Opinión

San Mateo, El Maligno y La Maligna

Luis Almagro Nicaragua

Luis Almagro es el consuelo del tirano nicaragüense. Nunca ha venido a “negociar” con Nicaragua, sino a “negociar” a Nicaragua entera



El niño, su verdugo y la gran piedra de moler

En el Evangelio según San Mateo, Jesús llamó a un niño, lo colocó en medio de sus discípulos y dijo: “El que se haga pequeño como este niño, ése será el más grande en el Reino de los Cielos. Pero al que haga caer, torture o asesine a uno de estos pequeños, mejor le sería que le amarren al cuello una gran piedra de moler y que lo hundieran en lo más profundo del mar”.

En el Evangelio, según nuestra Nicaragua actual, el padre Edwin Román, de la parroquia San Miguel de Masaya, nos estremeció con su testimonio sobre el asesinato atroz de uno de los muchos pequeños que los tiranos han mandado a asesinar. Es el caso de Junior Gaitán, quien de rodillas suplicó a su verdugo -un policía o paramilitar o antimotín-, por su vida, y obtuvo de su ejecutor dos disparos en el pecho. La sangre de los niños nicaragüenses, pasando por la OEA de Luis Almagro, corre por las calles desde Nicaragua hasta Jerusalén clamando por justicia y penetra en el Reino de los Cielos.

Cada vez nos acercamos más al momento en que se irán apagando los disparos de quienes, al servicio de gobernantes malignos, asesinan a pequeños inocentes. Con una gran piedra amarrada a sus cuellos serán llevados al mar, exactamente ahí donde convergen estos dos Evangelios. El que quiera entender, que entienda.

Varios: Consuelo del tirano

Luis Almagro es el consuelo del tirano nicaragüense. Propicia cambios de escenarios, por ejemplo, el del Seminario de Fátima por El Carmen o cualquier circo de la OEA, con tal que fracase el Diálogo. Su ruta es la de un monólogo, de donde se dice la verdad hacia donde se obedece la mentira.

La situación es parecida a lo que también representa la Rotonda Jean Paul Genie para la “memoria” de El Canciller Amnésico. Fue él quien absolvió a los asesinos de Jean Paul, los cuales aún andan libres, con otros rostros de igual odio que sus predecesores, buscando niños que asesinar. Cumplen con el mandato de El Maligno y La Maligna. Pero las bienaventuranzas, según San Mateo, dicen para nuestro pueblo en lucha: Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados… Felices ustedes, cuando por causa mía los insulten, los persigan y les levanten toda clase de calumnias.

Los secuaces y sicarios de los tiranos siembran el terror, luego, son terroristas. Están ávidos de sangre de inocentes, luego, son sanguinarios. Los cómplices de tiranos son fariseos, luego, lo de una solución “democrática” sin la inmediata salida de los tiranos, es una burla para Nicaragua y para toda América.

Porque Almagro es consuelo de tiranos, la Secretaría de la OEA le queda ancha y ajena. Nunca ha venido a “negociar” con Nicaragua, sino a “negociar” a Nicaragua entera. No tiene la más mínima consideración por nuestras venas abiertas. En junio de 1973, Juan María Bordaberry, con apoyo de las fuerzas armadas, dio en Uruguay el golpe de Estado que por doce años mantuvo en prisión al querido Pepe Mujica, quien ya Presidente democráticamente elegido para un solo período, sería su jefe. Hoy por hoy, no se puede encontrar ninguna similitud entre Almagro y Pepe Mujica. Otra cosa se puede afirmar de su extraordinario parecido con Bordaberry.

Entonces, ¿quién se ha creído Almagro para venir, con lujo de arrogancia, a darnos lecciones de democracia, que expresamente implican irrespetar a nuestros muertos?

El Maligno y La Maligna

Por diversas razones personales, es Mateo mi evangelista predilecto. Llama al pan, pan y al vino, vino. La versión del Padrenuestro en La Biblia de Latinoamérica, dice: y no nos dejes caer en la tentación, y líbranos de todo mal. Pero, “todo mal” es una generalización de todo lo malo que nos puede ocurrir, incluso un simple resbalón. Distinto es  el origen maligno de esa maldad, cuando afecta a cuerpo y alma. Cuando aflige y asesina a pueblos enteros.

De manera que lo que hay que decir cuando se reza (y rezar, dicen las Sagradas Escrituras, tiene el mismo significado que dialogar), es: Líbranos del Maligno. Ya que el principal enemigo no es el mal, sino la maldad que resume y rezuma toda malignidad. En este caso es obligatorio no discriminar a la mujer del Maligno, separándola de esta alianza conyugal que en Nicaragua conocemos muy bien. La Maligna es inseparable del Maligno. Ambos son expresión unificada de la máxima aberración diabólica y vandálica que se pueda enquistar en poder terrenal alguno.

Ustedes, pues, nos dice Mateo, recen así: Padre nuestro, líbranos del Maligno, mientras un moribundo inocente en Nicaragua apelaba, como secreto de salvación, a una misteriosa profecía. Desde entonces, todo el mundo estuvo intrigado por su contenido, y más los tiranos que desde la tenebrosa penumbra de su alcoba, lograban que sus espíritus y pellejos diabólicamente se encarnaran en salvajes represores de los ciudadanos que luchan por su libertad. 

Una de aquellas noches La Maligna se encarnó en la mujer policía que pública y cruelmente asesinó a tiros a otra persona, indefensa sobre el suelo, a quien antes pretendió extraerle mediante torturas el significado de la misteriosa profecía. Entonces, El Maligno no quiso quedarse atrás, y la siguiente noche se encarnó en el asesino que disparó en el pecho del niño que le imploraba que lo dejara vivir.

Todas las noches salen y en cuerpos de otros disparan a las cabezas, arrancan uñas y violan. No están “ajusticiando”, como a ellos los ajusticiarán. Están asesinando. Ya no se aguanta tanta masacre ni tanta carnicería. El Profeta ya no resiste reservarse la profecía y la musita: “Los verdugos ya no podrán ocultar su malignidad en el disfraz de gobernantes de un pueblo que pronto logrará su liberación total”. La profecía no está completa. Es más dura y justa. Quien quiera leerla lo podrá hacer en los rostros de los caídos. Dicen que en ella hay, sobre todo, esperanza.