Reporte ciudadano

“No se olviden de las vidas arrebatadas por la dictadura”, clama Madre de Abril

"A la oposición le pido que deje atrás esa forma corrupta de hacer política, negociando bajo la mesa la sangre derramada", afirma Socorro Corrales

Carta pública al pueblo de Nicaragua:

Por Socorro Corrales, mamá de Orlando Francisco Pérez Corrales, asesinado por la dictadura Ortega – Murillo en la ciudad de Estelí, quien hoy 12 de diciembre, cumpliría 26 años.

Mi nombre es Socorro Corrales, soy madre de Orlando Francisco Pérez Corrales, asesinado por la dictadura orteguista, la tarde del 20 de abril. Una bala disparada por francotiradores atravesó su corazón. Su asesinato fue ordenado por la pareja asesina que mal gobierna Nicaragua, el dictador Daniel Ortega y su mujer Rosario Murillo, a quien convirtió en su vicepresidenta.

El actual régimen de Nicaragua en el “vamos con todo” ordenado por la Murillo acabaron con la vida de mi hijo, quien tenía sus sueños y sus metas universitarias a punto de finalizar.

Mi muchacho fue asesinado frente a la alcaldía de la ciudad de Estelí, esa ciudad que le vio nacer. Su cuerpo quedó tendido en el parque 16 de julio, ese parque donde de niño disfrutó hasta la saciedad de su infancia. Yo puedo asegurar que a sus cortos 23 años vivió su vida a plenitud, fue FELIZ.

Orlando vino al mundo un 12 de diciembre, siempre lo vi como un milagro de la virgencita de Guadalupe. Él fue muy creyente, bondadoso, solidario. Su amor al prójimo siempre le motivaba. Él era así. Era un joven muy especial. Con un corazón de niño y fue esa manera servicial de ser que lo llevó a formar parte de la Pastoral juvenil en la Iglesia Guadalupe de Estelí.

Aquella tarde del 20 de abril, mi hijo junto a cientos de estudiantes se sumó a las protestas en contra de las reformas de la Seguridad Social impuestas por la pareja dictatorial. Su indignación ante las golpizas dadas a los adultos mayores bastó para salir con una bandera y rechazar la represión. Yo nunca pensé que esa solidaridad con los ancianos, se convertiría en un motivo para su asesinato.

Hace dos años y siete meses que no tengo a mi hijo, y para mí desde el primer minuto tras conocer su muerte se ha convertido en una eternidad. La soledad y el dolor se han vuelto mis inseparables compañías.

Hoy desde el exilio, desde donde lloro el asesinato de mi hijo menor, les pido de corazón a las familias nicaragüenses NO SE OLVIDEN de las vidas arrebatadas por la dictadura. No se olviden de la represión hacia sus familias, no se olviden de los que aún permanecen en las cárceles de Nicaragua, bajo tortura y en aislamiento total de sus familias. No abandonen en el olvido a quienes fuimos obligados a abandonar nuestro país para salvaguardar nuestras vidas.

A la oposición le pido, que dejen a un lado sus ambiciones personales y politiqueras. Les pido desde las fuerzas que me sostienen “trabajen por la libertad deseada, esa libertad por la cual murió mi hijo Orlando, y cientos de nicaragüenses más”.

A la oposición le pido que dejen atrás esa forma corrupta de hacer política, negociando bajo la mesa la sangre derramada. Necesitamos resistir y ver una Nicaragua en plena libertad. Una Nicaragua donde no se negocie con la impunidad y que el día de mañana, las Madres de Abril podamos obtener la justicia en la que los asesinos de nuestros seres queridos, paguen en la cárcel los crímenes cometidos.

Hoy en esta fecha especial en que celebramos a la Virgen de Guadalupe y en la que conmemoro la vida de mi Orlando, les recuerdo que fueron esa sonrisa y esos sueños los que fueron apagados por las balas disparadas por la dictadura de Ortega, que pague por los crímenes cometidos por él y su gobierno. Es mi lucha y la sostengo dignamente. NUNCA dejaré de buscar la justicia ansiada.

Hoy 12 de diciembre del 2020, siempre será esa fecha que me recuerda que traje al mundo a un hijo soñador, que se convirtió en un joven alegre, empático con la vida y un fiel amigo. En su ausencia será el agua que me dé vida para no claudicar en esta lucha de ver con mis ojos la justicia ante su injusta muerte.

Texto publicado por la Asociación Madres de Abril.

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