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Antigua catedral de Managua requiere un análisis integral sobre su estado arquitectónico

Rehabilitar antigua Catedral será “caro” y “complejo”

Antigua Catedral

En más de cuarenta años, la inversión en la antigua Catedral de Managua ha sido poca, y rehabilitarla no será sencillo, opinan arquitectos



Hablar de una “completa rehabilitación” de la antigua Catedral de Managua es muy complicado, y lo más recomendable es realizar y un tratamiento escultórico, en lugar de devolverle su antiguo uso, según arquitectos nicaragüenses consultados por Confidencial, a propósito del anuncio de su rehabilitación, hecho por la primera dama y vicepresidenta, Rosario Murillo.

El arquitecto Romer Altamirano estima que debido al terremoto de 1972, y los años que han pasado sin ningún tipo de intervención, abrir las puertas de la catedral Santiago de Managua al público puede ser complejo y requiere un proceso de muchos años. El costo es elevado, tanto para realizar los análisis requeridos como para intervenir la obra y se necesita el apoyo de expertos internacionales, no solo nacionales.

A pesar que hay experiencia en Nicaragua con respecto a la restauración, llegará un punto, señaló el arquitecto Altamirano, en que se deberá “sentarse a dialogar” con especialistas mexicanos, peruanos o guatemaltecos, quienes tienen más pericia en esta rama.

“Mientras no haya un estudio detallado, no es posible pensar en restaurar su uso original”, aseguró el experto.

El comunicado por parte de Murillo, habló de “rehabilitar” la estructura, lo cual conlleva una completa restauración de la obra. Altamirano opina que puede pasar mucho tiempo antes de que “hablemos” de lo que se le pueda hacer a la catedral a nivel interno. Sin embargo, algunos relieves a nivel externo, a pesar de su deterioro franco, “son recuperables” bajo un punto de vista estético, no tanto utilitario.

El problema de concentrar recursos solo en el tratamiento escultórico, es su limitado alcance, pues la estructura irremediablemente se irá debilitando y cediendo con el pasar de los años si no se le interviene de manera integral.

Altamirano cree que más bien se logre rescatar la obra en un sentido patrimonial, pues ya ha pasado bastante tiempo sin que se le haya intervenido y tanto las lluvias, el viento y los movimientos telúricos han influido en la condición actual de dicha estructura.

La cultura de destruir

En Managua, según el arquitecto Altamirano, hubo una dinámica después del terremoto de 1972 de demoler edificios sin tomar en cuenta su valor histórico. Con la catedral no pasó eso por su importancia religiosa y simbólica para los capitalinos.

“En Managua no se le ha dado mucho valor a lo que son edificios que se pueden tildar como patrimonial,” señaló Altamirano.

El futuro de esta obra arquitectónica ha sido incierto desde 1974, cuando se le realizaron sus primeros estudios. Incluso, bajo el gobierno de Somoza Debayle, se presentaron planos a comisiones internacionales, pero nunca fueron ejecutados.

Lo que ha mantenido en pie a esta pieza arquitectónica es su estructura metálica, la cual fue traída en los años 30 desde Bélgica. Si no se le refuerza, lo más probable es que se vaya debilitando. “Tal vez no colapse totalmente, pero sí se irán desprendiendo partes”, opinó Altamirano.

De igual manera, Porfirio García Romano, miembro de la Academia de Historia y Geografía de Nicaragua, señaló que la estructura metálica puede estar seriamente dañada, debido a las fisuras provocadas por el terremoto de 1972. A través de esas fisuras, ha entrado humedad, la cual pudo haber afectado su armazón. Lo que no sabe es qué tan dañado está este metal, pues esto definiría qué tanto es posible intervenir la obra.

Otro de los grandes inconvenientes que presenta la catedral son sus torres, pues, según García Romano, hay un peligro de que estas piezas de cemento se desprendan y hieran a alguien. Señaló también que es necesario hacer un trabajo pronto en esta parte antes que colapse.

La eterna restauración

En 2004 se realizó uno de los últimos estudios por expertos internacionales en restauración, e incluso, el entonces presidente de México Vicente Fox, habló de la posibilidad de invertir en el proyecto.

Los planes de restauración de la antigua catedral han estado conducidos desde 1974 por expertos españoles, mexicanos e italianos y, a pesar de que se han realizado tres estudios a lo largo de las décadas, nunca se le ha intervenido a nivel estructural.

Desde el 74, además de los conflictos bélicos que sufrió el país, los gobiernos de Nicaragua no se han interesado por rescatar ciertas estructuras que formaron parte de la identidad de Managua y a pesar que muchas de ellas no cuentan con un sustento patrimonial que les asegure su destino, forman parte de la memoria histórica de la capital y para sus habitantes tienen un profundo valor sentimental.

En el 2004 se realizó uno de los estudios que más expectativas creó y señaló que había una posibilidad de rescatar la estructura. Trece años después, un cuarto estudio dirigido por la arquitecta Gundel Támez junto con expertos de la Universidad de Ingeniería (UNI), será anunciado en junio y tanto capitalinos como expertos están expectantes.

Capitalinos algo desconfiados con el proyecto

La mitad de los pobladores encuestados en un sondeo realizado por este medio, admitió desconocer la ejecución de este nuevo estudio, pero manifestaron sentirse contentos de ver con un nuevo brillo a la antigua catedral de Managua. Sin embargo, la población espera pasear dentro de ella, no solo verla desde lejos.

Josías Blanco, estudiante universitario, desconocía la intención de llevar a cabo este proyecto y opinó para este medio que no está de acuerdo en que se le intervenga a la catedral porque teme que se haga una mala práctica en la restauración y se desligue de su esencia original.

Donald Herrera, capitalino de 50 años, espera que algún día esta estructura vuelva a estar abierta al público como prometió el Gobierno. Bertha María Montés, otra pobladora de Managua estaba al tanto del anuncio de estos nuevos estudios y considera necesario que se restaure esta estructura.

Madelaine Caracas, estudiante universitaria, apoya la intención de rehabilitar este edificio, pero espera que se haga de la mejor manera y demanda que se presente un análisis concreto a la población donde quede claro los daños que se pueden reparar. Si no se presenta un estudio integral llevado a cabo por profesionales especializados en esta rama, mejor ni tocarla, afirmó.