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Science: el Canal divide a Nicaragua

Science destaca que un grupo de científicos ve al Canal como una bendición, mientras otros advierten de una catástrofe ambiental

El debate sobre la viabilidad del Gran Canal Interoceánico en términos medioambientales ha dividido a la comunidad científica en dos. Quienes participaron en un foro internacional organizado por la Academia de Ciencias (ACN) en Noviembre pasado, aseguran que la megaobra generará una catástrofe ecológica para Nicaragua. Pero también existe un grupo reducido de investigadores que lo considera una bendición para la segunda nación más pobre de las Américas. Según ellos, el valor real de la iniciativa radica en los planes de reforestación.

Entre los científicos del segundo grupo destaca el doctor en biología Jeffrey McCrary, quien ha vivido en Nicaragua por más de tres décadas. En un reportaje de la prestigiosa revista Science, explicó que al realizar un estudio de las especies de agua dulce que viven a lo largo de la ruta del canal, concluyó que la única forma de hacer frente a la anarquía legal y destrucción de la zona Este del país debido a la erosión es por medio del megaproyecto. El científico realizó dichas pesquisas a petición de ERM, firma británica que incluyó sus hallazgos en el estudio de impacto ambiental presentado en Junio pasado.

Otros investigadores ven el proyecto de 50 mil millones de dólares como una oportunidad para recolectar datos medioambientales que de otra manera no se podrían financiar y cuyo monto pagará Hong Kong Nicaragua Canal Development (HKND). “Deberíamos ayudarles y brindar nuestro apoyo para que el estudio esté lo más completo posible y el impacto del canal en el ambiente sea el menor posible”, justificó Ricardo Rueda, botánico de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-León).

Tanto McCrary como Rueda manifestaron a la periodista Lizzie Wade, autora del escrito, que lamentaban la posición de científicos nacionales como Jorge Huete-Pérez, vicepresidente de la Academia de Ciencias y otros opositores del Gran Canal se han aislado de la conversación al “adoptar una posición confrontativa”. Rueda expresó que los científicos deberían “buscar maneras de ayudar, para que se sepa más y más” acerca de los recursos naturales del país y de mejores maneras para protegerlos durante la construcción del canal.

Un desastre ambiental

Jorge Huete-Pérez, director del Centro de Biología Molecular de la UCA y quien publicó varios editoriales en revistas como Science y Nature denunciando las consecuencias del proyecto, rechazó la opción de cooperar para que el país salga adelante. “Siempre es más fácil tomar el bando de los poderosos. Alinearse con los desprotegidos requiere de mayor coraje”, sentenció.

En sus escritos, Huete sostiene que el megaproyecto conllevaría a la salinización del Lago Cocibolca – el cuerpo de agua dulce más grande de América Central – y la reubicación forzada de comunidades indígenas del Este del país. El científico valora el estudio de impacto ambiental de ERM, que consta de de 11 mil páginas, como inadecuado.

Además de Huete, otros profesionales rebaten la idea de que el canal salvará Nicaragua. La doctora Katherine Vammen, representante por Nicaragua del Programa de Agua de la Red Interamericana de Academias de Ciencias (IANAS), asegura que “es irresponsable” comprometerse a construir un canal con tan poca información científica. “Están dejando pendientes demasiadas dudas”, dijo.

A Vammen le preocupa lo que podría significar la excavación de 17 metros de profundidad que HKND tendría que hacer en el Lago de Nicaragua para dejar pasar barcos de gran calado y con la que ERM calcula que se removerían 715 millones de metros cúbicos de sedimento. “Sería la mayor excavación húmeda que se haya hecho jamás”, indicó la doctora.

Asimismo, explicó que muy poco se conoce sobre la batimetría del Lago de Nicaragua y la composición de sus sedimentos, lo que deja muchas dudas sobre la seguridad y viabilidad del dragado. “Esos son aspectos esenciales que necesitás saber si vas a construir un canal”, opinó.

La periodista de la revista Science manifiesta que en el único núcleo de sedimento analizado para el estudio de impacto ambiental, ERM encontró concentraciones relativamente altas de metales pesados y otros contaminantes, incluyendo mercurio, arsénico y pesticidas, posiblemente relacionados a los arrozales ubicados a lo largo de la costa Oriental del lago. “El dragado podría liberar estos elementos y contaminar el agua, haciendo que sea imposible beberla o usarla para irrigación”, señala Lizzie Wade.

La autora del reportaje advierte que también es probable que los sedimentos del lago contengan nutrientes como fósforo y nitrógeno, y que agitarlos podría generar la proliferación de algas, envenenar a los peces y desestabilizar el ecosistema. Por otra parte, la composición del lago se transformaría con el funcionamiento de las esclusas que tendrían que ascender y descender para dejar pasar los barcos de un punto a otro, trayendo consigo la invasión de especies marinas y una amenaza para el plancton que allí habita. “El lago es un lugar donde mucho podría perderse”, afirmó Gerald Urquhart, ecólogo tropical de la Universidad Estatal de Michigan.

La amenaza de una catástrofe natural

El serio riesgo que implican las erupciones volcánicas es otro motivo de preocupación para científicos nacionales. Sergio Espinosa, un geocientífico nicaragüense radicado en Canadá, aseveró que dicho fenómeno causa derrumbes que generan tsunamis en los lagos, una catástrofe que podría destruir las esclusas y drenar el canal hacia el Pacífico. La manera en que el gobierno de Daniel Ortega y HKND planean hacer frente a un evento poco probable como éste, pero de alto riesgo, podría “hacer o romper el canal”, aseguró Julio Miranda, un ingeniero estructural nica que reside en San José, California.

Miranda mencionó que el reporte de ERM no sopesa los riesgos de un fallo catastrófico. “El estudio usó códigos de construcción chinos para evaluar la seguridad del canal, en lugar de desarrollar nuevos estándares que aseguren que un proyecto único como éste permanezca funcionando antes, durante y después de un sismo.

Por su parte, Jorge Cortés Núñez, biólogo marino por la Universidad de Costa Rica, declaró que el canal depositaría sedimento en ambos océanos, lo que representaría un peligro para los arrecifes coralinos. Además, la ruta escogida amenazaría el Corredor Biológico Mesoamericano creada para salvaguardar el hábitat de los jaguares y otros grandes mamíferos.

“Es la única opción”

En el reportaje de Science, Norving Torres, director de Friends of the Upper San Juan River Foundation, resaltó el hecho de que entre 2002 y 2012, Nicaragua perdió la mitad de su cubierta forestal, elevando los niveles de erosión y escorrentía. Por eso, quienes apoyan la iniciativa concedida al empresario chino Wang Jing aseguran que la estructura salvará al país en todo sentido.

Manuel Coronel Kautz, autoridad del Gran Canal, recuerda que Nicaragua “no tiene muchas oportunidades de desarrollo (…)  Queremos transformar las vidas de los nicaragüenses, eso es lo que nos hace revolucionarios. Y no hay otra opción que tenga un impacto tan grande como éste”, justificó.

En esa misma línea, el ingeniero Bill Wild, asesor de proyectos para HKND, prometió que la estructura beneficiará la conservación al traer desarrollo económico. “Personalmente creo que la única cosa que salvará el medioambiente nicaragüense es el canal. No hay nada más”, concluyó.

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