Nación

León marcó la pauta para el paro nacional

Silencio de paro leonés exige a Ortega y Murillo: ¡Váyanse!

Calle de León vacía

Respuesta del oficialismo fue la misma de los últimos dos meses: intimidar, reprimir, detener y disparar a matar. La jornada no dejó muertos



“La mayoría de León se sumó al paro ciudadano, dando un ejemplo de lucha para el resto de la nación. El sonido del silencio que se manifestó en las calles le dijo a Daniel Ortega y a Rosario Murillo ¡váyanse!”, exclamó el empresario Aníbal Toruño, a quien el régimen intentó acallar quemando las instalaciones de Radio Darío.

“El paro convocado por la sociedad civil y los diferentes sectores productivos de León es efectivo en casi 100%: las calles lucen desiertas, el sector transporte -que incluye a taxistas y buses- acompañó el paro, y fue muy escaso el número de los que salió a trabajar”, explicó.

“León amaneció en total silencio y en calma. El transporte selectivo interlocal de la ciudad, se unió al paro, de tal forma que solo 10% de la terminal de buses funcionó. Tres de los cuatro mercados estuvieron prácticamente paralizados; solo en el mercadito de la salida a Poneloya hubo unos cuantos comerciantes informales vendiendo”, describió la socióloga y feminista leonesa, Sara Henríquez.

Añadió que el comercio cerró sus puertas, igual que las gasolineras y las empresas de microfinanzas. “Los bancos se vieron presionados por la actitud de parálisis de la población, y comenzaron a cerrar como a las 10:30 de la mañana, igual que los supermercados”, detalló.

El paro –convocado por la sociedad civil- tuvo como principal objetivo “demostrar unidad y fuerza en esta lucha, pero reclamando el cese a la represión en contra de gente que lucha de forma cívica y desarmada. Queremos que se vayan, y es hasta entonces que vamos a lograr la justicia –y la autonomía universitaria- a las que no estamos dispuestas a renunciar”, añadió.

Carlos Langrand, productor y político leonés, explicó que la convocatoria se hizo a nivel personal, de integrantes de gremios, (sin que fueran los gremios quienes hicieran el llamado), acompañando al Movimiento 19 de Abril y los autoconvocados.

“Éxito total”

Coincidiendo con esa visión, su par en la política, José Pallais, declaró “éxito total. Todas las actividades de la ciudad se paralizaron; el comercio grande y el pequeño; la mayoría de farmacias, hasta algunas clínicas médicas y talleres; los bancos cerraron a media mañana, igual que los supermercados”.

“Solo algunas oficinas estatales abiertas, no todas. El alcalde estaba despachando en su oficina, pero la Alcaldía de León no estaba abierta al público”, aseguró.

“Yazaki (la antigua Arnecom) fue la única que no se paró, pero suponemos que tuvo una tasa de ausentismo bien alta, por falta de transporte”, aseguró Pallais.

“Fue un ensayo en el que participaron todos los sectores de la ciudad: empresa privada, sociedad civil… fue un ejemplo de civismo y compromiso con la democracia hasta lograr que cese el asesinato de tantos nicaragüenses”, añadió.

Ambos políticos relataron que la reacción del orteguismo se fue haciendo más agresiva en la medida en que era evidente que el paro había sido bendecido con el éxito, por lo que comenzaron a reunir una pandilla de hombres armados alrededor de la Secretaría del FSLN departamental, donde se reforzaron en personal como en armamentos, para dar origen a las caravanas de la muerte, que recorrieron las calles ondeando la bandera de ese partido.

“Las camionetas asesinas andan disparando en los barrios y en el centro de León. Hostigan a quienes suscribimos el paro. Estamos sitiados, escondidos. Nuestras vidas están en riesgo. Nuestros vehículos están circulados. Hay caos, y una sensación de que la represión vendrá con fuerza. Este es el momento más alto de la respuesta cívica, pero también de la represión gubernamental. Se habla de nueva operación limpieza”, aseveró Langrand.

“León dio la pauta, porque el proceso ciudadano ya está maduro. Sufrir una represión de 56 días facilita la respuesta unánime del pueblo. Ortega obvió la petición de la Conferencia Episcopal en el dialogo; pidió 48 horas para responder, y no respondió… más bien aumentó la represión”, detalló.