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El programa de DACA fue promulgado en 2012 por Obama

Se termina el sueño estadounidense para los “dreamers”

"dreamers"

Donald Trump pone fin al programa que impide la deportación de Estados Unidos de 800 mil "dreamers", inmigrantes que llegaron al país siendo niños



El Gobierno del presidente de EE.UU., Donald Trump, anunció hoy el fin del plan conocido como DACA, promulgado por Barack Obama y que ha protegido de la deportación a 800.000 indocumentados, los llamados “dreamers”, aunque la suspensión se hará efectiva dentro de seis meses para forzar al Congreso a encontrar una alternativa.

“Estoy aquí para anunciar que el programa DACA promulgado por la Administración de Obama va a ser rescindido”, anunció en una rueda de prensa el fiscal general de Estados Unidos, Jeff Sessions, uno de los miembros del Ejecutivo con posiciones más duras en inmigración.

“Lo compasivo es acabar con esta anarquía, implementar nuestras leyes y si el Congreso elige hacer cambios en nuestras leyes, hacer eso a través del proceso establecido”, indicó Sessions.

El fiscal general hizo alusión así a la promesa que hizo Trump para abordar con “corazón” el tema del programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), un plan que, durante la campaña presidencial de 2016, prometió anular nada más llegar a la Casa Blanca.

La decisión del Gobierno no entrará en vigor hasta el 5 de marzo de 2018, dentro de seis meses, periodo en el que el Congreso, el único con poder para cambiar el sistema migratorio, debe encontrar una solución para regularizar la situación de los jóvenes indocumentados, conocidos como “soñadores” (dreamers).

El programa de DACA fue promulgado en 2012 por Obama mediante una orden ejecutiva y gracias a él unos 800.000 jóvenes indocumentados han podido frenar su expulsión del país, obtener un permiso temporal de trabajo y, en algunos estados, una licencia de conducir.

Los beneficiarios de DACA debían de renovar su inscripción en el programa cada dos años para seguir recibiendo sus beneficios.

Al respecto, el Gobierno determinó hoy que los “soñadores” que tengan pendiente renovar su inscripción a DACA deben hacerlo antes del 5 de octubre, momento en el que ninguna nueva petición será aceptada, informaron en una conferencia de prensa altos funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional, que pidieron el anonimato.

Trump ha recibido una gran presión para acabar con DACA por parte de fiscales generales de nueve estados conservadores, encabezados por Texas y que amenazaron con interponer hoy mismo una demanda contra el Gobierno si no derogaba el programa.

Trump busca una “solución”

“Como he dicho antes, resolveremos el tema de DACA con corazón y compasión, pero a través del proceso democrático legal, mientras al mismo tiempo nos aseguramos de que cualquier reforma migratoria que adoptamos ofrece beneficios duraderos para todos los ciudadanos estadounidenses”, dijo Trump en un comunicado.

“Debemos tener corazón y compasión para los estadounidenses desempleados, que luchan y han sido olvidados”, añadió el mandatario, en un claro guiño a la clase trabajadora.

Estas son las primeras declaraciones públicas de Trump sobre su decisión que acabar con el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) y dar al Congreso un plazo de seis meses para buscar una alternativa, momento en el que la suspensión se hará efectiva.

“El Congreso ahora tiene la oportunidad de avanzar en una reforma migratoria responsable que coloque los empleaos y la seguridad de los estadounidenses en primer lugar”, subrayó Trump.

En ese sentido, Trump ha acusado a su antecesor de aprobar una iniciativa que “estimuló” la crisis humanitaria que sufrió Estados Unidos en el verano de 2014, cuando las autoridades del país se vieron sobrepasadas ante la llegada de miles de niños no acompañados procedentes, en su mayoría, de El Salvador, Guatemala y Honduras.

Trump consideró que algunos de esos jóvenes “se convirtieron en miembros de pandillas violentas en todo el país”, como la Mara Salvatrucha (MS-13), un grupo que ha convertido a El Salvador en uno de los países más violentos del mundo y contra la que el Gobierno de EE.UU .ha iniciado una ofensiva policial.

El mandatario aprovechó para defenderse de las críticas y dijo que “no está a favor de castigar a niños, que en su mayoría son ahora adultos”, pero consideró que el pueblo estadounidense debe de reconocer que Estados Unidos es tierra de “oportunidades” porque también es una “nación de leyes”.

El programa “soñadores” en datos

El programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), proclamado por el expresidente Barack Obama en 2012, ha beneficiado exactamente a 787.580 jóvenes indocumentados, según los últimos datos del Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS), publicados en marzo.

Para acceder, esos jóvenes tuvieron que probar que habían llegado a EE.UU. antes de los 16 años, que no tenían antecedentes penales y que cursaban estudios de educación secundaria o en la universidad.

Los inscritos en DACA pudieron frenar su deportación, obtener permiso de trabajo y en muchos estados una licencia de conducir, unos beneficios que debían de ser renovados cada dos años.

En total, casi 1,1 millones de indocumentados podrían haber accedido a DACA, lo que significa que el 78 % de los jóvenes que reunían los requisitos se acogieron al programa, según el Pew Research, un centro de estudios que analiza tendencias demográficas y de opinión pública.

El centro Pew estima que en Estados Unidos viven unos 11 millones de inmigrantes indocumentados.

Según los últimos datos del USCIS, el 78 % de los beneficiarios de DACA proceden de México, país que ha defendido en numoerosas ocasiones el programa proclamado por Obama.

Exactamente hay 618.342 “soñadores” mexicanos en Estados Unidos. Les siguen los salvadoreños (28.371), los guatemaltecos (19.792) y los hondureños (18.262).

Los estados con más “soñadores” son California (242.339) y Texas (140.688), donde viven en total más de 25 millones de hispanos.

Los siguientes estados con mayor cantidad de beneficiarios de DACA son Nueva York (49.710), Illinois (45.663) y Florida (39.843).

La eliminación de DACA desembocará en la deportación de 685.000 trabajadores, lo que provocará una pérdida de más de 460.300 millones de dólares para el producto interior bruto (PIB) de EE.UU. en la próxima década, según el Center for American Progress.

Cuando el programa fue anunciado en 2012, contaba con el apoyo del 63 % de los adultos de Estados Unidos, un respaldo que se ampliaba hasta el 89 % entre los hispanos, según el Pew Research.

Según una encuesta de noviembre de 2016 y elaborada por el Global Strategy Group, el 58 % de los estadounidenses rechazaba cualquier esfuerzo para derogar DACA, mientras que el 28 % apoyaban su eliminación.

El 91 % de los beneficiarios de DACA actualmente está trabando, una cifra que aumenta a un 93 % entre aquellos mayores de 25 años, según datos del Center for American Progress.

El programa también ha tenido un efecto positivo en sueldos, pues el salario medio de los “soñadores” se ha incrementado en un 69 % al pasar de 10,29 dólares por hora a 17,46.

Después de recibir DACA, los “soñadores” experimentaron importantes mejoras laborales, ya que un 54 % consiguió un empleo que encaja mejor con su formación, mientras que otro 56 % accedió a un puesto con mejores beneficios sociales, como por ejemplo cobertura médica, según el Center for American Progress.