Opinión

Un país de flores y fosas

Los asesinos abren fosas. Nicaragua se está convirtiendo en una enorme fosa. Los niños brotarán hechos flores



Noches de tortura y abrazos de la muerte

Nicaragua: noches de tortura. Corre el año 1956, muy sangriento a partir del 21 de septiembre. Aquella fecha sería inolvidable para un joven estudiante de medicina y marcaría su vida. Patriotas nicaragüenses son hechos prisioneros y torturados, acusados de participar en el ajusticiamiento de Anastasio Somoza García, el mismo quien el 21 de febrero de 1934 se había fotografiado con un verdadero General al momento de darle “el abrazo de la muerte”. Clemente Guido Chávez (Las Jagüitas, 20 de febrero de 1930-Managua, 23 de enero de 2004), es uno de esos patriotas capturados y torturados. Clemente hubiese cumplido 88 años este 20 de febrero de 2018. Dejó una luminosa estela de creación en nuestra literatura y en nuestra historia: cuentos, novelas, ensayos históricos y para esta ocasión, cabe mencionar muy especialmente su estremecedor libro Noches de tortura, el cual, según el Lic. Julián Corrales Munguía, “es un testimonio de los sufrimientos del Dr. Clemente Guido Chávez, mientras padeció prisión y constituye una clara denuncia de los actos denigrantes a que estuvo sometido… Fue víctima de un sistema represivo, de los Somoza, por el que hoy los nicaragüenses debemos luchar para que nunca regrese a Nicaragua”. Mensaje éste, de una terrible e insoslayable vigencia.

Vigencia imborrable porque este libro de Clemente es un libro gemelo de Estirpe sangrienta de Pedro Joaquín Chamorro. Gemelos en dolor, gallardía, indignación e indeclinable patriotismo. Incluso, en su segunda edición, acompañando una fotografía de Pedro, Noches de tortura trae el siguiente reconocimiento de parte de Clemente a nuestro Héroe Nacional y Mártir de las Libertades Públicas: “Su pluma combativa le abrió las puertas de cárceles y torturas…Es un líder indiscutible de oposición a los Somoza. Es la pesadilla de los Somoza.”

Nicaragua: abrazos de la muerte. Han pasado ya 84 años desde que con premeditación y alevosía, asesinaron cobardemente al General Sandino, después de una cena de “paz” que le diera el Presidente Sacasa en “La Loma”, Presidencial o Secretaría, da igual. Fue el 21 de febrero de 1934. El primero de la dinastía de la estirpe sangrienta , Anastasio Somoza García, estaba ahí, siniestro y frío, pendiente de hacer la mortal llamada, justo un momento después de que despidiera al General de Hombres Libres con un tenebroso abrazo, que fue inmortalizado en una fotografía. Desde entonces ese farisaico abrazo del nuevo Caín, es conocido en nuestra historia como  el abrazo de la muerte. Nunca apareció el cadáver de Sandino, pero se sabe que en cuanto sonaron los primeros disparos de sus asesinos, entraba en la inmortalidad. Hoy todo el territorio nacional es su tumba. Su fosa, esté donde esté, es la fosa de la libertad.

Porque nuestra historia está signada por noches de tortura y abrazos de la muerte.

El sendero de las flores

Hubo un país del que sólo se supo que los jóvenes, en cuanto alcanzaron el uso de razón, desaparecieron misteriosamente. Años después una parte de aquellos jóvenes regresaron en marcha triunfal  con fusil al hombro. La otra parte había caído en batalla y donde cayó brotaron flores que no se marchitan. Ese florecer continúa y aquella ruta de los caídos de ayer y de hoy, se llama “El sendero de las flores”. Quienes remontan ese sendero hacia donde supuestamente termina, nunca regresan. Nadie sabe qué hubo o qué hay. Sólo ellos. Sólo las flores.

Maldito país

Nuestro gran escritor José Román, autor de la célebre novela Cusmapa, entre otros valiosos textos también escribió un libro que describe la derrota de la marinería gringa, combatida sin dar cuartel a los invasores, por el General de Hombres Libres, Augusto C. Sandino. Este libro se llama Maldito país, y su título, según el mismo Román, se origina en que los marinos le decían a Nicaragua goddamn country, país maldito por Dios,  o como hubiese traducido Donald Trump, “país de mierda”, en la medida en que aumentaba la frustración de los invasores al no poder derrotar al Ejército Defensor de la Soberanía Nacional, ni a la selva, tan rebelde como Sandino,  porque, como escribió Joaquín Pasos, “este país es sólo para nosotros”. El caso es que al saber Sandino la honrosa causa de las palabrotas gringas, le pidió a José Román que así titulara su libro. Es maldito este país, según Mundo Jarquín, por todas las vicisitudes históricas que le ha tocado padecer y padece. Pero es a la vez maldito, digo yo, y lo será cada día más, para quienes tratan de convertirlo en una fosa de la libertad y la democracia.

Todo el mundo es culpable aunque se demuestre lo contrario

Dice un axioma que todo mundo es inocente mientras no se demuestre lo contrario. La Ley, por este axioma, evita juicios sumarios y crímenes legales. Pero si creemos en este axioma universal, acabaremos sorprendidos: en Nicaragua ser inocente es ser culpable.  El caso de Juan Rafael Lanzas Maldonado, el joven campesino al final de su calvario amputado de sus pies,  es el de un ser humano a quien la policía condenó sin juicio alguno, quizás por considerarlo indigno de ser inocente, o porque  inocentes únicamente pueden ser quienes gobiernan y propician que otros maten. Si meditamos sobre este caso, llegaremos a la conclusión de que todos somos Juan en Nicaragua. Culpables de cualquier delito que a la autoridad se le antoje imputarnos, aunque se demuestre lo contrario.

El infierno

El infierno existe y los diablos lo confunden con el cielo, de manera tal que nos ofrecen un cielo de noches de tortura y abrazos de la muerte. En el infierno, la estirpe sangrienta es la sagrada familia, y los apóstoles están repartidos en todos los poderes del Estado. Estamos en un país cristiano, socialista y solidario, en donde se castiga a los caminantes despojándolos de sus pies. Desaparecen niños y adultos supernumerarios. En nuestro infierno, estas cosas sencillamente ocurren todos los días.

Letanías de Lucifer

Este es el país donde ni los muertos salen.

Este es el jardín de los cadáveres que esperan.

Este es un país de flores y fosas.

Este es un país cristiano.

Este es un país socialista.

Este es un país solidario.

Este es el país de las flores muertas.

Este es el país del silencio.

Aquí los pájaros no cantan.

Aquí los pájaros no vuelan.

Aquí está  prohibido todo vuelo.

Donde ni los muertos salen

I-.Hay una fosa que contiene los cadáveres de un hombre y dos niños. Hay una mujer clamando al cielo para que le entreguen a sus muertos. Los asesinos saben dónde están. Los asesinos abren fosas. Nicaragua se está convirtiendo en una enorme fosa. Los niños brotarán hechos flores. No saldrán muertos. Pero, ¿esperaremos a que todo el país se llene de flores?

II-. En todos los países del mundo los muertos asustan porque salen. Nicaragua es de los pocos países en donde asustan porque no salen.

III-. La muerte que infieren los asesinos en Nicaragua es tan peligrosa que las fosas en donde ocultan los cadáveres cambian de lugar y se refugian en sus pesadillas.

IV-. Hay conciencias que son fosas comunes.

Sueños

El primer día un hombre soñó en construir una patria, y se dijo: Yo iré hacia el sol de la libertad o hacia la muerte, y lo asesinaron.

Al segundo día otro hombre soñó que su país volvería a ser república, y también lo asesinaron.

Al tercer día todo el pueblo estaba intrigado por aquellos sueños, y decidió hacerlos realidad.