rafael Correa durante su mandato.

Moreno está sorprendiendo a los sectores menos optimistas de Ecuador, pues al inicio consideraron que este nuevo mandato sería, de alguna manera, una extensión del Gobierno de Correa, sin embargo, esto no está sucediendo.

“Vamos a ver hasta qué punto Moreno deja liberarse de Correa. Pareciera que la etapa de pantomima ya está superada. Me parece difícil que sea una obra, porque Correa ha respondido a las acciones del actual Gobierno de forma virulenta y esto nos demuestra que hay una ruptura mayor”, afirmó Acosta, quien manifestó que posiblemente Ecuador avance rumbo a un proceso de descomposición del “correísmo” y se afianza en un ala “morenista”.

Todavía está por verse el apoyo que tendrá Moreno de parte de los diversos sectores para mantener una distancia de su antecesor Correa. Los más optimistas confían en que el actual presidente tenga el respaldo de la ciudadanía para impulsar reformas necesarias para Ecuador.

“Es indispensable recuperar la institucionalidad democrática porque esto nos va a permitir seguir profundizando las grandes transformaciones que no las hizo Correa, pero que el pueblo continúa demandando”, finalizó Acosta.

El extractivismo no representa un progreso

Los pobladores viven en constantes protestas en contra de la minería. Confidencial/Archivo

El extractivismo en América Latina es visto como una forma de desarrollo económico. En muchos países de la región se ha vendido la idea de que la minería u otras actividades, generan empleo, riquezas y disminuyen la pobreza.

Alberto Acosta, economista y exministro de Energía y Minas en Ecuador, considera al respecto que en América Latina existe una “suerte” de ADN “extractivista”, empezando con la vulnerabilidad de los pueblos ante esta situación.

Cuando un recurso primario se termina, los gobiernos buscan otras formas para obtener recursos y esta, es una historia que se repite en toda la región, siempre atados a la exportación de algún recurso primario y siempre reeditando la misma lógica de acumulación de subdesarrollo de dependencia.

“No vamos a salir del extractivismo, con más de lo mismo, sino con procesos de transición que permita ir dejado en el camino esa dependencia de recursos primarios, para ir construyendo otros tipos de economías y relaciones con el mercado mundial”, explicó Acosta.

No obstante, algunos gobiernos latinoamericanos, se ven obligados a continuar con este modelo de negocio, porque las grandes empresas ejercen una gran influencia sobre los generadores de decisiones y de las mismas poblaciones.

Para romper con este tipo de modelo, el economista, considera fundamental dar paso a un fortalecimiento democrático de los gobiernos, y que los gobernantes asuman que es indispensable liberarse de la dependencia de los recursos naturales que solo generan economías rentistas, sociedades clientelares y gobiernos autoritarios.