Nación

Cáritas alerta: Miles de familias perdieron sus cultivos y ya padecen hambre

“Tortilla con sal” en el corredor seco

Campesina: “Nada qué cenar, solo con un vaso de agua se acuesta uno". Paquetes alimentarios son solo un rumor en muchas comunidades



En la comunidad Amatillo, montaña adentro de Macuelizo, en Nueva Segovia, la última lluvia cayó a mediados de junio. El maíz sembrado a penas creció pero se quedó en aguate. La milpa se chamuscó y con ella se fue la única esperanza que tenían estas familias de sacar la comida el resto del año.

“Todo eso era siembra y así quedó, chiquito se secó el maicito. Aquí no probamos nada”, dice entre la resignación y el lamento Felipa Gómez, una anciana de 94 años que vive junto a su hijo Francisco (64), en Amatillo

Felipa habla pausado. Se sienta a la orilla del fogón para conversar sobre los elotes que no logró ver de la milpa de su hijo. Encima de la hornilla de barro, una olla de loza es testigo mudo del hambre. El traste tiene rastros que un día hubo frijoles cocidos.

“Todo eso (estaba) sembrado de maicito, frijoles, pero ni logramos verlo, ni de largo… qué, ¿nos iremos a morir? porque los que somos muy pobres, si no hay invierno no hay trabajo, ¿nos iremos a morir?”, pregunta insistente la anciana, mientras busca hacia los lados para confirmar si sus vecinos la escuchaban.

Francisco secunda a su madre.”Yo había sembrado cuatro manzanas y media, entre maíz y frijoles, y todito se perdió de viaje”, dice el anciano sentado sobre unas piedras, mientras picotea la tierra con la punta de su machete.

La desolación en que viven Francisco y su madre es común en su comunidad. En este pequeño poblado ubicado en el llamado corredor seco del país, se perdió toda la siembra.

Solo aguate para los animales

Berman Rodríguez corta las matas de maíz para darle de comer a dos vacas que tiene en su patio. “No dio elotes, ni siquiera probamos los chilotes, se quedó en vara”, dice preocupado este campesino que el año pasado le diagnosticaron mal de chagas, una enfermedad producida por un insecto, que lo tiene imposibilitado de realizar trabajos pesados.

Su vecino Pedro Rodríguez comenta que sembró 45 libras de maiz y arroba y media (38 libras) de frijol y también lo perdió todo. “Pero ni para la semilla saqué”, dice el hombre visiblemente preocupado por lo que tendrá que decirle a sus hijos cada vez que le pidan comida.

“Los cultivos se secaron por la falta de agua, que no llovió. Todo lo que ellos sembraron fue en vano y ahí está seca la siembra”, explica Ana Julia Rodríguez, tras confesar que ese día, ella y sus tres hijos solo comieron tortilla con sal.

–¿Ahorita se acerca la hora de la cena, ustedes qué van a cenar?, le preguntamos.
“Nada, ¿y qué? Si no tenemos nada qué cenar, a aguantar así, solo con un vaso de agua se acuesta uno”, dice tajante. Incrédulos le repetimos su afirmación ahora en tono de pregunta:

–¿Hoy solo se van a acotar con un vaso de agua?

— Sí, porque uno no tiene y tampoco hay reales para comprar”, concluye la mujer mientras se le humedecen los ojos.

Al otro extremo del departamento de Nueva Segovia, en el municipio de Ciudad Antigua, el panorama es igual de desalentador. Hubo poca lluvia y el sol quemó la siembra. La sequía tiene alarmadas a las 43 familias que habitan en la comunidad Apatiquí, ubicada a 5 kilómetros del casco urbano.

Los vecinos de esta comarca, a la que se llega a través de una trocha recién abierta entre los cerros, se reunieron donde un vecino para lanzar su grito de alarma.

“Yo sembré cuatro manzanas de milpa, de maíz y no está bueno, se quedó en guate, en vara, echó el chilote nada más y en chilote lo agarró (la sequía)… y aquí toda la comunidad estamos igual porque este año no ha llovido”, dice el campesino José Baudelio Espinoza.

Sequía como nunca

Juan Alberto Zamora, es el líder comunal de Apatiquí. Conduce la reunión mientras sus vecinos lo oyen atentos. Zamora dice que este año el verano se ensañó como ningún otro con sus cultivos. “En toda la comunidad estamos igual. Perdimos todo y ahora no sabemos con qué vamos a comer”, dice alarmado este dirigente comunitario.

Estas dos comarcas de Ciudad Antigua y Macuelizo son apenas una muestra de lo que ha sucedido en los 63 municipios del corredor seco de Nicaragua, donde según los reportes del Programa de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), se perdió como mínimo el 50 por ciento de las siembras, cuando no la totalidad.

El corredor seco abarca los departamentos norteños de Nueva Segovia, Madriz y Matagalpa. Se extiende al norte de Chinandega, León y Managua; y cruza los departamentos de Masaya, Granada, Carazo y Rivas. En estas zonas no llueve debido a que las zonas montañosas no permiten que las nubes que se forman en el atlántico pasen hacia el pacífico. “Eso explica que en el Caribe y centro norte llueva hasta diez meses al año y en el pacífico tengamos escasez de lluvia”, explica Adbdel García, técnico del Centro Humboldt.

García comentó que el déficit de lluvias que afecta al corredor seco se ha vivido durante los últimos tres años consecutivos. “Ya en abril cumplimos 30 meses prácticamente pegando invierno y verano, de escasez de lluvias. En esos 30 meses solo tres meses ha llovido normalmente”, explicó García.

La sequía también preocupa a los ganaderos de las zonas secas. El presidente de la Federación de Asociaciones Ganaderas (FAGANIC), Salvador Castillo se muestra preocupado por la escasez de agua que reseca los pastos. “Si el invierno no se normaliza va a ser desastrozo para lo que resta del 2015 y para lo que se nos puede venir en el 2016″, dice el dirigente pecuario.

Los pronosticos tampoco son esperanzadores. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, por sus siglas en inglés NOAA, estima una probabilidad del 95% de que “El Niño” se prolongue en el resto de 2015 e inicios de 2016. “Se debilitará gradualmente durante la primavera de 2016”, expone el informe de septiembre.

Según la Organización Meteorológica Mundial, actualmente en el océano Pacífico tropical se está produciendo un episodio de “El Niño fuerte y maduro”. “La intensidad máxima de este episodio de ‘El Niño’, que se prevé que se alcance entre octubre de 2015 y enero de 2016, podría hacer que se convirtiera en uno de los cuatro episodios más fuertes desde 1950” , afirman.

El impacto ya se siente en la alimentación de las familias más pobres. Los vecinos de Amatillo no tienen comida ni dinero para comprarla. Los que mas sufren son los niños y los ancianos como Felipa.

“Sí, el día que uno no tiene reales por fuerza tiene que aguantar hasta que consigue. Aquí está escaso todo” dice la anciana, quien además cuenta que padece de la presión y no tiene posibilidad de comprar su medicamento.

Tampoco hay trabajo

Su hijo Francisco dice que en tiempos buenos, los campesinos pueden irse a ganar hasta 100 córdobas trabajando al machete en las fincas vecinas. “¿Pero ahora cómo, pues, si todos estamos en las mismas?”, dice. “A mí me da pesar cuando ella (su madre) me pide que quiere algo de comer, porque usted ve la situación. Aunque yo quiera no puedo darle”, cuenta.

“Es que hay hambre, claramente le digo que es que ahoritita está seria la cosa, por todos lados”, repite el anciano mientras ayuda a su madre a cambiarse de asiento.

Por su parte, Berman Rodríguez, el campesino que padece del mal de chagas confiesa que en la cocina de su casa no hay comida. Hoy, dice “nada más comimos tortilla con sal. Y eso comemos cuando se puede y se consigue, sino tenemos que aguantar”, explica apesarado.

“El niño pequeño a veces pide comida y cuando uno no tiene qué darle se me parte el corazón, porque los adultos aguantamos y el niño mayor ya comprende, pero el chiquito solo llora y a uno como padre le da remordimiento en el corazón”, comenta. Su hijo lo observa desde el patio de su casa sin decir palabra.

Enfermedades y desnutrición

En Apatiquí, Santos Damaris Espinoza, de 21 años y siete meses de embarazo afirma que por la falta de alimentos que golpea a su familia, ella tampoco se toma el tratamiento que le dan en el centro de salud, durante las consultas prenatales. “Esas vitaminas dan más hambre, entonces mejor no me las tomo, porque aquí solo puedo comer cuando hay tortilla. Por lo menos hoy no tengo maiz y él (su marido) anda en Ciudad Antigua buscando qué consigue, pero sino halla no comemos”, cuenta la mujer mientras acaricia a su hijo mayor.

Abdel García, el funcionario del Centro Humboldt considera que el problema de la sequía no solo está vinculado a los efectos en la ganadería y la agricultura, sino que también ¨a las enfermedades, la nutrición y la seguridad alimentaria de las familias”. Por eso ‘insistimos en que se debe enfocar la gestión de riesgos de desastres en función de este tipo de amenazas”, dice el experto en cambio climático.

Una alcaldía liberal

Ciudad Antigua es el único municipio del departamento de Nueva Segovia con una alcaldía liberal. Ruddy Centeno es el director de inversiones de la comuna. El problema de la sequía y la falta de alimentos rebasan las posibilidades económicas que tiene esta municipalidad, cuyo presupuesto ronda los 10 millones de córdobas al año.

“Sí, nuestro gobierno municipal tiene ese reto de hacer convenios, alianzas, estrategias y propuestas para mitigar un poco las necesidades del hambre y las necesidades de la sequía en nuestro municipio. En este momento no tiene el gobierno municipal una estrategia que digamos, un proyecto que vaya a mitigar el hambre”, confiesa el funcionario edilicio.

La alcaldía de Ciudad Antigua tampoco ha recibido de parte del gobierno central ninguna cuota de los 30 mil paquetes de alimentos que se distribuyen en el resto del país para atender la escasez.

Sin embargo en Managua, el asesor económico presidencial, Bayardo Arce, se ufana de la efectividad del programa gubernamental. “Nosotros desde hace rato estamos tomando medidas, llevándole alimentos a la población, especialmente a los niños, algo que nos ha reconocido la OMS preventivamente”, dice el funcionario.

La presidenta del Instituto de Liderazgo de Las Segovias (ILLS), Haydee Castillo, califica la entrega de paquetes alimenticios como una medida paliativa. “El repartir un paquete de comida puede ser si vos lo ves desde el tema de la solidaridad, y alguien que no tiene nada, lo pueden ver como un esfuerzo importante, yo no digo que no, pero de mediano y largo plazo nosotros decimos, pan para hoy, hambre para mañana”, cuestionó la líder feminista en Nueva Segovia.

En Amatillo las familias no tienen nada para comer y siguen a la espera del paquete alimenticio, una promesa oficial, que para ellos es apenas un lejano rumor. “Hasta la vez no han dado nada de respuesta la alcaldía, y dicen que van a dar unos paquetes de comida, pero no se sabe cuándo la van a dar. Nosotros hemos escuchado por díceres de algunas personas, es un rumor nada más, pero no sabemos cuando”, declaró Porfiria Lagos.

Pedro Domingo Rodríguez lo único que supo es que anduvieron realizando un censo para contabilizar las pérdidas pero “hasta ahora no hemos tenido respuesta de decir pues alguna ayuda o por lo menos reponernos algo de lo que perdimos”, se quejó.

Emergencia en las comunidades

Pero el gobierno descarta decretar estado de emergencia para enfrentar el hambre en las zonas secas. Arce insistió en que no hay razón para adoptar esa medida por que “la emergencia está ahí y la estamos enfrentando”.

Pero en Ciudad Antigua. Juan Alberto Zamora considera que sus vecinos “sí están en emergencia por que no ha llovido y no hay comida. Ahorita ciertamente es una emergencia y una necesidad de la población”.

Zamora fue secundado por José Baudelio Espinoza, quien considera que “aquí solamente las Naciones Unidas o el gobierno, que se ponga las pilas y que nos ayuden en alimentación para los niños, porque aquí son cienes de niños en la comunidad que ya no pueden aguantar”, dijo desesperado.

En tanto, la organización católica Cáritas de Nicaragua lanzó un llamado de alerta. “Es lamentable la situación y esperamos que a el gobierno reflexione. Se debería tomar decisiones para declarar estado de emergencia en el sector seco, no estamos diciendo que todo el país, porque es un sector de Nicaragua que está sufriendo esta sequía”, dijo el padre Uriel Vallejos, director nacional de la institución.

Cáritas calcula en en los municipios donde la sequía impactó con mayor dureza se afectó los cultivos de maíz y frijoles de unas 10 mil familias, que podrían promediar unas 60 mil personas.

Para la líder segoviana Haydee Castillo el gobierno debe sentarse con las autoridades locales en cada uno de los municipios del corredor seco, para enfrentar una posible hambruna. Fakta una discusión con los gremios, ganaderos, cafetaleros, grano basiqueros, las que producen pan, las que están produciendo los alimentos, discutiendo con sus autoridades, porque siento que los diálogos están rotos”, critió la directiva del ILLS.

Mientras el diálogo se restablece, en Amatillo, Felipa abriga la esperanza de que en los últimos dos meses del año caiga la lluvia para recuperar alimentos en la siembra de postrera. “Tengo mi fe que va a llover y le pido a mi Diosito que no nos detenga la bendición que todos los años nos da”, concluyó Felipa.

Las pérdidas económicas

Iván Olivares

Michael Healy, Presidente de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua, (Upanic), explica que cada rubro se verá afectado de distintas maneras, en virtud no sólo de la zona (y el clima) del país en que es producido, sino también de la resistencia de cada cultivo a la sequía.

“Los datos que tenemos hasta la fecha nos indican que en el caso de la caña de azúcar tendremos una merma tal vez del 20%. En plátano habrá problema con calidad y producción por falta de agua. Todavía no tenemos el dato del sorgo, pero parece que habrá menores áreas afectadas”, detalló.

“En maní, la merma será entre 10% y 20%, porque ha estado lloviendo últimamente en Chinandega, así que se puede llegar a recuperar mucho. Sabemos que va a haber falta de maíz, y que en frijoles estamos bien. Las pérdidas de frijoles y maíz son más que todo en el corredor seco”.

Healy explicó que en el corredor seco del Pacífico hay 1.2 millones de cabezas de ganado (sobre un estimado nacional de 5.2 millones) cuyas vidas estarán en peligro si no llueve pronto.

Entre las noticias positivas, dijo que “no se reportan muchas pérdidas en vegetales. Tampoco en raíces y tubérculos, porque se producen en Nueva Guinea, y ha estado lloviendo en esa zona de la Costa Atlántica. La palma africana está bien hasta la fecha. En café no estamos tan mal: ya pasamos de los 2 millones de quintales exportados”.

El gremio productivo espera que en las reuniones con el gobierno, previstas para la semana entrante, esperan comenzar a tener respuestas de cómo está la situación en cada uno de los sectores.

Con todo, hasta este momento les parece preferible que no se declare un estado de emergencia, porque “eso pondría un poco nerviosa la banca, que se retiraría de las zonas que se decreten en emergencia, y dejarían de ofrecer financiamiento a los productores afectados, lo que no es conveniente, porque ¿quién va a invertir o a prestar para sembrar en un lugar donde no se puede cosechar nada?


1 Comentario


  1. El reportaje esta exelente, el periodista usa la palabra aguatera, pero la palabra es guatera, que se deriba de guate, que en el campo agricola, para los productores, significa, cultivos de gramineas cuyo desarrollo vegetativo fue interrumpido por falta de humedad o de lluvia, antes de presentar floracion. (ejemplo: Guatera de maiz, guatera de sorgo, etc). son tipos de vocablos que usan nuestros productores, tambien lo describio como rastrojo, el rastrojos son todo el material vejetativo que queda en el campo una vez recolectada la cosecha, que se incorpora al suelo durante las labores de preparacion de suelo.Con relacion a la sequia, considero que ya es el momento de actuar,dejar las reuniones y llevar las soluciones, ya es tarde planificar que hacer, es triste hacer politica de esta situacion, estas personas que sufren hambre lo que menos piensan es en partido, hay que llevarles ya las soluciones, CARITAS deberia de dar mas tienen bastante recursos, casualmente en las ecuelas reliosa catolicas siempre solicitan al estudiante la colaboracion de C$ 5.00 por cada alumno.