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Un día a la semana sin carne

¿Qué tal si nos comprometiéramos a comer más maíz, pescado, frutas o vegetales un día a la semana? ¡Los beneficios son muchos!



Desde 2003, la iniciativa Meatless Monday propone a los ciudadanos del mundo evitar el consumo de carne durante un día de la semana: lunes. Según sus organizadores, el inicio de semana es el momento ideal para hacer cambios pequeños pero positivos en nuestras vidas. ¿Qué tal si nos comprometiéramos a comer más maíz, pescado, frutas o vegetales un día a la semana? Piénselo, tendríamos que hacerlo únicamente los lunes. ¡Los beneficios son muchos!

La historia detrás del movimiento

La idea del Lunes Sin Carne no es nueva. El proyecto surgió en Estados Unidos durante la primera Guerra Mundial, como una forma de conservar alimentos para el ejército de este país. Sin embargo, fue hasta 2003 que el experto en marketing Sid Lerner fundó un programa que lleva el mismo nombre, siguiendo las pautas de nutrición desarrolladas por el Departamento de Agricultura de EE.UU.

El movimiento es una de las tantas campañas de The Monday Campaigns y cuenta con el apoyo de entidades educativas como la Universidad de Johns Hopkins. Se trata de una forma de hacer frente a la prevalencia de enfermedades que se pueden prevenir y que están asociadas con el consumo excesivo de carne, especialmente la roja. La campaña ha tenido éxito entre ciudadanos, hospitales, escuelas, lugares de trabajo y restaurantes alrededor del mundo. El mensaje para todos: “elimine la carne un día a la semana”.

Prometedores beneficios

Estudios realizados por expertos en nutrición aseguran que iniciativas como los Lunes Sin Carne ayudan a evitar el padecimiento de varias formas de cáncer o la diabetes. Vale la pena mencionar a dos profesionales del ámbito de la salud:

Colin Campbell, reconocido bioquímico estadounidense y autor del libro The China Study, hizo un descubrimiento relevante en Filipinas. Según su investigación, los niños más ricos del país, quienes consumían cantidades altas de alimentos de origen animal, eran mucho más propensos a padecer cáncer de hígado durante su adultez.

Caldwell Esselstyn, respetado cirujano y autor del libro Prevent and Reverse Heart Disease (2007), descubrió que muchas de las enfermedades que trataba en su clínica eran prácticamente desconocidas en países donde rara vez se consumen alimentos de origen animal.

Los descubrimientos anteriores hicieron que Campbell y Esselstyn se conocieran en persona y desarrollaran más estudios científicos sobre el tema, uno de ellos en China. Con sus estudios, ambos concluyeron que las enfermedades degenerativas como las cardíacas, diabetes tipo 2, e incluso algunas formas de cáncer, se pueden prevenir si los humanos adoptan una alimentación integral basada en vegetales.

Los resultados plasmados en The China Study forman parte de la película Forks Over Knives, en donde se recomienda tener una dieta completamente vegana, es decir, una exenta de todo alimento de origen animal.

Estudios similares a los de Campbell y Esselstyn aparecen en las recomendaciones del Instituto Americano para Investigaciones para la Prevención del Cáncer (AICR), entidad que esboza una dieta basada en plantas pero que puede incluir elementos derivados de animales.

El AICR recomienda:

• En cada comida, rellenar al menos 2/3 de su plato con alimentos de origen vegetal y 1/3 o menos con los alimentos de origen animal.

• Limitar la cantidad de carne roja a menos de 18 onzas (cocidas) de carne de res, cerdo o cordero e evitar ahumado, carnes curadas o saladas.

Cabe mencionar que AICR no ha detectado beneficios mayores al consumir menos de 18 onzas por semana ni de la dieta estrictamente vegana.

• Mantener un peso apropiado, limitar el consumo de sal y hacer ejercicio, dado que la actividad física, a un mínimo de 30 minutos diariamente, ayuda a proteger contra el cáncer de forma directa (mediante la regulación de las hormonas que de otro modo podrían estimular el crecimiento del cáncer) e indirectamente por su ayuda a minimizar la acumulación de grasa.

Las evidencias demuestran que podríamos salvar millones de vidas y que podemos limitar el porcentaje de casos de cáncer a un tercio, si la población adoptara los consejos antes mencionados. Los Lunes Sin Carne son sólo una introducción a este revolucionario estilo de vida.