Negocios

La historia de Shopaholic, Fashion Shoes Delivery y Amélie

Tiendas en Facebook: innovando en el mercado digital

Ante las restricciones de los bancos para hacer transacciones en línea, un modelo de negocios se abre paso en el mercado nacional



Las redes sociales no solo sirven para conectar con familiares y amigos, también son un espacio en donde florece el comercio. Yara Luna, de 24 años, es la propietaria de Shopaholic, una tienda de ropa por encargos que funciona a través de Facebook. La transacción es simple: el cliente escoge la prenda en el catálogo, da sus datos por ‘inbox’ y en dos o tres semanas tiene el encargo en la puerta de su casa. Ni siquiera necesitan tarjeta de crédito. El pago se rinde en efectivo.

“Vimos la necesidad de una tienda por encargo, no la típica tienda en que tenés el producto y te compran.  Si te gusta un pantalón, de pronto en el momento no tuviste el dinero, nosotros te ofrecemos que lo encargas y lo pagas hasta que venga”, expresó Yara.

Shopaholic ya lleva 4 años en el mercado, primero inició desde el perfil personal de Yara, pero luego fueron evolucionando hasta tener un perfil independiente. Con el desarrollo del negocio vino también la inversión en imagen. Desde uniformes hasta bolsas personalizadas, y más recientemente la página web. “Vimos que esto tenía futuro. Si es cierto que hay clientes que les gusta más ver la ropa en físico, medírsela y verse por todos lados, pero también hay que gente que ya conocen su cuerpo, saben que camisa les va a quedar bien y no tienen tiempo de andar en los locales”, aseguró la emprendedora.

Para Yara, lo más favorable de su negocio es la libertad para administrar su tiempo y dedicar gran parte de su día a sus hijos. El crecimiento profesional también es importante y asegura que ser su propia jefa le permite ahondar en múltiples facetas y desarrollarse. “Vos creces según tus metas de venta, según tus propósitos. De pronto en un trabajo vos tenés tus obligaciones y hasta ahí, no podes hacer más. Mientras que teniendo tu propio negocio haces de todo”, manifestó la joven.

De la gasolinera a vender calzado en línea

La empresa de Erasmo Vázquez y Andrea Sánchez nació como respuesta a un problema económico. En mayo de 2011, perdieron gran parte del capital que tenían en el negocio familiar de gasolineras. Tuvieron que vender todo y además, quedaron con una deuda de 46 mil dólares.

Sin mayor experiencia en el comercio de calzado fundaron “Fashion Shoes Delivery”, una página de Facebook que actualmente tiene más de 118 mil ‘me gusta’. Con una pequeña inversión lograron traer el primer paquete desde Estados Unidos y desde ahí, han logrado posicionarse como una de las empresas de redes sociales más rentables.

“Yo ya tenía 30 años no tenía experiencia más que en hidrocarburos y de la noche a la mañana no iba a conseguir un negocio que me diera para mantener el estilo de vida que teníamos. A mí esposa le gustan los zapatos y de ahí nos surgió la idea de hacer el negocio de enviar zapatos a domicilio, como la pizza”, aseguró Erasmo.

Durante los cinco años que lleva “Fashion Shoes Delivery”,  han explorado varias opciones, pero en la web encontraron la ruta del éxito. “Poner una tienda es más costoso, necesitas pago de alquiler, luz, agua, personal. En algún momento pusimos una tienda física pero la cerramos porque nuestro fuerte está en las redes sociales”, relató el empresario.

Internet, explica Erasmo, es la herramienta más útil que tienen. Su universidad en marketing y diseño digital fueron los tutoriales en Youtube, y sin ser expertos, ahora dan charlas en centros de educación superior. Las redes sociales no solo les permiten comunicarse directamente con sus compradores, sino también monitorear desde su teléfono móvil o computadora el desarrollo de su empresa. “Hay mayor control, generalmente la gente dice ‘el ojo del amo engorda el ganado’, pero con la informática podes hacerlo y no estando ahí”, sostuvo Erasmo.

Mama en casa y empresaria de internet

Amélie Tienda Online surgió en 2014. Doris Briceño, psicóloga de formación, decidió quedarse en casa dando pecho a su hija. Sin poder optar por un trabajo, la idea de crear una tienda en línea fue la solución para generar ingresos propios.

Vender ropa para mujeres le permitió aprender una nueva habilidad: la de ser comerciante. Sin embargo, vender es más que un negocio. “Me gusta porque no es sólo algo de compra y venta, sino también de relacionarme con la gente, de conocer a estas mujeres que se quieren ver bonitas y sentirse bien”, expresó Doris.

Empezar un negocio en Facebook no es fácil. Primero fue necesario invertir un poco en hacerle publicidad a la página, a través de las opciones de la misma plataforma. Luego vinieron los primeros encargos, lidiar con los clientes y arriesgarse en traer los pedidos, a veces sin pedir porcentajes por adelantado.

“Yo lo único que hago es que digo: me gustaría que esto tuviera publicidad porque creo que esta ropa le va a gustar a este público. Facebook te da las herramientas pero tenés que hacer que funcione. He tenido malas experiencias por que hay gente que encarga y después no les gusta, pero casi todas mis clientas son cumplidas”, dijo la empresaria.

Los ‘hackers’ de Facebook

Las redes sociales representan una vitrina para hacer publicidad, pero todavía no son una plataforma para realizar transacciones comerciales de manera directa. En Norteamérica y Europa, páginas como Amazon o Ebay, lideran las ventas en la web, pero en Nicaragua aún hay obstáculos para facilitar el pago a través de tarjetas de crédito, desde sitios nacionales.

Para Manuel Díaz, experto en marketing digital, las limitaciones impuestas por los bancos, para que las empresas puedan realizar cobros en línea, detiene el crecimiento del comercio en la web. “Los requisitos son bien estrictos y eso que solo el BAC tiene esa opción. Estamos hablando de depositar, tres, o cuatro veces lo que facturarías en un mes, como depósito a plazo fijo por un año. No es rentable para ninguna empresa”, manifestó Díaz.

Servicios populares como Paypal -una aplicación que permite pagar en línea sin introducir directamente tus datos comerciales- tampoco han podido entrar a Nicaragua por las restricciones de la banca nacional. Por ello, la modalidad de pago directo que utilizan Shopaholic, Fashion Shoes Delivery y Amélie representa una salida ante la necesidad apremiante de hacer transacciones en la web. Sin embargo, según Díaz su logro va más allá, pues operan en contra del funcionamiento natural de Facebook, basado en un algoritmo que controla el alcance de las publicaciones en esa red social.

En este sentido, cuando alguien publica algo, no necesariamente lo leerán todas las personas con las que tiene alguna conexión. La plataforma hará una especie de selección y presentará filtrado el contenido. En el caso de las páginas destinadas a marcas o productos, el proceso es aún más refinado para asegurar que sea obligatorio pagar publicidad.

“Estos son ‘hackers’ del funcionamiento de Facebook, están encontrando formas alternativas contra la corriente para vender, porque a esa red social no le conviene que la gente los ocupe de esa manera”, aseguró el experto en marketing.

Las barreras institucionales

Esta nueva forma de hacer comercio trata de acoplarse a las circunstancias tradicionales de nuestro mercado. No siempre es fácil hacerlo. Las empresas constituidas bajo este modelo enfrentan serios retos con las instituciones estatales.

Las tiendas realizan sus encargos por medio de agencias, cuyos pagos incluyen las gestiones e impuestos de aduana, pero a veces se arriesgan a que se pierdan los paquetes. Sin embargo, aduana es el menor de los problemas.

Para Doris, la propietaria de Amélie, la intención de tener un POS-sistema de cobro para tarjetas de crédito en físico- resultó en una frustración. “El POS lo solicito si tengo un número RUC, y el RUC lo tengo que solicitar en la DGI pero me piden que tenga algo físico para que ellos vengan a verificar si tengo esta tienda, ver cuanto es lo que gano al mes y cuanto ellos toman de cuota fija. Pero no puedo hacer, entonces es la mentalidad también”, dijo la empresaria.

Por su parte, Erasmo y Andrea de Fashion Shoes Delivery, sí realizaron la gestión con la Dirección General de Ingresos (DGI) aunque aún no existe regulación establecida en el país sobre el status de las tiendas que operan en la web. “Si nosotros quisiéramos no pagaríamos nada porque no hay ningún tipo de control este momento en Nicaragua, pero queremos hacer las cosas bien”, expresó el emprendedor

En el caso de Yara, que ya emplea a tres personas en Shopaholic, la necesidad surgió para cumplir con la inscripción al seguro social y dar mayor seguridad a sus trabajadores. “Nosotros pagamos INSS y tenemos matrícula. Somos una empresa cualquiera, como las demás, con la diferencia que soy mi propia jefa”, afirmó la emprendedora.