Opinion

¿Se puede comparar el régimen Ortega Murillo con el “modelo sueco”?

Los nicaragüenses que vivimos en Suecia no entendemos cuál “estrategia sueca” es la que aplica el gobierno de Nicaragua ante covid-19

No hay nada que esté normal en Suecia. Hay 35 mil casos y más de 4200 fallecidos por covid-19 al 28 de mayo. El personal de salud en las áreas más afectadas por la pandemia trabaja sin horario y la economía se deteriora rápido. Hasta hoy más de 70 mil personas han perdido su empleo, elevando la tasa de desempleo al 8 por ciento en un país acostumbrado a tasas de desempleo mucho menores.  Muchos restaurantes están cerrados, perdiendo su trabajo más de 20 mil personas empleadas en ese sector.

Museos, estadios y teatros están también clausurados indefinidamente. Centenares de conciertos, festivales, fiestas locales y otras actividades culturales han sido canceladas. Mientras, las familias suecas acostumbradas a algún tipo de excursión o viaje durante vacaciones probablemente estarán limitadas a máximo dos horas de viaje en carro este julio cuando inician las vacaciones de verano. Pocos caminan por las áreas urbanas y desde hace semanas las reservas naturales y parques nacionales (bosques) son los sitios más visitados los fines de semana, pues ahí uno puede “mantener la distancia”.

Por esta anormalidad, muchos suecos se preguntan por qué hay medios internacionales que dibujan una Suecia despreocupada, casi en fiesta y con gente disfrutando en bares. Más confundidos estamos los nicaragüenses que viviendo en Suecia conocemos ahora que el gobierno de Nicaragua aplica “la estrategia sueca”, para combatir el Covid-19.

Entonces revisemos la “estrategia sueca”, ya que esta información es pública y hasta está disponible en varios idiomas, incluyendo español. La estrategia está cimentada en seis ejes:

  1. Limitar el contagio dentro del país. ¿Cómo se ha hecho esto? La primera muerte por el virus se presentó el 11 de marzo y solamente seis días después de eso cerraron las escuelas secundarias y universidades, pasando a modalidad en línea. Quienes pueden hacerlo, trabajan desde casa y quienes por el carácter de su oficio deben presentarse al centro laboral tienen indicaciones estrictas de no presentarse en caso de presentar síntomas, aunque sean leves. La presión social es fuerte y si alguien va al trabajo con algún síntoma encontrará quien que le pida retirarse. Quince días después del primer fallecido se prohibieron las reuniones de más de 50 personas. ¿Hizo algo parecido el gobierno en Nicaragua pocos días después de la primera muerte?

Este eje de estrategia también ha incluido limitar los viajes regionales al mismo tiempo que desaconseja los viajes al extranjero. El término “desaconsejar” tiene un significado especial en la sociedad sueca, más cercano a “prohibir”, es decir algo que los ciudadanos deben evitar hacer. No por docilidad o terror al poder estatal, sino por respeto a una autoridad que representa la voluntad de la comunidad.

  1. Garantizar recursos para el sistema de salud. Desde que se declaró la pandemia el estado sueco ha destinado recursos extraordinarios a la preparación de hospitales y centros de salud. El estado trabaja para garantizar equipo y personal de salud debidamente protegido. Programas especiales permiten capacitar personal adicional, así, por ejemplo, personal de cabina de líneas aéreas ha sido entrenado en enfermería para integrarlos al sistema de salud. Una doble ganancia ya que este personal estaba sin trabajo al estar los aviones en tierra.
  2. Limitar los efectos en sectores esenciales de la sociedad. Sectores esenciales son por ejemplo las comunicaciones, el transporte de alimentos, la energía y por supuesto la salud. Por esto las escuelas primarias han continuado abiertas para garantizar respaldo a familias con niños en las que los padres trabajan, por ejemplo, en el sector salud o en servicios sociales, como los asilos de ancianos. Porque si los trabajadores de salud no tienen quien les cuide sus hijos no podrán presentarse a trabajar.
  3. Proteger la economía familiar, privada y estatal. Suecia no ha antepuesto la economía a la salud, pero no escatima una corona sueca para reducir los efectos en la economía. El equivalente a más de 35 mil millones de dólares ha sido adjudicado para proteger empresas de todo tamaño. El banco central puso a disposición más de 500 mil millones de dólares en crédito y el gobierno adjudicó más de 1500 millones de dólares a alcaldías y gobiernos regionales.

El estado está asumiendo hasta el 30% de los salarios en muchas empresas, lo que permite conservar empleos al tiempo que esas empresas protegen su competitividad. Quienes aun así pierden sus empleos reciben 80% de salario por un año. Son números grandes sí, pero no soy yo quien comenzó a comparar Suecia con Nicaragua. Aun guardando la distancia de las cifras, ¿ha hecho algo lejanamente parecido el gobierno de Nicaragua?

  1. Tranquilizar a la población. Esto se logra con información y transparencia. En Suecia se informa con anticipación cuales son los siguientes pasos. Todos supimos con tiempo que las universidades y secundarias serían cerradas, que no podríamos visitar a los adultos mayores y que debíamos guardar la distancia en los espacios públicos. Todas las decisiones y medidas son informadas inmediatamente en forma clara y precisa; sin usar términos confusos al explicar situaciones “delicadas pero estables”.

Las estadísticas de contagiados y muertos están transparentemente documentadas y accesibles al público, siendo actualizadas diariamente con reportes desde las unidades de salud. Incluso hay un mapa en línea actualizado continuamente que muestra la magnitud de contagios y muertes por región. Un especialista con el cargo de “epidemiólogo del estado” se presenta en conferencia de prensa todas las tardes con un informe detallado de la evolución de la pandemia. En tal conferencia están presente todos los medios de comunicación privados, estatales, nacionales e internacionales. Este epidemiólogo del estado contesta todas las preguntas, sin importar la inclinación del periodista. Si no sabe la respuesta simplemente dice no sabemos, y no se le considera incompetente por eso, pues los ciudadanos bien informados entienden que hay cosas que aún no se conocen acerca del tema.

Este flujo de información facilita reducir la preocupación de la población. ¿No hay debate? Claro que hay debate, pero las diversas opiniones se respetan y en cualquier caso las diferencias se rebaten con argumentos y sin epítetos. El gobierno no ha culpado a Rusia, China ni a los extraterrestres por la epidemia.

  1. Tomar medidas adecuadas en el momento oportuno. En este tiempo de covid-19 puede asegurarse con seguridad que Suecia es gobernada por técnicos y especialistas. El gobierno, en diálogo con los mayores partidos de oposición, permite que los especialistas indiquen que hacer y cuando. Si el “epidemiólogo del estado” dice que nos quedemos en casa, eso se hace. Sin cálculos políticos y sin retórica se hace lo que quien más sabe indica debe hacerse. ¿Son los especialistas quienes dictan lo que se debe hacer en Nicaragua?

En Suecia hay una fuerte cultura de planificación, uno planifica inclusive durante las crisis. Así, los funerales se planean con tiempo, quien muere hoy no será enterrado mañana. Primero los familiares deciden la fecha, considerando sus compromisos, para permitir la presencia de todos. No fue el caso mío al estar en este momento en Suecia, pues termino estas letras viendo en video el entierro de mi hermano sólo unas horas después de morir ayer en Managua. Entonces entiendo que sí existe algo claro y no oculto en la estrategia del gobierno nicaragüense; el fallecido va al cementerio inmediatamente.

Nicaragüense. Trabajó en la UNAN-Managua. Residente en Suecia desde 2008. PhD en Ingeniería Geológica. Docente e investigador en Ingeniería Geológica en la Universidad de Lund.

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