Economía

Demandan acciones al gobierno frente a Honduras e implementar “vaso de leche escolar”

Sector lácteo se une ante la crisis

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Cierre del mercado hondureño, caída de exportaciones a Venezuela y desplome de los precios, golpean a los productores de leche



El sector lácteo vive uno de sus peores momentos de los últimos cinco años: el precio al productor (en especial, al pequeño) se ha deprimido hasta en 50%; el cierre de la frontera hondureña, más la caída de las exportaciones a Venezuela, dejó a la industria operando en algunos casos al 50% de su capacidad, al punto que han tenido que despedir personal y soportar pérdidas.

Todos los años, la entrada del invierno se traduce en lo que el sector lácteo denomina ‘golpe de leche’, en referencia a un aumento de hasta 25% en la producción de leche, que deprime los precios ante la sobreoferta del producto, y la incapacidad de almacenarlo o procesarlo todo.

Este año la situación es peor. En algunos lugares como Nueva Guinea y Rio Blanco -zonas con alta producción lechera- el precio, que fluctuaba entre C$40 y C$42 por galón, se desplomó hasta los C$20, “por culpa de los industriales del queso y el quesillo”, asegura Wilmer Fernández, presidente de la Cámara Nicaragüense del Sector Lácteo (Canislac).

Del otro lado, la Comisión Nacional Ganadera de Nicaragua (Conagan), también intervino en la crisis, emitiendo un comunicado en donde instan al gobierno, al sector privado, a los productores y a los consumidores, a tomar diversas “medidas de corto y mediano plazo que permitan mejorar la economía y la estabilidad del empleo en el sector ganadero”.

Este año, el desplome de los precios se ha visto acelerado por la caída de las exportaciones de leche: si antes los mercados internacionales servían de válvula parcial de escape a la sobreproducción láctea, este año, las decisiones tomadas en Tegucigalpa y en Caracas están afectando al pequeño productor del campo nicaragüense.

Lo ocurrido con Venezuela va más allá de lo que se puede prever: la caída del precio del petróleo redujo la cooperación de ese país con el nuestro, lo que a su vez minimizó la exportación de alimentos nicas a la nación sudamericana.

Las exportaciones a Venezuela están en niveles muy bajos: si en 2015 exportamos 80 millones de litros de leche, en este 2017 creemos que vamos a poder colocar unos 25 millones en ese mercado”, explicó Alfredo Lacayo, Director Ejecutivo de Lácteos Centroamericanos S.A. (Centrolac).

Ese descenso de 55 millones de litros de leche se suma a otros 12 millones de litros que no podrán colocarse en los estantes de los supermercados y en las cocinas de los hogares hondureños. Esos casi 70 millones de litros “se quedaron en el mercado nicaragüense, y están teniendo un impacto devastador en los precios”, añadió Lacayo.

Centrolac es una de las empresas que se han visto más perjudicadas por ese cierre, porque tenía un contrato firmado para procesar un millón de litros al mes con la marca de una conocida empresa hondureña para venderla allá, aprovechando que esa empresa no tiene la tecnología tetrapak.

A pesar de ocupar el último lugar en productividad en Centroamérica (empatados con Guatemala), Nicaragua es el segundo mayor productor de leche en la región, (después de Costa Rica), y el primer exportador de lácteos.

Honduras, otra vez

En noviembre de 2015, Honduras cerró sus fronteras a los lácteos nicaragüenses, aduciendo que las plantas exportadoras no estaban certificadas, pese a que sus inspectores llegaron al país para revisarlas, y a que se cumplieron los procesos legales y sanitarios para que se otorgaran los debidos permisos.

Veinte meses después, no solo ocurre que Honduras mantiene el cierre de sus fronteras, sino que el gobierno nicaragüense no toma decisión ni represalia alguna para forzar a sus homólogos catrachos a reabrir los pasos fronterizos, como sí lo hizo en su momento con Costa Rica, cuando ese país cerró las fronteras a los lácteos de origen nicaragüense.

Resolver el caso hondureño es muy fácil: basta con hacer cumplir los acuerdos de la integración centroamericana, pero el gobierno no ha querido hacerlo”, detalla Oscar López, director ejecutivo de la Cámara Nicaragüense del Sector Lácteo (Canislac).

La sugerencia es que se apliquen los mecanismos de solución de controversias, en principio, dentro del Sistema de la Integración Centroamericana, y si eso no funciona, recurrir ante la Organización Mundial de Comercio (OMC), insiste López.

Lacayo recuerda que hace un año, la empresa que dirige decidió demandar al Estado hondureño ante la Corte Centroamericana de Justicia (CCJ), pero el caso no ha avanzado mucho, porque se trata de un procedimiento legal que generalmente marcha muy lento.

Esa es exactamente la misma observación que hace José Adán Aguerri, presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada, al ser consultado sobre la pertinencia del llevar el caso a la OMC. “Eso tarda demasiado tiempo”, argumenta.

La negociación ya se intentó también.

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Lacayo refiere que “fuimos a Honduras con funcionarios del gobierno [de Nicaragua], y lo que obtuvimos fue promesas. Si Nicaragua no toma medidas duras que afecten la economía hondureña, todo seguirá en promesas, en ‘dejame ver’. Recordemos que el caso tico se resolvió en dos semanas a partir de que Nicaragua también les cerró la frontera”, comparó.

A partir de ahí, algunas fuentes del sector lácteo, consultadas al finalizar una reunión en las oficinas de la Federación de Asociaciones Ganaderas de Nicaragua (Faganic), se preguntan por qué el gobierno de Nicaragua no se “amarra los pantalones” y hace lo mismo con Honduras, recordando que “Centroamérica es nuestro mercado natural”.

No saben el por qué, pero las fuentes del sector lácteo sí están claras de algo: ningún ministro tomará por sí mismo la iniciativa de proponer un plan de represalias comerciales, y menos aún, de tomarlas. “Todo se decide en ‘El Carmen’ (la residencia presidencial), y ninguno tomará la decisión por sí mismo, si no reciben la orden ‘de arriba’”, argumentaron.

Espiral descendente

La tormenta perfecta que vive el sector lácteo se ha visto reforzada por la actitud de los productores de queso, sea que se trate de los industriales del sector que exportan la mayor parte de su producción a El Salvador, Estados Unidos y resto de Centroamérica. O los ‘manteros’, que lo producen para el consumo local, (y en algunos casos, para venderlo de contrabando, según fuentes del sector).

Unos y otros han visto su oportunidad dorada para elevar sus beneficios, y la están aprovechando.

Tal como lo dictan las leyes del mercado, es normal que el precio del litro de leche baje cuando se incrementa la oferta, pero este año, al no poder colocar el excedente en los mercados extranjeros, la oferta es aún mayor, lo que refuerza la espiral descendente en que se encuentran los precios.

Oscar López, director ejecutivo de Canislac, lo explica imaginando un ganadero que produce 100 litros de leche, mismos que normalmente puede vender en diez córdobas por litro, pero acepta siete en un momento de sobre oferta.

Cuando ese productor llega donde su comprador, encuentra que este solo quiere comprarle 50 litros, porque no necesita más: ya compró toda la leche que necesitaba, porque ahora hay más oferta, lo que obliga a este productor a ofrecerle esos 50 litros a un precio menor. Digamos que a cinco córdobas.

Ese mismo fenómeno repetido muchas veces ha deprimido tanto los precios, que los expertos del sector creen que solo se detendrá cuando quieran comenzar a pagarles el litro a un precio menor que lo que cuesta ordeñar a la vaca.

Los productores opinan que se deberían regular los ‘flujos comerciales’ para que no haya un ‘embotellamiento’ del producto, como el que sufren en este momento, aunque eso requeriría de grandes inversiones en cuartos fríos para almacenar leche y queso para cumplir una función similar a la de Enabas.

Otra opción es establecer un esquema similar al PAPA, que permite estabilizar los precios del arroz, aunque en este caso, tendrían que encontrar quién cargue con el costo financiero de su implementación.

Desde el sector lácteo también proponen ‘ordenar el mercado’, en referencia a temas de etiquetado nacional y regional, y elaborar un reglamento de términos lecheros. Estas dos medidas tienen como fin que se distinga qué es ‘leche’ y que son ‘mezclas lácteas’, para información de los consumidores.

Otras soluciones
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Carlos Herrera | Confidencial.

Siendo que no parece probable que la administración de Daniel Ortega tome algún tipo de represalia comercial contra Honduras en el corto plazo, ni que se recupere el mercado venezolano, los exportadores del sector lácteo están buscando otras alternativas.

Una de ellas es vender su leche en Panamá, mercado de alto consumo y alta capacidad de pago. El problema es que ese país demanda que la leche que se le venda vaya certificada como grado ‘A’, ‘B’, o ‘C’, y aunque Nicaragua cuenta con el reglamento para efectuar esas certificaciones, el mismo “está engavetado”.

Óscar López explica que están buscando salida al producto, surtiendo de queso a República Dominicana, en especial, para usarlo en la potente industria turística de esa isla.

“Ellos tienen déficit en su producción quesera durante algunos meses del año, y ahí es donde podríamos entrar nosotros. El problema es que ellos demandan quesos de alta calidad”, lo que implica mayores inversiones para cumplir con esos requisitos, explica López.

Otra salida a escala local, es finalmente implementar la Ley 688, Ley de Fomento al Sector Lácteo y del Vaso de Leche Escolar, ampliando sus alcances al introducir queso en la merienda que se le ofrezca a los niños, para beneficiar tanto a los menores como a los ganaderos.

El problema es que ninguna de esas soluciones puede resultar a corto plazo. Lacayo reconoce que ninguna de las opciones contempladas puede estar lista este año. “Cualquier medida tendrá efecto dentro de un año, o año y medio”, admitió.

De todos modos, tienen que intentarlo.

Consuman más queso
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A pesar de la importancia del sector lácteo, los pequeños productores todavía enfrentan importante retos en cuanto a productividad y calidad. Carlos Herrera | Confidencial.

Las organizaciones que conforman Conagan (UNAG, Fondilac, Unileche, Ancgap y Expica), en conjunto con la Central de Cooperativas Lácteas, con presencia en Camoapa, Boaco, Chontales, Rivas y Waslala, pidieron al gobierno que priorice recursos para implementar el vaso de leche escolar, y que lo amplíe para incluir queso pasteurizado en épocas del ‘golpe de leche’.

También piden al Sistema de Producción, Comercio y Consumo, que diseñe una estrategia para aumentar el comercio local y las exportaciones de leche y sus derivados, haciendo énfasis en la necesidad de resolver efectivamente las controversias comerciales con los vecinos de Centroamérica.

Del mismo modo, presentan a la industria láctea nacional, la necesidad de ampliar la red fría de acopio, para asegurar la calidad del producto, incluso desde las fincas.

Igualmente, piden al Banco produzcamos, que financie la compra y procesamiento del excedente de leche, para almacenarla, así como la retención de terneros.

Al Cosep, el sector lácteo le pide que promueva entre las empresas que lo integran, que incluyan la compra y entrega de leche y sus derivados a  sus empleados, o que usen esos productos en sus campañas de responsabilidad social empresarial.

Finalmente, a los profesores y a los padres de familia, que promuevan desde las escuelas y hogares, el consumo de más leche y sus derivados entre la población.