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Opinión

Rius, persistente amigo de Cuba

Cuba sigue doliendo. El Comandante murió. Y Rius también. Adiós, maestro. Adiós, amigo de Cuba



Se murió Rius. Desde que lo supe me cuesta aceptarlo. Siempre lo sentí uno de los imprescindibles.

¿Qué decir de este hombre genial? Pensé que por la continua y desbordada admiración que he acumulado durante tantos años por el comunicador-divulgador-monero y periodista extraordinario que fue Rius, y por el cariño que, cómplices, tuvimos hacia Cuba, hacia su gente y hacia sus luchas, quería compartir esta foto, creo que poco conocida, con el texto con el que el mismo Rius la acompañó en la contraportada de “Lástima de Cuba”, el último libro que escribió (en 1993) sobre la isla. Y con lo que él mismo me contó del libro.

Dice en la contraportada: “El tal Rius (que aparece fotografiado en el lugar del desembarco del Granma) es autor de los libros “Cuba para principiantes” (1965), “ABChé” (1972) y “Cuba libre” (1973). Los dos primeros traducidos a varios idiomas. Es autor de 4 historietas sobre Cuba y de unas 130 caricaturas ídem. Ha estado en Cuba 17 veces y fue jurado del Concurso Internacional de San Antonio de los Baños (Cuba) en 2 ocasiones (Bienal de San Antonio del Humor). Ha colaborado en los diarios cubanos Hoy, El Mundo y Revolución y en las revistas Bohemia, Cuba Internacional, El Pitirre, Palante, El Caimán Barbudo, Dedeté, Melaíto, Verde Olivo y otras. En 1989 la UPEC editó su libro “La vida de cuadritos”, censurado en 8 páginas y con otro título. Sus otros libros fueron siempre considerados impublicables en Cuba por no ajustarse a la línea oficial. (Por lo que ponemos que tampoco éste será publicado. No somos nada…)”.

Cuba

En 2011 Rius me mandó “Lástima de Cuba”, un libro de él que yo no conocía. Como fue autor de 100 libros no era fácil conocerlos todos. “Esperando no te caiga encima la depre al leer este infame librajo”, puso en la dedicatoria. Y puso esto bajo su firma: “persistente amigo de Cuba”. Lo fue en el aplauso y en la crítica.

Algo de depre me cayó, le dije. Por correo me explicó: “Ese libro vivió una triste circunstancia que me impidió terminarlo bien. Cuando estaba yo en proceso de trabajarlo, ya para entregarlo, murió trágicamente mi hija de 26 años y me vine abajo con todo y libro. Dejé de verlo por varios meses, hasta que por los reclamos del editor me decidí a terminarlo, pero ya lo hice nada más pensando en salir del paso, y dejé de hacer dos o tres capítulos (la caricatura del socialismo cubano, la corrupción popular, etc.), que hubieran redondeado con más información el libro. Como que ya no le eché ganas y salió a la venta incompleto, según yo. El libro se conoce en Cuba, porque todos los que vienen a México se lo llevan, y ya lo ha leído mucha gente, algunos que me han calificado, as usual, como agente de la CIA, contrarrevolucionario, traidor y todo lo que es costumbre te digan. Los que lo han leído, amigos y colegas, periodistas, no me dan sus opiniones más que con monosílabos: “muy bueno”, “un poco incompleto”, “hay más que decir”, “tremenda cosa”, pero no lo comentan con detalles, ni nada parecido. Me gustaría rehacerlo antes que muera (si es que lo hace) el Comandante”

Y ya estaba preparando viaje de nuevo a la isla: “En marzo voy a ir a la Bienal del Humor en San Antonio de los Baños, aunque no como invitado de la UPEC, sino como invitado personal de Ares y Boligán, los dos mejores caricaturistas cubanos, que establecieron una competencia para ver quién tenía más premios internacionales y el perdedor dará una comida en Cuba a sus amigos y colegas. Así que a eso voy. Y a regalarle al Museo del Humor en San Antonio los originales del libro “Cuba para principiantes”. Voy más como turista que como carica-turista. Ya te contaré”.

Ya no me contó. No rehizo el libro. Cuba sigue doliendo. El Comandante murió. Y Rius también. Adiós, maestro. Adiós, amigo de Cuba.