Economía

Avendaño: “restricción de la oferta de dinero frenará el PIB en al menos 0.5 %”

Se mantiene la desaceleración

desaceleración

El impacto del “efecto Venezuela” y la política monetaria del BCN, afectan las ventas de bienes y servicios muy diversos



La disminución en la cantidad de ‘petrodólares’ y de otros recursos externos que recibe la economía nacional, más la decisión del Banco Central de Nicaragua (BCN) de reducir la cantidad de dinero en manos del público, están detrás de la desaceleración en el consumo en general, sea de autos, de cemento, de energía, de combustibles, y hasta de pollo, leche o huevos.

“La desaceleración de las ventas implica una desaceleración del crecimiento económico empresarial, mejor dicho, de las metas productivas de las empresas para el corto plazo”, señaló Néstor Avendaño, presidente de Consultores Para el Desarrollo Empresarial (Copades).

“La disminución de esos volúmenes de producción repercute en el PIB. Yo preveo que esta desaceleración de la oferta de dinero, está provocando una desaceleración de al menos cinco décimas porcentuales en el PIB”, añadió al ser entrevistado en el programa de televisión ‘Esta Semana’, que se transmite por Canal 12.

Avendaño, y el también economista Sergio Santamaría, detallaron cómo, indicadores tan disímiles como el producto interno bruto, la inversión pública, y hasta la recaudación de impuestos indirectos, están creciendo menos este año.

“Hay una desaceleración en el consumo de combustibles líquidos, y muy probablemente hay un menor consumo de energía eléctrica, como lo señalaba el colega Adolfo Acevedo”, según los datos oficiales cortados al mes de abril, dijo Avendaño.

Al ver el retraso en la publicación de datos, el economista asevera que “perdimos una información clave para calcular el crecimiento económico del país. Si los datos se ocultan es porque algo está mal. Si estuviéramos muy bien, los publicarían”, insistió.

El economista indica que hay un menor crecimiento económico: “esto se evidencia en el menor consumo de energía, de combustible y de cemento, porque se ha desacelerado la construcción privada, y disminuido el crecimiento de la construcción pública. Por eso, también ha desacelerado la recaudación de impuestos indirectos”, detalló.

Santamaría, director del Centro de Investigación y Asesoría Socio Económica (Cinase), advierte, citando estadísticas del BCN basadas en los datos del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), que ha crecido la informalidad, a la par que ha disminuido la venta de autos y la colocación de casas nuevas.

El experto señala que hay un sobreinventario de vehículos, y que a los constructores de casas se les está haciendo más difícil que el año pasado el poder colocar las viviendas.

“Hay un esfuerzo de las cámaras para proyectar este tipo de bienes de consumo duradero, porque están teniendo una disminución en las ventas”, explicó asegurando que “uno de los bancos líderes tiene entre 25 % y 30 % menos en colocaciones en crédito hipotecario que el año anterior”.

Santamaría observa que algunas de las acciones del Ejecutivo tampoco ayudan mucho, como cuando muestra su incapacidad para ejecutar proyectos de desarrollo, por lo que los organismos multilaterales que los financian, se abstienen de desembolsar nuevos recursos, hasta no ver avances.

“El Banco Central publicó las cuentas trimestrales, y ahí vemos que la inversión pública está cayendo al cerrar el segundo trimestre”, refirió.

Con el nombramiento del mayor general Óscar Mojica como nuevo ministro de Transporte e Infraestructura, el Gobierno debe revisar los procedimientos para licitaciones y convocatorias; lograr que las empresas extranjeras puedan participar en condiciones de competencia y con una estructura de precios atractiva, pensando en mover todos esos recursos externos, opina Santamaría.

También hay riesgos externos

Si ya la situación interna es complicada, las posibles afectaciones externas pueden deteriorar más el desempeño de los indicadores y los sectores económicos del país.

Al referirse a los “muchos riesgos” que acosan a la economía nacional, Avendaño sitúa en lo alto de la lista a la Nica Act y una posible renegociación del Cafta, así como “las sanciones que pueda aplicar el Departamento del Tesoro de Estados Unidos al margen de la NIica Act, como ha hecho con Venezuela”.

Si llegara a concretarse cualquiera de esos factores de riesgo, “eso obligaría al BCN a ser más rígido en la administración monetaria”, sentenció, recordando que al cesar la compra de petróleo venezolano en términos ventajosos, el país comenzó a adquirirlo de México y Estados Unidos, a los que tiene que pagar de contado.

Eso afectó la acumulación de reservas internacionales brutas, y obligó al BCN a retirar de circulación casi C$ 4,000 millones para poder mantener la relación de 2.5 veces entre la masa monetaria y esas reservas.

“Al tener menos numerario en la economía, todos los agentes económicos (productores y consumidores) tienen menos córdobas, tanto en las cajas de las empresas no financieras, como en los bolsillos de los consumidores”, continuó Avendaño.

“Eso significa menores montos para realizar las transacciones, y afecta a productos de consumo duraderos y no duraderos”, aunque a la larga, también permite mantener una inflación baja.

Quizás el único elemento externo que está operando a favor de Nicaragua sean los precios de nuestros principales productos de exportación, que “mejoraron en relación con el ciclo anterior, y eso nos ha permitido que las exportaciones estén creciendo a una tasa superior al 12%, aunque también hay un elemento de reducción en las importaciones del país”, señaló Santamaría.

Todos resienten las restricciones en el consumo

Varios gremios consultados por CONFIDENCIAL, constataron las limitaciones que viven en 2017, en comparación con los planes que habían formulado en 2016.

“Notamos que el consumo de carne de pollo, y de hecho, la inversión y la producción, crecían alrededor de 7 % a 8 % en los últimos años. En función de eso, las empresas se trazaron expectativas para invertir y crecer de forma tal que la constante fuera siempre atender ese consumo”, advirtió Donald Tückler, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Avicultores y Productores de Alimentos.

En vez de ello, “el consumo está creciendo igual que la economía: 4.5 % a 5 %”, por lo que las empresas que habían invertido contando con un crecimiento mayor, “están teniendo una respuesta que en términos de recuperación de inversiones, o de desarrollo de planes productivos, conllevan a una desaceleración”, añadió.

“Experimentamos golpes contundentes desde 2016. Tenemos una tendencia bastante aceptable en este 2017, pero no es meramente real, porque el consumo per cápita nacional está estancado en 85 litros, según el centro de observación de la Federación Panamericana de Lechería”, detalló Óscar López, director ejecutivo de la Cámara Nicaragüense del Sector Lácteo (Canislac).

Para Carolina Berríos, gerente general de la Asociación de Distribuidores de Productos de Consumo de Nicaragua, “vemos desaceleración en el comercio. Esa es la percepción de los asociados. “Hay proyecciones para 2017 que no se han logrado alcanzar. Está siendo un año muy retador”, en el que “no estamos viendo el dinamismo que se esperaba” por lo que están buscando y aplicando estrategias para alcanzar “al menos algunos indicadores”.

Los consumidores también

Aunque no sepan con certeza a qué se debe, los consumidores explicaron cómo se las arreglan para que sus familias no sufran en exceso ante la imposibilidad de adquirir la misma cantidad de bienes, especialmente alimentos.

Sugey Álvarez maneja un puesto de comidas rápidas en la entrada norte de Metrocentro. Explica que “las ventas han bajado un poco, porque la gente comienza a ahorrar para enfrentar los gastos de diciembre y los del regreso de sus hijos a clase”. Ante la caída en sus ventas, admitió que “tiene que endeudarse uno para seguir sobreviviendo”.

Marvin Ortega, que trabaja en un hotel capitalino, también observa con preocupación cómo cada vez le resulta más difícil adquirir las cantidades de arroz, azúcar, aceite o jabón que requiere su familia, y cómo ante las limitaciones económicas, han optado por “dejar de consumir carne, y comer lo básico nada más”, para ajustarse a su realidad.

Giovanny Méndez, que trabaja en un call center, expresa su certeza de que “ahora hay más dificultades para mantener el nivel de consumo de cada hogar”, lo que depende de la capacidad económica de cada uno. “Siento que lo que ha bajado en realidad, son los ingresos que percibe cada familia”.

Doña Petronila Pineda dice que “todo está caro. Antes era más barato. Las verduras, los granos y la carne están caras, el pollo en algunas partes está más barato, pero el pescado está caro y escaso”, por lo que debe comprar menos, y a pedir a los suyos que se resignen con lo poco que les puede dar.