Opinión

Reflexiones de un ciudadano sobre el diálogo


reflexiones diálogo Nicaragua

No me digan que porque Nicaragua está en peligro y hay la situación que hay, cualquier crítica es dañina



Como soy nada más que un nicaragüense y un ser humano con derechos inalienables; como no soy un político buscando apoyos o votos, y ni tengo ni persigo poder, solo un hombre libre que quiere como todos ustedes la paz de Nicaragua, me atrevo a decir lo que pienso. Lo hago porque todos tenemos derecho, y todos debemos usarlo, e instar a los que no lo usan a hacer lo mismo:

Monseñor Báez explica en sus tuits, después del anuncio de que el diálogo comenzará el miércoles, que ahora van a exigir DENTRO del diálogo el cumplimiento de las condiciones que antes exigían antes de sentarse a la mesa.

La explicación viene al caso porque mucha gente X, de la llanura cercana o lejana, como yo, se ha preguntado por qué la CEN aceptó iniciar negociaciones mientras el régimen sigue reprimiendo.

Desde aquí abajo y afuera la decisión de comenzar el miércoles se vio como impuesta a los estudiantes: si no van, entonces son ellos los que hacen colapsar esta oportunidad de paz. Al final tuvieron que aceptar.

A pesar de todo, yo no dudo ni de la gravedad horrorosa de la situación, ni–hasta el momento– de la buena voluntad de Monseñor Báez. Sin embargo, como estamos a favor de la democracia, entendemos que criticar, cuestionar, preguntar, aunque sea desde la ignorancia y desde la insignificancia, no es estalinismo sino lo contrario, y que en democracia cualquiera que juegue un papel político tiene que acostumbrarse a todo esto.

Y así debe ser: aunque sea un santo, es esencial que quien juegue un papel político sienta a los ciudadanos respirándole en la nuca. Aunque sean (seamos) injustos o hasta tontos.

Lo que no debe ocurrir es que se le pida a la gente que quiere libertad que si no aplaude calle. Ni se le puede pedir que acepte cualquier giro o cualquier decisión sin chistar, solo porque ha sido tomada por gente que tiene autoridad moral.

Ni siquiera ante personas que tengan clara autoridad moral debe uno rendir su juicio propio, y no por eso se estorba o traiciona la lucha por la democracia. Todo lo contrario. No me digan que porque Nicaragua está en peligro y hay la situación que hay, cualquier crítica es dañina, por favor, no otra vez. Ya no más obediencia ciega ni “Dirección Nacional ordene”.

Además, aunque nos duela, y nos aterrorice la idea, pregunto: ¿cuántos héroes de un día han sido los traidores de otro en Nicaragua? Razones tenemos de sobra para ser escépticos, y hay que serlo. No solo es por lo de las condiciones no cumplidas y el cambio de tono de la CEN, sino por las dudas que mucha gente tiene sobre algunos de los mediadores y sobre la exclusión del Movimiento Campesino de la mesa del diálogo. ¿No debe uno preguntar estas cosas? ¿Debe uno nada más decir “confío” sin pensar y cuestionar?

No lo creo. Pero me imagino, por nuestra tradición, que a lo mejor si yo fuera de los que toman decisiones o están más directamente en el juego, a lo mejor me incomodaría que los demás cuestionaran o hicieran preguntas. Es la tentación de todos.

Ya por último: Desde esta angustia horrible, porque es nuestro país y lo queremos libre y en paz, solo puedo decir que ojalá que la apuesta del CEN de forzar a los estudiantes a sentarse en medio de la represión, de aceptar que quede fuera el Movimiento Campesino, y de -en apariencia-adoptar la agenda del COSEP para las negociaciones, resulte en democracia, y no en componendas cocinadas en otra estufa.