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Secuestro domiciliar, nueva forma de represión de la dictadura

Policía mantiene retenidos en sus casas, por más de 24 horas, a los opositores Jaime Arellano y José Dolores Blandino

La Policía del régimen ejecuta una nueva forma de represión: el secuestro domiciliar. Sus primeras víctimas han sido el comentarista político Jaime Arellano y el empresario José Dolores Blandino, a quienes desde el sábado por la mañana les han prohibido ilegalmente salir de sus viviendas, en Managua.

Desde septiembre de 2018, el dictador Daniel Ortega ha instalado un estado de sitio policial, y ha eliminado el derecho de reunión y movilización pacífica en toda Nicaragua. En ese contexto, de estado de excepción, la Policía reprime, asedia, intimida y persigue a los opositores; pero esta es la primera vez que apresa o secuestra en su casa a unos ciudadanos.

Ambos ciudadanos convocaron, el jueves pasado, a una marcha para el próximo martes 25 de febrero, para exigir la liberación de los al menos 61 presos políticos. Escogieron ese día porque se cumplen treinta años del triunfo electoral de Violeta Barrios de Chamorro y la Unión Nacional Opositora (UNO) contra Daniel Ortega y el FSLN, en 1990.

Blandino publicó este domingo un tuit en el que advierte que a él y a Arellano “posiblemente el lunes nos envíen a una celda”, sino llaman a cancelar la marcha. La hija del empresario, Xiomara Blandino, convive con Juan Carlos Ortega Murillo, hijo de Ortega y la vicepresidenta Rosario Murillo.

Todos menos ellos

Horas después de la convocatoria, las viviendas de ambos personajes políticos fueron sitiadas por patrullas policiales; sin embargo, podían salir de las mismas. Eso cambió la mañana del sábado: las casas amanecieron rodeadas de más policías, quienes colocaron conos en los garajes para evitar la salida de los vehículos.

“La Policía se puso frente al garaje y me dijo de que había orden de que yo no podía salir”, informó Arrellano en una entrevista con Confidencial. Eran las 6:40 de la mañana y —al ver la situación— su esposa salió a preguntar qué sucedía, pero los oficiales únicamente le dijeron: “Él no puede salir de la casa, ustedes y las otras personas pueden entrar o salir, pero él no puede salir”, relató el comentarista.

Uno de los policías le dijo directamente al comentarista: “Don Jaime, no puede salir, así que, por favor, vuelva a su casa”, según Arellano.

“Todos mis vecinos son registrados, les piden sus documentos, los bajan de los carros y les revisan la cajuela, hasta dos o tres veces al día”, lamentó Blandino en una entrevista con Confidencial.

Sin orden judicial

Los policías no cuentan con ninguna orden judicial para retener a los ciudadanos, por lo que comenten el “delito de secuestro”, además violan algunos de derechos constitucionales, según la abogada y defensora de derechos humanos, María Oviedo.

Detalla que los derechos violentados son: “Libertad, circular libremente en el país, y derecho al trabajo, porque no los dejan salís de la casa”.

El inciso primero del artículo 25 de la Constitución nicaragüense establece que “Toda persona tiene derecho a la libertad individual”; el artículo 31 ordena que “los nicaragüenses tienen derecho a circular en cualquier parte del territorio nacional”; mientras el artículo 57 indica que “los nicaragüenses tienen el derecho al trabajo acorde con su naturaleza humana”.

Según Arellano, su secuestro es una “orden” recibida por los oficiales de parte de sus superiores.

“Pregunte (a los policías) qué está pasando, de qué se me acusa y me dijeron: ‘tiene que ir a ver nuestros jefes, porque esto no es cosa nuestra’”, relató Blandino.

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