Opinion

Un bonito diálogo-consenso nos cobija

Cosep-Gobierno: no pasa de ser la cobertura de la política de repartición de privilegios estatales entre el orteguismo y la burguesía

Lo que Daniel Ortega y José Adán Aguerri –Gobierno-Cosep, más la mascota, el FNT— han dado en llamar la alianza tripartita, son ellos y la cúpula burocrática del sindicalismo oficialista. Le atribuyen el mérito de ser la impulsora del desarrollo económico en democracia y en supuesta armonía social, pero no pasa de ser la cobertura de la política de repartición de privilegios estatales entre el orteguismo y la burguesía.

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Con esta política, Ortega está tratando de evitar la contradicción que hubo entre Somoza y la burguesía, por haberla marginado de sus ventajosos negocios que hacía a la sombra del Estado. Fue ese resentimiento, lo que obligó a esta clase a tomar actitudes de oposición, en su objetiva alianza con todas las fuerzas opositoras, aunque ya había perdido la iniciativa por haber perdido el tiempo complaciendo a la dictadura.

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Ciertamente que esa fórmula –el diálogo más el consenso entre cúpulas— hoy podría ser una fórmula casi perfecta como instrumento para encontrar en conjunto las soluciones a los problemas socio-económicos del país… pero ha sido distorsionado por ellos mismos con tres de sus posiciones negativas:

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La primera: el gobernante la utiliza como patente de corso para perpetuarse en el poder, adaptando la Constitución y las leyes a sus ambiciones. La segunda: los grandes empresarios lo utiliza con fines egoístas, como protección jurídica de sus privilegios comerciales. Y la tercera: los sindicatos del FNT no tienen autonomía para decidir sus propias líneas de acción ni representan en nada a los trabajadores…

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Manejando esas tres elementos negativos, Ortega ha logrado lo que Somoza no pudo lograr en armonía de clase, por lo que tuvo que recurrir a una maniobra politiquera tradicional, con la complicidad de Fernando Agüero: creó una “junta de gobierno” para que le sirviera de mampara a su poder y luego de puente hacia su reelección. Aun así, Somoza no pudo atraerse al empresariado del Cosip, antecesor del Cosep.

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Al contrario, Ortega logró reelegirse reformando la Constitución ilegalmente, sin que el Cosep se mosqueara siquiera, y todas las ilegalidades anti constitucionales de Ortega, apenas han encontrado de su parte alusiones generalizadas sobre la democracia y el Estado de derecho. Fingir disconformidad acerca de alguna ilegalidad específica, es una rutina consensuada… porque el Cosep está de lleno en la jugada.

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En el libreto con el que actúa su parte el Cosep, está no levantar mucho la voz cuando lea su parlamento para no desentonar con su misma actitud de “dejar hacer, dejar pasar”. Con ligeras y tímidas alusiones a la democracia, el Cosep busca activamente cómo crearles complejos de culpa a los opositores por criticar su armonía con el orteguismo y tratar de impedir el curso progresivo de au macro economía, bajo el ala de Ortega.

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Para lograr ese fin, el máximo y sempiternamente reelegido líder del Cosep, don José Adán Aguerri, se ha convertido en un místico consejero de la oposición para que se reoriente a concertar con el orteguismo la forma de colaborar –con diálogo y consenso— con el progreso económico de toda la clase dominante, y mire hacia otro lado cuando el oficialismo se limpie con la institucionalidad…

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Mucho tiene que ver eso, con las reclamaciones que el señor Aguirre ha planteado ante el diario La Prensa, acompañadas de regaños porque, según él, no informa correctamente ni deja de criticar “por gusto”. Es como la parte suprema de un esfuerzo exigiendo, mal disimuladamente, su renuncia a la libre expresión. Auto censura, le dicen también los entendidos en materia de comunicación…

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Difícil separar este “aguerrido” esfuerzo, de la campaña centralizadora de Ortega por controlar la mayor cantidad de medios de comunicación. Se trata de una práctica oficial complementaria de la anulación de la ley para la información pública (más muerta y sepultada, que non nata) y el corte drástico de la publicidad estatal a los medios de comunicación independientes.

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En armonía con esas agresiones a la libertad de expresión, las cúpulas empresariales privadas conspiran a su estilo y de forma subrepticia han convertido en propiedad suya, medios que luego transforman en inocuos órganos publicitarios, sin información política ni opiniones críticas. Incluso, se sospecha de que se trata de una acción mancomunada con el capital del oficialismo.

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En esta cruzada anti medios de comunicación independientes, algunos medios digitales logran sobrevivir con la publicidad oficialista u oficializada del gobierno, el Cosep y Amcham, a condición de no mostrar ningún rubor en el desempeño de su papel, como sucursales de los medios de la señora co-gobernante, reproduciendo su cotidiano y característico discurso-homilía…

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De esa forma –triste forma— se pretende dividir de manera más profunda yb permanente la vida nicaragüense: una parte superficialmente linda, multicolor, pero idiota; y otra parte, fea como el hambre, opaca como la vida de un desempleado y dura para los que trabajan “por cuenta propia”… Mucho más dura que la calle para un político sin hueso en el Estado.

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Todo este ambiente nacional contradictorio, comparable con el ambiente nacional contradictorio de los tiempos somocistas, le resta un poco de poder de convencimiento a los argumentos conciliadores, con los cuales los colegas de don José Adán, están obligados a defender su fórmula dialogada y consensuada con Ortega.

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¿Por qué ahora esa pérdida de poder de convencimiento? Porque a Somoza le favorecía el rabioso discurso anti comunista de moda entonces, contra el sandinismo en armas, para asustar mejor a sus adversarios burgueses y alejarlos de la oposición. Y, sin embargo, aunque bastante los asustó, no pudo lograr separarlos totalmente, sino a medias, de la real oposicón…

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En cambio, ahora don José Adán tiene como aliado a un sandinismo en retiro, por lo que se ve obligado a afinar su discurso y hacerlo ideológicamente más sofisticado para ver si puede convencer a la oposición, para que abrace su diálogo y su consenso. Al menos, que no le pongan mente a las burlas constituciones, y confíen en las elecciones que, si no son transparentes… ¡son bien pagadas!

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Y como la tarea es cumplirle al aliado, tendría que aprovechar las debilidades y vacilaciones de algunos opositores, ofreciéndoles buenas condiciones de trabajo y buen salario en las instituciones estatales. Y, en verdad, tendrían que ser buenas condiciones y buenos salarios, porque, nada menos, tiene que convencerlos acerca de… ¡lo linda y limpia que ahora tiene su imagen Roberto Rivas!

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En armonía con las consecuencias de este lindo diálogo-consenso que nos cobija, el gobierno aprobó el Estudio de Impacto Ambiental y Social que nadie conoce para construir un Canal que a nadie se consultó, pero que se inauguró hace un año con un diseño que aún no está concluido. Galimatías aparte, el anuncio lo hizo un Coronel… ¡que no llega ni a cabo en materia canalera!

Cronología imperial (*)

1912.- 1) En Honduras desembarcan de nuevo los “marines” gringos, esta vez disque para resguardar la línea ferroviaria de Puerto Cortés. Extrañamente, el presidente Taff desaprobó la acción.

2) En agosto, en Nicaragua el general conservador Luis Mena, al ver frustradas sus aspiraciones presidenciales, se rebeló contra Adolfo Díaz, quien no vaciló en pedir el auxilio de sus queridos “marines” norteamericanos. Para variar, estos se aparecieron en ocho buques de guerra, y desembarcaron en Corinto al mando del mayor Smedley Buttler.

3) Ya dentro del territorio nacional, los” marines” gringos sometieron Masaya a cañonazos. Durante esas acciones, el 4 de octubre, los “marines” asesinaron al general y abogado liberal, y sobre todo patriota, Benjamín Zeledón, Héroe Nacional.

1913.- El 9 de febrero, el general Mondragón se rebeló en la capital mexicana. Félix Díaz, sobrino del ex dictador Porfirio Díaz, se apoderó del viejo cuartel “La Ciudadela” que servía de arsenal. El ministro estadounidense Henry Lane Wilson, enemigo del presidente Madero, transformó su Delegación en un activo centro de conspiración antimaderista; y telegrafió al Departamento de Estado, declarándose a favor de Félix Díaz.   

(Continuará)

(*) Resumida de Guía del Tercer Mundo-86.

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