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Solidaridad desde México: una página negra en la historia de Nicaragua

Franklin Villavicencio | Confidencial

La tragedia que ha tenido como saldo cientos de muertes de jóvenes en Nicaragua que exigen la salida de Daniel Ortega y de su esposa Rosario Murillo del gobierno, es a estas alturas, más de tres meses después, insostenible.

Este es un llamado al cese de los asesinatos de jóvenes, muchos de ellos estudiantes, perpetrados por las fuerzas represivas del gobierno: policías, antimotines, paramilitares, delincuentes pagados. Es urgente parar esta matanza.

La ambición por el poder, con el argumento de ser un bastión de la lucha antimperialista y revolucionaria, no les otorga el derecho de distorsionar la realidad de la gesta revolucionaria del pueblo de Nicaragua en 1979, proyecto de base popular desgastado durante la guerra de agresión del gobierno estadunidense hasta que las madres de los muertos le pusieron un fin a la guerra.

Ortega y Murillo parecen no comprender que su gobierno ha dibujado una página negra en la historia de Nicaragua. Finalmente no serán recordados como los grandes líderes sandinistas que condujeron la revolución hacia ”el sol de la libertad”, sino como adulteradores de la historia revolucionaria para su provecho.

Todavía están a tiempo de negociar su salida de forma ordenada e institucional. Hacemos un llamado a la izquierda latinoamericana a demandar a Ortega-Murillo el cese de la represión. Pedimos al gobierno saliente de México y al gobierno entrante demandar el cese inmediato de las matanzas de jóvenes.

Armando Bartra, Enrique González Rojo, Luis Hernández Navarro, Lorena Paz Paredes, Alicia Torres, Alenka Guzmán, Iván Gómezcesar, Paco Ignacio Taibo II, Bernardo González, David Moreno, Rocío Mejía Flores, Lucía Álvarez Enríquez, Enrique Marroquín, Lucía Holguín, Fernando Bejarano, Nancy Ventura, Lourdes Pallais, Soledad Tafolla, Adriana Luna Parra, Andrea Fernández y Celia Aguilar.