Opinión

¡Un bloqueo a destiempo!

clausura wifi Nicaragua

La clausura del Wifi una vez autoconvocados y desencadenadas las protestas estudiantiles, no tuvo ningún impacto significativo



En nuestra época, la comunicación multimodal
con redes digitales de comunicación horizontal
es el medio de comunicación más rápido, autónomo,
interactivo, reprogramable y autoprogramable de la historia.
Redes de Indignación y Esperanza- Manuel Castells

Una de las decisiones a tono con las demandas juveniles —especialmente de los sectores con menores ingresos económicos— fue la instalación del servicio gratuito de Wifi en todos los parques recreativos del país. El proceso de alfabetización digital ha sido asumido de manera prioritaria y empírica por grandes contingentes juveniles. La gratuidad ofertada por el gobierno facilitaba el acceso a las redes. Ante las exigencias de los profesores de secundaria y universitaria, de hacer uso de las redes sociales, podían realizar sus investigaciones, conectándose a la hora que mejor les convenía, en los parques más cercanos a sus domicilios. Un ejercicio cotidiano al que se entregaban con enorme regocijo. La utilización de las redes es adictiva. 

Centenares de jóvenes acudían a los parques no solo para cumplir con sus obligaciones académicas, también utilizaban las redes para enviar chats a sus novias, conversar con sus amigos, tomarse selfis, revisar sus cuentas en Facebook, enviar y recibir sus correros electrónicos, establecer foros de discusión, crear blogs, usar los servicios de mensajería, etc. La decisión gubernamental fue acogida con beneplácito. Estudiantes, adolescentes, jóvenes y padres de familia, les dieron la bienvenida. Ante el uso extendido de las redes para cualquier banalidad, los jóvenes fueron acremente cuestionados. Nadie esperaba que asumiesen posiciones frontales contra las políticas gubernamentales. El señalamiento más severo: sus conciencias estaban adormecidas.  

A raíz de las jornadas de abril y mayo —el uso sistemático de las redes por los jóvenes en los cuatro puntos cardinales del país— el gobierno decidió poner fuera el servicio gratuito de Wifi. Cuando lo hizo ya era tarde. Muchos jóvenes en los barrios habían aprendido a usarlo. Las redes son utilizadas de manera reiterada para movilizar las conciencias, intercambiar información, solicitar ayuda médica, redireccionar los desplazamientos hacia uno u otro escenario de protesta, hacer llamados a la población para que lleguen acuerparles, difundir imágenes de las agresiones y para que en Nicaragua y el mundo, ¡viesen la forma que cómo los estudiantes eran asesinados! La solidaridad se acrecentó al constatar que la policía disparaba en su contra.

Las redes son la cartelera desde donde avisan cuándo y hacia dónde marcharán; la hora en que lo harán. La clausura del Wifi una vez autoconvocados y desencadenadas las protestas estudiantiles, no tuvo ningún impacto significativo. No provocó su parálisis ni su desistimiento. La interconexión de las redes permite replicar el mismo mensaje a través de diversas plataformas —Facebook, Instagram, WhatsApp, Twitter, YouTube— a la velocidad de la luz. Sin filtros ni censuras. La telaraña mediática se extiende por todo el planeta, generando olas de solidaridad. Las redes han sido la manera expedita y más efectiva para conectarse con canales noticiosos internacionales. Su uso les ha permitido dimensionar sus objetivos.  

Las redes simbolizan el dispositivo esperado para saltarse los filtros de los medios. El sueño dorado de muchas personas. Especialmente de los movimientos libertarios. ¡Permiten a cada quien gestionar su propio discurso! ¿Dan cumplimiento a la promesa de la democratización de la palabra? ¡En esencia sí! La utilización de las redes por quienes disponen de acceso a Internet, facilita su intervención —otorgándoles voz y voto— en temas de mayor interés en su agenda frente al gobierno y ante la sociedad nicaragüenses. La movilización en las redes por el incendio en Indio Maíz, fue la chispa que encendió las conciencias. La preservación del medio ambiente figura entre las prioridades más visibles en la agenda de los estudiantes. 

La integración de los medios es una constante en Nicaragua, cada vez que surgen contradicciones políticas y sociales. Nadie garantizaba entonces que en una crisis como la que vive el país, los usuarios de Wifi instalado en los parques, no enderezarían las baterías en contra del gobierno. Los jóvenes universitarios —muchos de ellos estudiantes de informática, ingeniería electrónica y sistemas de redes, como prefieran llamarlo— son el estrato mejor entrenado y más dispuesto en la utilización intensiva de las redes. ¿Hasta dónde y cómo contribuyó el gobierno —en el uso que han hecho los jóvenes— para inclinar el sentimiento mayoritario de los nicaragüenses a su favor? Muchos se han sumado a las protestas. ¿Cuántos fueron?

Entre menos hayan estudiado los gobiernos el fenómeno de las redes sociales, mayores serán los palos de ciego. No hay forma que entiendan que los movimientos sociales son movimientos emocionales, como aclara Manuel Castells. Las acusaciones de formar parte de una conspiración urdida desde el exterior, sigue siendo la primera línea de ataque. La insurgencia no empieza con un programa ni una estrategia política. Esto puede surgir después, cuando aparecen líderes desde dentro o fuera del movimiento para promover distintos programas. La plataforma tecnológica resulta indispensable. A eso se debe que los gobiernos tengan miedo de Internet y las empresas además de obtener beneficios, al mismo tiempo limitan su potencial de libertad, añade Castells.

Imposible fijar de antemano los usos de Internet. Su ductilidad es enorme; un eje transversal que incide en nuestras vidas. Los retos planteados por las redes provocan dolores de cabeza. Los gobiernos no saben cómo lidiar con ellas. El recurso manido de algunos gobernantes ha sido apelar a la censura. ¡Es lo primero que hacen! Hosni Mubarak —treinta años aferrado al poder— para conjurar las protestas en las calles, creyó que la mejor forma de hacerle frente, el 28 de enero de 2011, sacó a Egipto del mapa de Internet. De nada le sirvió. Los deseos de salir de sus garras eran mayores. Los internautas encontraron distintas formas para saltarse la mordaza. La manera que burlaron la censura dejó grandes enseñanzas para los usuarios de todos los países. 

La utilización de las redes ratifica la incidencia de los medios en la historia de la Nicaragua moderna. Internet permite a los jóvenes asomarse a las rebeliones ocurridas en diversas partes del mundo. La globalización ha creado anticuerpos. En todas ellas las redes sociales han funcionado como contrapoder. Imitar sigue siendo una forma de traducir en la práctica, las enseñanzas exitosas provenientes de distintos lugares del orbe. Las redes constituyen una enorme ventana abierta al universo. El rechazo de los movimientos sociales a la distribución desigual de los panes, ha permitido a los jóvenes incorporar a las redes sociales en estas luchas. Un aprendizaje rápido y efectivo, como lo indica la incorporación que han hecho jóvenes y adolescentes.

Las redes ofrecen la posibilidad de generar formas de comunicación ciudadana, en muchas ocasiones engolosinan a los usuarios. Un mal que debe ser desterrado. La emotividad con que actúan abre espacio a la diseminación de informaciones falsas. Una práctica a la que nunca deben ni pueden recurrir los medios impresos y audiovisuales. Todos están obligados a verificar investigar y contrastar. Los usuarios de las redes deberían ceñirse a este mismo paradigma. El mayor activo de los medios continúa siendo su credibilidad. Una vez perdida, cuesta restituir la confianza de los lectores, radioescuchas y televidentes. Resulta apremiante conocer quiénes están detrás de los mensajes recibidos. Sus autores gozarían de mayor aceptación y estima. 

Las redes se han convertido en campo de batalla. Su inmediatez y alcance planetario, la circulación y las ventajas que ofrece Internet, de transmitir indistintamente textos, imágenes y sonidos, seduce a quienes los envían o reciben. Durante los últimos veintiún días —los últimos doce días de abril y primeros ocho días de mayo— en Nicaragua han circulado millares de mensajes, alusivos a las protestas de los jóvenes y al apoyo recibido de distintos sectores de la sociedad nicaragüense. A través de las redes la ciudadanía ha visto diferentes conciertos de solidaridad con los jóvenes y se han divulgado las composiciones musicales de Carlos y Luis Enrique Mejía Godoy, Hernaldo Zúniga, Moisés Gadea, Milly Majuc y una gran diversidad de cantautores.

Las virtudes tecnológicas de Internet son maravillosas. La forma como fue diseñada —los militares estadounidenses pretendían asistirse de un dispositivo capaz de autorregenerarse por si solo cada vez que fuese bloqueado— convierte a la red en una plataforma dúctil. A través de los satélites, teléfonos móviles, servidores Proxy, etc., las comunicaciones pueden restablecerse. El gobierno nicaragüense anunció el 8 de marzo —Día Internacional de la Mujer— su intención de tipificar nuevos delitos vinculados con el uso de Internet. ¿Una medida para contener el uso de las redes? En estas reyertas, los especialistas de Anonymous juegan un papel vital. Están prestos a contratacar y servir de enlaces para inutilizar la censura.       

En la lucha por la conquista de la mente y los corazones, las fuerzas contendientes han recurrido históricamente a los medios. Una necesidad cada vez más evidente. Vivimos en sociedades altamente mass-mediatizadas. Los medios están en todas partes. Son omnipresentes. La utilización de las redes continúa de forma frenética. Las réplicas y contra-réplicas son expresión de los tiempos. Entre más apegada a la verdad y más justa sea la causa, más pronto y exitosos serán los resultados. Como en toda controversia, la agitación, propaganda y contraproganda salta a la vista. Las luchas sociales galvanizan las emociones. El gobierno se vio forzado a recurrir a la propaganda negra, para desprestigiar ¡a quienes realizan y respaldan las protestas!