Economía

Reportan caída de las ventas, entre 12% y 75%, según la relevancia del producto

Reforma tributaria deprime las ventas

Gerentes y empresarios aseguran que el golpe impositivo les está dejando sin ventas, sin ganancias, sin dinero, y sin crédito



El aumento del 1%, al 2% y 3% en el pago mínimo definitivo (PMD), del impuesto sobre la renta que deben pagar las empresas, representa una herida que las desangrará a todas sin importar su tamaño, por una razón muy sencilla: las dejará sin ganancias, sin dinero, y sin acceso al crédito para efectuar sus operaciones diarias.

El primero de marzo entró en vigor la reforma a la Ley de Concertación Tributaria (LCT), que elevó los montos que las empresas y los ciudadanos tienen que enterar al Estado en concepto de impuesto sobre la renta (IR), selectivo de consumo (ISC), al valor agregado (IVA), y aportes a la seguridad social (INSS), lo que elevará el precio de la canasta básica, y hará más caro ofrecer un empleo.

El incremento de precios que significa la aplicación de todos esos tributos, ya está afectando las ventas: solo en las primeras dos semanas de aplicación de la reforma a la LCT, las ventas se han caído entre 12% y 75%, según los distintos rubros consultados.

El aumento del PMD “afecta a todo tipo de empresas, no solo a las grandes, porque les disminuye su flujo de efectivo, que es la ‘sangre’ de cualquier organización, y se utiliza como capital de trabajo para pagar a proveedores, empleados, etc.”, explicó un analista financiero que habló con CONFIDENCIAL, pidiendo no revelar su nombre.

Esa es exactamente la realidad que enfrentan los gerentes de cuatro empresas del rubro comercial, que también pidieron omitir sus nombres y el de las compañías que representan.

Ganancias ya eran pocas

Desde antes de cambiar la ley, explican, el margen de ganancia con el que trabajaban era mínimo, porque los márgenes que los productores dan a los distribuidores es cada vez menor.

En paralelo, el costo de distribuir un producto está atado al costo del combustible, del dinero, de la mano de obra, de la electricidad, etc., lo que deja poco margen de maniobra para tratar de aumentar el beneficio.

En ese contexto, la decisión del Gobierno se constituye en un hueco en la línea de flotación de las empresas, que drena las ganancias que estas podían tener. Los cálculos de los administradores que conversaron con CONFIDENCIAL, indican que para seguir a flote después de enterar al Gobierno el 3% del PMD, deberían tener un margen de ganancia del 10%, y no del 3%, como le ocurre a la mayoría en este momento.

Observan que antes, su margen era del 3%, lo que les permitía cubrir el pago del 1% del PMD al Gobierno, pero la decisión de tener que enterar el 3% por ese mismo concepto los deja sin ganancia, a lo que se suma la obligación de aplicar IVA e ISC a determinados productos, más el aumento del aporte patronal al INSS, que eleva los costos de contratar personal.

“Aumentar el cobro del IR decretará la muerte del negocio de distribución de productos. Nuestro gremio trabaja con márgenes muy bajos, así que nos veremos en la necesidad de dictar una subida generalizada de precios, o quebramos. La cosa es simple”, dijo otra de las fuentes.

Desplome en las ventas

Las primeras dos semanas de marzo, han servido a las empresas comercializadoras, como campo de pruebas para tratar de avizorar lo que les espera, y los resultados han sido mixtos, lo que solo significa que hay que esperar más tiempo para sacar conclusiones.

Tres de los gerentes que conversaron con CONFIDENCIAL, mostraron resultados muy dispares.

Uno de ellos, el más afectado, reporta una reducción del 75% en las ventas de cigarrillos, mientras que la venta de productos alimenticios que no son de primera necesidad, (como dulces y galletas), caía entre 50% a 60%.

Por su parte, productos más necesarios, como aceite, avena, jabón, pastas, y aderezos como mostaza, mayonesa, salsa de tomate sufrían una caída de 12%.

Al enumerar las razones para tratar de explicar esa caída, la fuente menciona dos factores, citando lo que le informan sus vendedores: el alza en los precios, y que hay menos compradores en los mercados.

“Imaginemos un trabajador con un salario de 10 000 córdobas, que no sube, y todos los días se devalúa frente al dólar. Ese monto tiene que seguir sirviendo para comprar lo que se necesite en casa, y se va a priorizar arroz, frijoles… así que galletas, confites, productos de limpieza, que no son de primera necesidad, se transforman en un lujo en estas circunstancias”, dijo una de las fuentes.

A los gerentes les preocupa la carga que representan “no solo los impuestos que son más evidentes, sino los que el cliente y el consumidor desconocen, como el ISC, que se paga al momento de la importación, mientras que el IVA se paga al momento de la compra”.

“El pulpero es el que se ha mostrado más reacio a comprar: cuando antes compraba una o dos ristras de galletas, ahora solo adquiere unas cuantas unidades, solo las cantidades esenciales, porque todavía tiene producto, así que lo dejan ‘tal vez para la próxima semana’, porque en ese momento todavía no han reunido el dinero para hacer nuevas compras”.

Aclara que lo que sí se está vendiendo son los alimentos y productos de la canasta básica en general, “como sardinas y papel higiénico, que son indispensables, pero los prescindibles han sufrido bastante”. Una lista que para muchos que deberán achicar su lista de compras, será cada vez más larga.