Confidencial

Renuncia el jefe de la MACCIH en Honduras

La Misión de Apoyo Contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (MACCIH) se ha quedado sin líder. El abogado peruano Juan Jiménez Mayor renunció a su cargo a través de un comunicado en el que enfiló duras críticas contra el secretario general de la OEA, Luis Almagro, por su pasividad ante la crisis política hondureña, y por la falta de apoyo que el organismo ha dado a esta misión, instaurada desde 2016. En una carta publicada en redes sociales en la noche del jueves 15, Jiménez Mayor denunció que la falta de apoyo hacía imposible su continuidad como jefe de la misión anticorrupción, en un país en el que el Estado ha cerrado filas para bloquear el trabajo de su equipo.

“Con gran pesar y luego de una profunda reflexión comunico mi renuncia al cargo”, dijo el 15 de febrero en Twitter.

La renuncia de Jiménez Mayor ocurre dos días después de que Luis Almagro enviara una carta al presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, en la que le señaló que era necesario reforzar la Misión porque no estaba dando resultados. “(La MACCIH) no ha sido capaz de arrojar los resultados en cuanto al combate de la corrupción”, dice la misiva.

Almagro habría escrito la carta para mantener viva la propuesta de mesa de diálogo de la OEA con el gobierno de Honduras para discutir temas relacionados con el trabajo de MACCIH. Esta propuesta tambaleó hace dos días cuando el Ministerio Público de Guatemala y la Comisión Internacional contra la Impunidad (CICIG) detuvieron al expresidente guatemalteco Álvaro Colom -junto a una decena de exfuncionarios que integraron su gabinete- y lo acusaron de fraude y peculado. La OEA había designado a Colom como el principal representante para dirigir las mesas de diálogo.

En una entrevista en el Canal TN 5, Jiménez Mayor dijo el 15 de febrero que estaba desconcertado por la carta que Almagro envió a Hernández. “No entiendo el cambio de posición de la OEA. Hace 15 días, Almagro felicitó el trabajo de la misión. Ayer envió una carta diciendo que la misión no está dando resultados. El secretario general de la OEA ha criticado a la misión. A él lo que le toca es arreglar los problemas. Él es el secretario general”, añadió Jiménez.

También reveló en esa entrevista televisiva que el pasado 30 de enero viajó a Washington D.C para presentarle resultados de la MACCIH, que fue instalada en febrero de 2016 tras conocerse un desfalco millonario en la compra de medicamentos del Seguro Social de Honduras, pero Almagro se rehusó a recibirlo. Dijo que desde agosto de 2017 no lo recibe.  “Yo no entiendo. Si no recibe al jefe de la misión (anticorrupción), estamos en un escenario en el que se hace insostenible mi continuidad al mando de la misión”, dijo.

La reunión que solicitó el 30 de enero era para presentar los resultados de una investigación sobre una “Red de Diputados” que se enriquecieron del erario público a través de la entrega de fondos a organizaciones privadas. En la visita, Jiménez Mayor dice que planificaba comunicar a Almagro su preocupación por las amenazas que los funcionarios de la MACCIH habían recibido tras conocerse que estaba en proceso dicha investigación.

Jiménez Mayor dio a conocer que pidió que se reforzara la seguridad, pero que no recibió el apoyo necesario. “El esquema de seguridad está poniendo en riesgo la vida e integridad de nuestros funcionarios. Debo recordar aquí, que en mayo de 2017 uno de mis guardaespaldas murió de un disparo en la puerta del edificio de la MACCIH en circunstancias difíciles de entender”.

Esta renuncia ocurre en un contexto en el que el Estado hondureño, controlado por el presidente Juan Orlando Hernández, bloqueó las investigaciones de la MACCIH a través de una reforma en el Congreso, justo cuando el organismo y el Ministerio Público procesaban en un tribunal a un grupo de diputados aliados del partido oficial, y enfilaban pistas contra otras cinco decenas de legisladores. El 18 de enero, el Congreso de Honduras incluyó artículos en la ley de presupuesto para blindar a los más de 60 diputados investigados por el Ministerio Público de Honduras y por la MACCIH.  Establecieron que no procedía la apertura de juicios hasta que el Tribunal Superior de Cuentas concluyera auditorías de los fondos. Con esta reforma, le quitaban la facultad al Ministerio Público de investigar.

“La MACCIH denunció dos días después (de que se aprobó el presupuesto), el 26 de enero, que dicho artículo no fue aprobado por el pleno del Congreso, sino que fue introducido después de forma subrepticia y violando los procedimientos parlamentarios, cometiéndose nuevos presuntos delitos que están siendo investigados. En este sentido, el Ministerio Público, acompañado de la MACCIH secuestró documentos relacionados con este caso en las oficinas del diario oficial La Gaceta”, dijo Jiménez Mayor.

La OEA en la mira

El jefe de la misión denunció a través de su cuenta de Twitter irregularidades cometidas por funcionarios de la Organización de Estados Americanos para debilitar su trabajo. “No ayuda a afianzar al éxito de la MACCIH, acciones como las realizadas por el asesor del Secretario General, el señor Luis Porto, quien el pasado mes de setiembre de 2017, en su visita a Tegucigalpa, reunió a todos los funcionarios para señalar que el suscrito no es el jefe de la misión, buscando anular mi liderazgo. Sin liderazgo no hay posibilidad de éxito de ningún proyecto”.

Jiménez Mayor dio a conocer otras irregularidades. Dijo que el Coordinador de la División Político-Electoral de la MACCIH, Jacobo Domínguez -de nacionalidad mexicana- quien había anunciado que no seguiría formando parte de la misión el 30 de junio de 2017, continuaba vinculado a la MACCIH a través de una oficina en Washington D.C y que recibía un salario de 10 mil dólares, a pesar de sus recomendaciones de no renovarle el contrato.

“(Está el caso del) señor Jacobo Domínguez, cuya salida de la Misión fue solicitada por la ciudadanía y a quien la Secretaria General (de la OEA) acaba de renovar un contrato por 10,000  dólares mensuales vigente desde julio de 2017, sin que sepamos las funciones que realiza para la Misión desde la sede de la OEA. Honduras es un país que necesita mucha cooperación y consideramos que los fondos de los donantes deben ser utilizados en el terreno y para las funciones que ocupa el combate a la corrupción. Siempre me opuse a este contrato”, denunció.

Jiménez Mayor acusó en una entrevista en televisión a Almagro de no dar a Honduras la misma importancia que le da a Venezuela. “Comparto y felicito posición de Almagro sobre Venezuela, pero la OEA es más que Venezuela. La OEA también es Honduras. Es un organismo hemisférico que tiene que tener en cuenta los problemas de la región, no solamente los de Venezuela. Creo que Honduras se merece el respeto de la organización y merece que actúe en concordancia con los problemas que tiene este país”.

La renuncia de Jiménez Mayor se suma a la crisis ocasionada por la reelección de Juan Orlando Hernández como presidente de Honduras, quien a pesar de estar inhabilitado por la Constitución -que prohíbe las reelecciones presidenciales- compitió en las elecciones del 26 de noviembre de 2017. Hasta la medianoche del día de los comicios, Salvador Nasralla -el candidato de la oposición- era el presidente de Honduras, pero tras la caída del sistema de conteo, Hernández recuperó la delantera y terminó vencedor de los comicios. Hernández se proclamó presidente y fue reconocido un mes después, en diciembre de 2017, por el gobierno de Estados Unidos, a pesar de las recomendaciones de la misma OEA de repetir la elección, debido a todas las irregularidades registradas.

La renuncia de Juan Jiménez Mayor ensombrece ocurre, además, en un país profundamente dividido y con una oposición política que ya ha anunciado que no reconocerán al presidente Hernández. Manuel Zelaya, el expresidente hondureño que lidera hoy la oposición, ha dicho que está dispuesto al diálogo para resolver la crisis, pero para ello pone unas condiciones que parecen imposibles de cumplir para su contraparte: que se convoque a un referendo o a una nueva elección. Mientras esto no suceda, ha dicho Mel Zelaya, el pueblo hondureño seguirá en las calles, bajo su convocatoria, en lo que él llama una insurrección pacífica.

Almagro critica el trabajo de Jiménez Mayor

El secretario general de la OEA, Luis Almagro contestó el 16 de febrero, a través de un comunicado difundido en redes sociales,  que había aceptado la renuncia de Jiménez Mayor y que no era cierto que se había negado a recibir al jefe de la misión de la MACCIH en Washington. “Las razones expuestas adolecen de faltas graves a la verdad, tales como que no fue recibido por mí en su última visita cuando tenía dos veces audiencia pactadas”.

Según Almagro, Jiménez Mayor omitió en su comunicado las fallas que él habría cometido y que provocaron la suspensión de las reuniones programadas para tratar el caso de la MACCIH en la sede de la OEA. “Jiménez canceló además una reunión con el señor Jefe de Gabinete del Secretario General y con el Comité de Implementación de MACCIH integrado por múltiples representantes de la Secretaría General”, se defendió Almagro.

En su carta de renuncia, Jiménez Mayor presentó como logro el apoyo que la MACCIH brindó al Ministerio Público de Honduras. “Sin la intervención de la MACCIH no se habrían conseguido las condenas a Mario Zelaya, ex director ejecutivo del Seguro Social, los viceministros inculpados por las coimas recibidas y los responsables de los casos del fraude de empresas fantasmas por 12 millones de dólares”, escribió.

Almagro demeritó esos logros esgrimidos por Jiménez Mayor. “Evidencian  lo lejos que estamos todavía de brindar las soluciones, procesamientos y condenas que Honduras necesita a la hora de limpiar su sistema político. Esas acciones que Jiménez señala, él debería saber bien que son absolutamente superficiales y que no constituyen una depuración como la que ameritaban los casos señalados, ni siquiera fueron acciones suficientemente ejemplarizantes”.

En un texto que responde a la mayoría de puntos señalados por Jiménez Mayor, Almagro le baja importancia a la denuncia de una contratación irregular del funcionario Jacobo Domínguez en la sede de la MACCIH en Washington. “No existían fundamentos para su despido y por lo tanto pasó a cumplir funciones en la sede sobre la base de contratos temporales de corto término. No soy partidario de linchamientos de ninguna clase”, escribió el secretario.

Según Almagro, Jiménez Mayor es el que falló al no reportar irregularidades en la MACCIH que han motivado una investigación interna. “Respecto a cómo Jiménez ejerció el liderazgo de la MACCIH esperaremos a lo que señale el informe del Inspector General de la OEA respecto a las denuncias de irregularidades administrativas, malas prácticas y mal funcionamiento dentro de la MACCIH”, advirtió Almagro, quien además reveló que la exfiscal Ana Maria Calderón Boy -de nacionalidad peruana- será la nueva vocera de la MACCIH y liderara la transición.


Publicado originalmente en El Faro.