Opinion

Sandino y nuestro pasado compartido

Yucatán, primer territorio socialista de América, es también fuente de aprendizaje para Sandino

Muchas gracias a Don Alejandro Bendaña por la invitación a esta presentación de su libro biográfico de Sandino.

Ha sido una lectura apasionante, una lectura que se devora como una buena novela.

Dar a un pueblo, a una nación, un pasado y volver a su origen y fundar en ese origen una identidad colectiva, es quizá la más antigua y la más fiel función social de la historia.

El historiador dice John Updike, sigue siendo el especialista de la tribu que tiene a su cargo contarle a los demás lo que todo el grupo necesita saber.

La memoria histórica crea o hace sentido porque une las experiencias del pasado con las expectativas del futuro en una imagen comprensiva del proceso temporal, nos recuerda el historiador mexicano, Enrique Florescano.

La memoria nos lleva a entender al “yo” y al “nosotros”, da continuidad y consistencia, da coherencia interna.

La resurrección del pasado nos dota de sabiduría.

La lectura de ese nuevo libro de Sandino nos hace partícipes de experiencias no vividas pero con las cuales nos identificamos y formamos nuestra idea de la diversidad y de la intensidad de la aventura humana, de la historia de Nicaragua, y de la trascendencia de Augusto C. Sandino en ella.

El libro de Alejandro Bendaña nos ofrece un enorme ejercicio de actualización de la fecunda vida del héroe de Niquinohomo, llevándonos a detalles de su juventud, a su contexto familiar y a la formación de una personalidad austera, de sacrificio, mal comido y mal vestido, trabajando de niño como cortador de café, queda marcado para toda su existencia.

  • Sólo a los pobres nos joden – dice Sandino
  • Porque Dios quiere más a Sócrates que a mí, – si yo tengo que trabajar y él no? –
  • Desde que pude andar lo hice bajo los cafetales ayudando a mi madre… así es como fui creciendo, o quizá por eso no crecí –

El texto de Alejandro Bendaña logra una recuperación del contexto, del medio familiar y social en el que se forma un carácter capaz de superar la desgracia, superándose a sí mismo, del que nace el deseo de distinguirse en algo, capacitarse como técnico, adentrarse en la lectura, hacerse abstemio y desarrollar hábitos de pulcritud.

El texto nos transporta al momento en que parte de Niquinohomo con la intención de regresar algún día siendo “algo”.

El libro contiene amplias referencias a Sandino y México, son capítulos que atraen de manera especial a interesados en su vida y en conocer más de su relación con los actores locales en sus dos estancias mexicanas.

Un logro notable del texto es la amplia recuperación del momento social y político que vive México en los días en que Sandino hace su arribo.

En 1924 México es el primer país de las Américas que reconoce a la Unión Soviética. Se le consideraba en muchos círculos conservadores como un Estado bolchevique o pro soviético, una amenaza.

En los Estados Unidos se llegó a considerar que Sandino por su estancia mexicana se había convertido en una encarnación del bolchevismo mexicano.

Sandino llegó a Yucatán a inicios de 19923, se detuvo unos meses en Mérida y en Veracruz, en donde ahorra para continuar su viaje a la zona petrolera de Tampico, Tamaulipas.

El momento político que vivirá todo el país, pero de manera especial en esas tres zonas, Mérida, Veracruz, Tampico, está el sustento de la formación intelectual y ética de Augusto Sandino. Ahí se da la asimilación de las doctrinas de la Revolución Mexicana. Ahí vive la lucha de obreros y campesinos para alcanzar cambios en el orden económico, social y cultural, como bien lo documenta la exhaustiva investigación de Bendaña.

Se ofrece al lector una detallada descripción e interpretación de la época; de la incidencia de la iglesia y la revolución cultural que representa la idea de la raza, la campaña de renovación cultural de Vasconcelos, que impulsó el orgullo del sincretismo mestizo con contenido espiritual y universal – la raza cósmica –

  • Por mi raza hablará el espíritu –

Es el lema de la Universidad Nacional Autónoma de México, lema que Sandino recomendaría fuera aceptado por los Estados hispanoamericanos.

La Revolución Mexicana que conoce Sandino le aparece como la abanderada de las causas sociales, de la raza y una renovada contienda frente a los Estados Unidos.

Es la época de los muralistas, de las brigadas culturales, en la que levantar una biblioteca en un pueblo pequeño y apartado, parecía tener tanto significado como levantar una Iglesia. Es el tiempo de las grandes ediciones, los libros verdes, reproducciones de la literatura clásica en 50,000 ejemplares, vendidos a cincuenta centavos el ejemplar. Los maestros como misioneros. Eso se vivía en el México al que llegó y en que abrevó Sandino.

Sandino; nos describe el texto – se nutrió de manera orgánica, desde su experiencia de trabajador, desde la posición de obrero apenas letrado. Ahí estaban las nuevas ideas de la revolución, la social y la cultural, pero también las escuchadas en las logias masónicas y centros de discusión espiritistas, también frecuentados por Sandino.

Yucatán; primer territorio socialista de América, es también fuente de aprendizaje para Sandino. Esta influencia yucateca está bien documentada en el texto, se confirma con diversos testimonios que fue ahí en Yucatán, en donde “comenzó a adquirir sus ideas transformadoras”.

De ahí viene la construcción de una conciencia social. De ahí viene el proceso que Sandino logró transmitir en las Segovias a sus seguidores, para forjar la identidad de un contingente, anteriormente disperso, de mineros y campesinos, y emprender la construcción cultural de la lucha, con ideas y símbolos trasladados de México. Esto lo comprueba el texto del Dr. Bendaña con toda precisión.

La narración de la segunda estancia de Sandino en México es otro logro bien documentado del libro.

Nos ubica claramente en el período de privación sufrido por la tropa sandinista, en el que se pensó no en un repliegue indefinido, sino en un período de recomposición de fuerzas para mejorar la difícilsituación.

Se recuerda a los reclutas mexicanos y el papel que se esperaba de la ayuda mexicana. Para Sandino México era la salvación, la inspiración, era la posibilidad de supervivencia.

  • Un asunto de vida o muerte – explica Sandino en su carta al Presidente de México, Emilio Portes Gil.

Como bien se señala en el texto, ni Calles ni Portes Gil pecaron de ingenuos a sabiendas que el objetivo del viaje de Sandino era para pedir armas. Se recuperan diversos documentos, cartas y testimonios que aportan información valiosa sobre esta segunda estancia de Sandino en México.

Especial mención requiere el papel de José de Paredes, mexicano oriundo de Guadalajara, mensajero de Sandino, y quien lo acompañó en el viaje a México. Sandino, quien se afirma podía ser implacable y severo, le perdonaría errores una y otra vez.

Sandino le recomendó a Paredes la misión de explorar y de ir de avanzada a México para transmitir la solicitud verbal de acogida.

Paredes fue culpado de haber transmitido una petición de asilo a Portes Gil por un lado y de informar a Sandino que el Gobierno estaba dispuesto a brindarle todo lo necesario para continuar su lucha.

Alejandro Bendaña hace la pregunta clave de la historia mexicana de Sandino ¿ingenuidad, traición, o simplemente incompetencia de parte de Paredes?

El texto documenta como aparentemente al existir testimonios para pensar en un acto de traición, también nos sugiere que seguramente intervinieron sustanciales dosis de ego, de protagonismo.

Una parte central del texto, es el dedicado al entorno mexicano de esos años, en los que la segunda presidencia de Plutarco Elías Calles no fue igual a la primera y describe como con el asesinato del Presidente electo Álvaro Obregón en julio de 1928, y el enfrentamiento con la iglesia católica (la guerra de los cristeros del 26 a 1929), Calles necesitaba urgentemente recomponer su poder y lograr una tregua con los Estados Unidos.

No era el mismo Calles que había ordenado incendiar los pozos petroleros si los norteamericanos invadían.

Sandino no recibiría la misma acogida otorgada a Sacasa por Plutarco Elías Calles.

En el texto se recupera una frase que dice mucho de lo sucedido a Sandino en boca de Gonzalo N. Santos, cercano colaborar de Calles y personaje de aquella época – “Sandino era un total invento del General Calles para hacer cosquillas a los norteamericanos” –.

El texto recupera la frustración de Sandino al cabo de pocos meses de estancia en Yucatán.

En carta escribe Sandino:“¿Qué ocurrió? ¿Para qué tantos disimulos? ¿Seremos, efectivamente, víctimas de una traición?”

Al analizar la entrevista, 6 meses después, con el Presidente Portes Gil, se documenta la frustración de Sandino, y la decisión de su regreso. También se describen dos líneas de acción vinculadas a ese momento. Su enorme popularidad entre el pueblo, los artistas y simpatizantes de la izquierda mexicana y la diversa vinculación de Sandino con los grupos de la izquierda internacional que coincidían y que operaban en México.

Grandes aportaciones encontramos en este nuevo libro sobre Sandino. Hay una enorme búsqueda de fuentes.

Destaca el reconocimiento a los libros previos, y reconoce los aportes de Sergio Ramírez y especialmente de Gregorio Selser.

Al cerrar el libro el lector reconoce y agradece las tres fases del trabajo: La fase documental que está ampliamente sustentada. Importante hallazgo son las entrevistas a los trabajadores que conocieron a Sandino en la zona petrolera de Tampico.

En la fase explicativa, interpretativa se recurre a muchas explicaciones capaces de hacer inteligibles las acciones de Sandino. Como dice Paco Ignacio Taibo en su biografía de Francisco Villa: El escritor opta tanto por establecer que fue lo que realmente pasó o por dejar muchas veces al lector tomar la decisión.

Por último encontramos la narración, la configuración literaria que nos hace contar con el disfrute y el conocimiento de la historia.

En este espléndido nuevo libro sobre Sandino, Alejandro Bendaña nos da cuenta de épocas aciagas y de años de gloria, al rememorar los sacrificios realizados por Sandino y una comunidad para defender su territorio y hacerlo suyo.

Esta nueva lectura de Sandino, crea lazos de identificación con el personaje, crea lazos de solidaridad y una relación íntima con ese hombre que se dice era parco, que caminaba platicando, muy recto, y que arengaba a la tropa con léxico mexicano.

Este nuevo libro sobre Sandino nos lo hace vivo, nos muestra y nos acerca a ese Sandino que logró articular una visión y una determinación para sí y para aquellos hombres y mujeres humildes, transmitida en palabras sencillas, y nos permite su lectura, verlo transmitir su visión utópica espiritual, convirtiendo la utopía en proyecto histórico.

Gracias por esta nueva invitación a reconocer nuestro pasado compartido.

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*Embajador de México en Nicaragua. Notas leídas durante la presentación de ¨Sandino: patria y libertad¨ de Alejandro Bendaña.

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