Opinión

Un necesario test para urgentes respuestas

opinión pública Nicaragua

¿Pudieran dar respuestas a las siguientes preguntas para informarnos sobre cuánto saben sobre su querido personaje dictatorial?



Para quienes sentimos y tratamos de pensar y actuar como personas de izquierda en Nicaragua, es un alivio, como un bálsamo moral, darnos cuenta de que en el exterior también suscriben documentos solidarios con el pueblo y contrarios a la sangrienta dictadura Ortega-Murillo, personalidades lúcidas, actualizadas, e identificadas con una izquierda progresista y democrática.

Lo hacen en oposición a la gente de izquierda que desde el poder o aspirando a conquistarlo, abandonaron los principios para adoptar puntos de vistas adecuados a sus mezquinos intereses, y con su mecanismo ideológico acomodan nuestra realidad a su pretendida verdad, que no pasea de ser cobertura para su oportunismo.

Cada vez con más frecuencia se leen comentarios y declaraciones de prestigiados dirigentes e intelectuales de la izquierda democrática, exponiendo su acertada visión sobre los dolorosos acontecimientos de sangre que promueve el binomio dominante en Nicaragua, carente de moral y principios.

Así como se siente alivio con la comprensión solidaria de quienes nos identificamos de hecho y sin que medien relaciones personales, al mismo tiempo se siente pesar por las actitudes solidarias con los verdugos de nuestro pueblo, de parte de quienes creímos compartir intereses ideológicos, aunque estos hayan sido solo en el ámbito imaginario.

Confieso tener conocimiento también de gente tenida como militante en partidos y movimientos de la izquierda local que apoyan al binomio dictatorial nicaragüense, y han estado activos en la campaña del oficialismo repitiendo mecánicamente los esquemas en contra “los agentes de la CIA”. Para parecer modernos, ahora agregan que los activistas civiles del movimiento popular por la justicia y la democracia, son “terroristas” y, para demostrar que su cerebro funciona, crearon la versión de que el reclamo popular por la renuncia de la dictadura criminal de los Ortega-Murillo, equivale a un “golpe de estado”.

Del convencimiento de tener discrepancias de fondo con quienes tuvimos identificados como partidarios de las mismas concepciones de izquierdas, nace la necesidad de encontrar explicaciones a lo que consideramos sus inconsecuencias de decirse revolucionarios y apoyar a un régimen practicante de métodos represivos muchas veces peores que los de un régimen de derechas, como el que estamos sufriendo hasta la muerte en Nicaragua.

Como los mecanicistas y dogmáticos de todas partes siguen empeñados en aceptar y apoyar al régimen Ortega-Murillo, y suponiendo que ignoran todos los crímenes que ha desatado contra la rebelión cívica popular, sería bueno saber si pudieran dar respuestas a las siguientes preguntas para informarnos sobre cuánto saben sobre su querido personaje dictatorial:

¿Conocen algo de Daniel Ortega, en el clandestinaje, como “guerrillero” y durante el interrogatorio de la Guardia somocista en 1967, fecha en la cual se inició su estadía de sietes años en la cárcel?

¿Y saben algo sobre de su comportamiento como jefe de sus compañeros de prisión?

¿Saben en dónde estaban Daniel y Rosario el 17 de julio de 1979, día que huyó del país, el dictador Somoza Debayle?

¿Cuánto conocen del currículo político y la conducta política de Daniel Ortega, de 1990 hacia estos días?

¿Conocen cuál fue el desempeño que tuvo Daniel en el montaje de la piñata de 1991, y cómo gobernó “desde abajo” durante 16 años?

¿Tienen noticias de que Daniel administra la colaboración petrolera venezolana fuera del Presupuesto General de la República, cuánto beneficio le produce y por qué nada le informa al pueblo sobre este negocio?

¿Cuántas veces y con qué fines Daniel ha reformado la Constitución Política, aprobada en 1987?

¿Por qué creen que Daniel dijo haber “ganado las elecciones” del 2016 con un altísimo porcentaje de votos, siendo que hubo una gran abstención, y las juntas receptoras de votos lucieron más vacías de gente que dinero la cartera de un desempleado pobre?

¿Están informados de por qué su “contador de votos”, Roberto Rivas, pasó de magistrado “liberal” a presidente “sandinista” del Consejo Supremo Electoral, y cómo durante su largo período acumuló dinero, propiedades y bienes, cuan petrolero de Medio Oriente?

¿Saben que Daniel desde 1979 a 2018, aparte del intervalo de 16 años que gobernó “desde abajo”, ya acumula 39 años de poder; 19 años más que Somoza García, y solo 4 años menos que los tres Somoza juntos?

¿Consideran legítimo, constitucional y democrático, aferrarse al poder con fraudes, latrocinios y ahora también sobre la base del terror practicado contra el pueblo opositor?

¿Saben que Daniel Ortega, violando el escalafón y normas de la Policía Nacional y del Ejército Nacional, reeligió a sus respectivos jefes, por ser sus incondicionales?

¿Imaginan patriotismo en Ortega, quien le dio una concesión canalera por cien años renovables a un millonario chino, lesionando la soberanía nacional, poniendo en peligro el medioambiente, el Lago Cocibolca (casi 9 mil kilómetros cuadrados) y reprime las protestas de los campesinos que defienden sus tierras amenazadas por Canal?

¿Apoyarían en su país, a un político como Ortega con tantos años de abusos y también causante de asesinatos, daños físicos y morales a lo mejor de la juventud estudiantil y trabajadora?

¿Por qué en vez de reciclar consignas y esquemas, no estudian y analizan con criterio, ya no según el marxismo, sino al menos de manera honesta, la historia política nicaragüense?

Si respondieran que a pesar de todo lo señalado seguirán apoyando desde su país a un régimen como el de Ortega-Murillo, por ser de “izquierda”, será porque padecen de un fanatismo rampante, porque interpretan con torpeza mecánica su ideología, por mezquinos intereses personales o porque ya convirtieron en mafias políticas a sus partidos y movimiento sociales. Entonces, y en pocas palabras… ¡porque dejaron de ser revolucionarios!