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Tim Rogers: “Para mucha gente habrá un antes y un después de George Floyd”

El periodista “gringo-nica” habla de las amenazas al periodismo en Estados Unidos en la era Trump, y en Nicaragua, bajo el régimen de Ortega

El asesinato del afroamericano George Floyd por un policía blanco en Minneapolis, Estados Unidos, no solo ha desatado olas de protestas en contra del racismo y la brutalidad policial, sino que también ha revelado graves amenazas contra el ejercicio del periodismo en la “era Trump”,“también vemos policías golpeando periodistas”, asegura Tim Rogers, periodista y productor de la cadena Univisión.

Rogers, es un periodista norteamericano y “nica de corazón”. Llegó a Nicaragua en 2004 y se asentó en Granada como corresponsal de The Tico Times, y dirigió el suplemento The Nica Times. Posteriormente, se quedó a vivir en el país con su familia nicaragüense y creó el medio de comunicación The Nicaragua Dispatch, siendo además corresponsal de varios medios norteamericanos.

Durante la Rebelión de Abril, en 2018, Tim Rogers se tuvo que ir del país para proteger su integridad y la de su familia, ante las amenazas de muerte de paramilitares y fanáticos del régimen orteguista. Actualmente trabaja en Univisión como productor de Real América, el programa dirigido por el periodista Jorge Ramos.

En una entrevista con el programa televisivo Esta Semana, que se difunde a través de YouTube y redes sociales a causa de la censura, Tim Rogers analiza los desafíos de hacer periodismo en Estados Unidos en la era Trump, y en Nicaragua, bajo el régimen de Ortega.

El asesinato de George Floyd bajo custodia policial en Minnesota, desató una ola de protestas que aún persisten en contra del racismo y el exceso de la fuerza policial, ¿cuáles son las claves para entender lo que está ocurriendo en EE. UU.?

Lo importante para entender es que esto fue “una chispa”, que realmente sacó a la gente a la calle. Eso no fue algo nuevo. La comunidad negra afrodescendiente tiene años de estar hablando de esta realidad. La gente salió a la calle porque fue un momento de ¡basta ya!

Durante las primeras semanas hubo largas jornadas de violencia, saqueos de negocios privados y represión. Las protestas también empezaron a denominarse “antiTrump”. ¿Qué significa Donald Trump en la lucha contra el racismo en EE. UU.?

Donald Trump es la personificación de este racismo, de este mundo viejo en los Estados Unidos, del poder blanco, del privilegio blanco. Y en Nicaragua, como en 2018, cuando la gente salió para defender la Reserva Indio Maíz y hubo una ola de represión policiaca; la protesta se convirtió en algo mucho más grande e importante contra un sistema. Y estamos viendo lo mismo en EE. UU., que ya se convirtió en un “parteaguas” donde la gente está en contra de un sistema, un sistema que puede elevar a una figura como Trump, a la presidencia.

Como periodista en EE. UU. ¿habías dado cobertura en el pasado a un estallido social de esta naturaleza en ese país?

En la historia de Estados Unidos han existido momentos parecidos cuando la gente sale a la calle, pero para mi generación es la primera vez que veo algo de esta magnitud, de esa fuerza y energía. Para mi generación y para mucha gente habrá un antes y un después de George Floyd.

Estas protestas que aún continúan, ¿proyecta prolongarse?

Yo creo que sí. Mucha gente siente: Si el cambio no viene ahora ¿cuándo? Y se siente que tienen la energía para lograr ese cambio que tienen años buscando, y ahora es el momento.

La violencia y el foco represivo de la policía también ha estado sobre los medios de comunicación. Vimos como agredían a periodistas en en plena cobertura ¿Esto es algo exclusivo de la era Trump, o ya ocurría antes?

A ese nivel yo no lo he visto en Estados Unidos antes. También es una cuestión de cámaras y celulares. Cada acto de violencia y represión ya está grabado, y de inmediato está subido al internet, a las redes sociales. Entonces todo mundo está viendo esta represión y es una forma de desmentir al poder; porque como en Nicaragua, la Policía siempre tiene su versión de los eventos, el poder tiene su versión de lo que pasó, pero la cámara no miente, entonces todo el pueblo puede ver realmente cómo está pasando esos eventos en la calle.

 ¿Cómo es hacer periodismo en plena pandemia en EE. UU., bajo un clima pre electoral, y además cubrir un estallido de protestas en la era Trump?

Es otra complicación más, porque la pandemia ha cambiado la forma de hacer periodismo. En mi caso, yo trabajo para Univisión, y ahora no podemos viajar. Estamos trabajando más con corresponsales, con noticia local, y estamos trabajando más con gente que está en la calle, con los “periodistas ciudadanos”. Es otro reto más, pero es bueno para el periodismo porque eso nos obliga a buscar nuevas fuentes y a confiar en la calle.

Vos estuviste en Nicaragua durante los primeros días de la Rebelión de Abril en 2018, La libertad de prensa ha sido cercenada, censurada y perseguida violentamente desde el estallido social de 2018. ¿Qué diferencias hay entre hacer periodismo en este momento en Estados Unidos, y en Nicaragua?

 El problema de los periodistas en Nicaragua no empezó en abril de 2018, pero se ha empeorado cada día más. En Estados Unidos todavía se cree en el Estado de Derecho.

Es un poco difícil porque cada día se ve que el mito que creían en Estados Unidos sobre libertad de expresión y libertad de prensa, también es un mito. Vemos a los policías golpeando a periodistas. Vemos que hay muchos retos para el periodismo y la libertad de expresión; y que los retos que estamos viendo en otros países como Nicaragua, no son exclusivos para Nicaragua, son retos para los periodistas en todo el mundo. Entonces se entiende mejor lo que está pasando en otros países, vivirlo aquí en carne propia en Estados Unidos.

Pero obviamente, lo que pasa en EE. UU. no es tan grave como en Nicaragua. No tenemos a paramilitares matando gente con impunidad, no hay desaparecidos, pero es una amenaza real, porque aquí en EE. UU. hay mucha gente armada, y viene una elección, y la pregunta es, qué va a pasar –según yo- después de la derrota de Trump. ¿Va a dejar la Casa Blanca de forma pacífica? ¿Va aceptar los resultados de la elección o dirá: “fake news”, elecciones falsas? Porque está preparando a sus bases, cada vez más radical y armados en las calles, entonces eso se podrá muy feo en los próximos meses.

¿Qué desafíos tiene la prensa en EE. UU. si Trump, logra reelegirse en la presidencia? ¿existe esa posibilidad?

Yo no pensé que iba a ganar en 2016, y ganó. Siempre existe esta posibilidad. Los retos de los medios de comunicación es estar siempre al servicio de la verdad y no al servicio del poder; y lo que estamos viendo con esta protesta es que hay una verdad en la calle, y como periodistas no siempre tenemos que buscar un contrapeso a la verdad en la calle con una mentira oficial, porque eso no es hacer periodismo al servicio de la verdad, eso es hacer un favor al poder, y elevar la mentira oficial como si fuera una opción viable a la verdad.

Tras el estallido social en EE. UU., en Nicaragua, lo que ocurre en Venezuela, y ahora en El Salvador, periodistas cuestionan la forma en que el presidente Bukele trata a los medios críticos e independientes, ¿qué lecciones podemos sacar de todo esto?

El poder quiere mantenerse a todo costo, y eso lo estamos viendo en países como Nicaragua, El Salvador, Estados Unidos; y no están al servicio siempre del pueblo aunque dicen eso. Una cosa que Trump tiene en común con Ortega es que no está tratando de tener una base amplia, está tratando de tener una base radical, fiel. Y con eso ellos pretenden mantenerse en el poder y gobernar por las pistolas. Eso tienen en común todos esos países que tienen problemas democráticos. Nicaragua tenía una constitución que prohibía la reelección, ¿y qué hace el poder?, lo primero es eliminar eso para quitar los frenos al poder; y Trump está tratando de hacer lo mismo. Está cada día atacando el Estado de derecho y tratando de liberarse de los frenos al poder que están en la Constitución.

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