Economía

La crisis política torpedeó a economía que en cualquier momento generaría problemas

Salida de depósitos amplía riesgo de recesión

Depósito

Bancos no otorgan nuevos préstamos por falta de dinero, pero también de confianza en el dinamismo de la economía nacional



La pérdida de 1352.4 millones de dólares en depósitos, ocurrida entre el 31 de marzo y el 31 de diciembre de 2018, debe alertar a los banqueros, porque deteriora su posición de cara a la banca regional con la que compiten y con la que a veces se alían, pero también a todo el país, porque al no haber recursos disminuyen los préstamos, lo que impulsa los aires de recesión, en opinión del catedrático Luis Murillo.

Si la banca debe estar pendiente de la evolución de ese indicador, también debe estarlo la empresa privada —y hasta la Administración de Daniel Ortega— porque la falta de dinero (los bancos perdieron unos 36 200 millones de córdobas corrientes) incrementa las posibilidades de que el país se mantenga en el estado recesivo en que, por definición, entró al finalizar octubre.

En la medida en que el conflicto comenzó a escalar, los montos depositados en los bancos comenzaron a mermar: si al inicio del segundo trimestre los pequeños ahorrantes fueron retirando su dinero para tenerlo a mano ante cualquier eventualidad, los grandes depositantes e inversionistas, se lo llevaron a otras latitudes más tranquilas.

La reacción del público fue de extremo temor, lo que explica que el primer mes de la crisis —que solo afectó a los últimos doce días de abril— se retiraran casi 140 millones de dólares de los bancos, lo que significa unos 14 millones de dólares diarios, si se excluyen los domingos.

Mayo y junio fueron peores, con 327 millones y 330 millones evaporándose respectivamente, y si julio, agosto, octubre y noviembre trajeron algún respiro, septiembre y diciembre mostraron salidas de 220 millones cada uno.

En todos los casos, los incrementos de los retiros estuvieron motivados por la incertidumbre política que igual afecta a un productor que a un inversionista, depositante, comprador, contribuyente, exportador, importador, empleado o empleador.

Esa salida de recursos —que equivale al 24.6% de la suma de depósitos en dólares, córdobas con mantenimiento de valor, y córdobas sin mantenimiento de valor— “representa un duro golpe al confort en que se encontraba la banca local, ya que como producto del ordenamiento jurídico a su favor, y las alianzas con el Estado nicaragüense, tenían ganancias elevadas con altos costos administrativos”, dijo el académico.

Murillo también visualizó que esta situación deja vulnerables a los bancos, de cara a futuras alianzas con grupos financieros regionales e internacionales, ya que al aumentar el riesgo de su cartera vencida, cartera en riesgo por vencer, y provisión de créditos, aumentan sus costos operativos, haciéndoles perder competitividad”.

Merma del crédito, mayor riesgo de recesión

El experto advierte que las penurias que pasa el sistema financiero representan una mala noticia para la economía en su conjunto, dado que las instituciones bancarias “sirven de apalancamiento a la actividad productiva del país, y acompañó por casi una década el boom de crecimiento económico espurio”, que muestran las estadísticas oficiales.

“Al ralentizarse o casi desaparecer el crédito que el sistema otorgaba al sector productivo del país, las posibilidades de recesión y caída del PIB se concretan cada vez más”, añadió.

Con todo, al profesor universitario no le sorprende lo que sucede con la banca, pues la economía nicaragüense creció siempre vulnerable, “lo que favorecía las ganancias del sistema financiero”.

El problema es que a escala nacional, el sistema tenía fallas tales como un esquema político “que en cualquier momento generaría problemas”, como en efecto sucedió; a la par de grandes masas de recursos otorgados por medio de tarjetas de crédito y para el consumo, con lo que el deterioro de la situación económica llevó a que se derrumbase el crédito.

Murillo opina que, considerando el contexto sociopolítico actual, “de no encontrarse una solución política negociada en el primer trimestre de este año… aumentará el pánico de los ahorrantes y posiblemente la caída de los depósitos y fuga de capitales también aumente dejando débil al córdoba”.

“El problema no solamente está en la caída de los depósitos sino en la debilidad que evidencia la moneda nacional”, reiteró.

Dada esta situación, cree que los bancos y resto de instituciones financieras “deben ser realistas y establecer una normativa estructural que contemple periodos de gracia y reestructuración de su cartera de crédito en periodos de crisis”.

Al respecto, recordó que ya se demostró que la medida coyuntural que aprobó la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras (Siboif) para reestructurar créditos morosos (venció en diciembre 2018) es insuficiente, por lo que los bancos han recurrido a medidas desesperadas como cerrar sucursales, despedir trabajadores, y publicar en los periódicos la lista de clientes en mora, “que no les podrán pagar mientras no se alcance un acuerdo político”.

Aunque prefieren no ser identificados al exponer sus previsiones ante esta coyuntura, otros economistas han advertido que es posible que el Banco Central de Nicaragua (BCN) se quede sin más opción que decretar un corralito financiero, (limitando la cantidad de dólares que los ahorrantes pueden retirar por día), o un control de cambios, por medio del cual se reduce la cantidad de dólares que puede comprar el público.