Política

“Sin el Ejército Ortega no puede mantener un gobierno autoritario”

Nombramiento de Halleslevens como presidente de la Asamblea es un guiño al Ejército para garantizar la sucesión en el poder, dice analista

Este nueve de enero se formará una nueva Asamblea Nacional compuesta por diputados que no tienen capacidad de decidir y bajo las órdenes de un ex militar: el actual vicepresidente de la República, Omar Halleslevens, es el candidato más probable para ocupar el cargo de presidente del parlamento. “Es el que tiene más peso político”, aseguró Oscar René Vargas, sociólogo y analista político, en el programa Esta Noche.

La nueva Asamblea que se formará será “cómo hasta ahora”, explicó Vargas, refiriéndose a que los diputados obedecen a la voluntad del presidente Daniel Ortega sin importar el partido al que pertenezcan, como ocurrió con los 28 diputados que asumieron los curules de sus colegas opositores destituidos por el Consejo Supremo Electoral a petición de Pedro Reyes, otrora presidente del Partido Liberal Independiente.

Según Vargas, el posible nombramiento de Halleslevens como presidente de la Asamblea Nacional es por el peso político que este tiene y que además representa los intereses del Ejército de Nicaragua.

“Hay que recordar que Halleslevens participó en la toma de la casa de Chema Castillo y también sacó a Daniel Ortega de la cárcel. No hay otro personaje en el interior de la Asamblea que reúna esas características para que pueda competir con él. Al presidente Ortega sí le interesa tener una buena relación con el Ejército, sin el Ejército no puede tener un gobierno autoritario como lo que pretende hacer”, expresó Vargas.

“Murillo no tiene todos los hilos”

En el hipotético caso de que en este tercer período consecutivo de Daniel Ortega como presidente de Nicaragua, el mandatario llegara a faltar, Oscar René Vargas cree que Rosario Murillo no tiene el poder suficiente, como lo tiene Ortega, para gobernar.

“Un factor importante para garantizar esa sucesión (de Murillo como presidenta) es el Ejército. La prueba que no maneja todos los hilos del poder es la aparición en el escenario político de Humberto Ortega, la carta famosa que publicó como campo pagado y las diferentes declaraciones que dio en los medios de comunicación te demuestra que la señora Murillo no controla todo”, explicó el analista.

Y con un eventual Gobierno de Murillo, Vargas explica que la Asamblea tendría que escoger un vicepresidente que saldría del interior del mismo parlamento. Además, consideró que el nombramiento de Murillo como vicepresidenta no solo obedece a que el mandatario nicaragüense se encuentra enfermo, sino también a que ahora Murillo podrá negociar cuotas de poder y sentarse a dialogar con lo que él considera son poderes fácticos como la empresa privada, la Iglesia y la misma dirigencia histórica del Frente Sandinista.

Trump y la Nica Act

El analista también mencionó que Murillo necesitará todos esos poderes fácticos para poder gobernar en un escenario donde la sombra del Nica Act todavía se encuentra presente. Por eso cree que pueden existir diferentes posibilidades en la aprobación de esta ley que ahora deberá ser sometida nuevamente ante el Congreso de mayoría Republicana en los Estados Unidos: la supresión de los préstamos o condicionarlos.

“La gran equivocación es pensar que porque ya aprobaron algunos préstamos para los próximos años, esos préstamos ya están en Nicaragua y no es así. Entraron en el proceso de la tubería y lo pueden atrasar, mañana te piden otra cosa y en lugar de desembolsarlo en el 2017 te lo van a desembolsar en el 2019”, detalló.

Esos problemas que acarriaría la Nica Act al país, obligó al Gobierno de Daniel Ortega a contratar a la firma Gephardt Group para defender los intereses del país ante la Casa Blanca. La contratación de la firma se conoció en diciembre y busca hacer un contrapeso también en el Congreso. Sin embargo, Vargas señala que hay que tomar en cuenta que la mayoría en el Congreso de los Estados Unidos es Republicana y la mayoría de los congresistas que propusieron la Nica Act fueron reelectos y por ello la iniciativa seguirá su marcha, pero que el Gobierno de Nicaragua podría cambiar de embajador ante Estados Unidos y un nuevo canciller.

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