Reporte ciudadano

Usuarios reclaman por altos cobros de electricidad

A Cristina García le subió la luz 300 a 1850 córdobas: Su reclamo se estrella contra la distribuidora que le dice “eso es lo que va a pagar”

Cristina García es una señora mayor, que tiene una pequeña pulpería en un barrio de San Marcos, Carazo, lo que representa su ingreso principal, en el que ya tenía pautado que “lo normal es pagar 200 o 300 córdobas al mes” en energía eléctrica, recordando desconectar los equipos en la noche, para mantener el cobro a raya.

Todo cambió el mes pasado, cuando le llegó una factura por 1865 córdobas. Recuerda que se presentó a reclamar, y le dijeron “eso es lo que le sale”, ofreciéndole poder pagarla en dos cuotas: la primera de 1000 córdobas, y la segunda de 865.

“Lo más que hicieron fue permitirme pagar en dos meses. En nada me están ayudando”, lamenta.

Para su nivel de ingreso, desprenderse de 1000 córdobas un mes, (y de 865 el otro, más el respectivo recibo de ese mes) “afecta el negocio, porque las ventas están bajísimas: en ocasiones, vendo la cuarta parte de lo que vendía antes, y eso significa que tengo menos ganancias, además que ese dinero extra que les pago a ellos, ya no lo tengo para comprar productos y surtir mi negocito”, explica.

El incremento constante en la tarifa de electricidad representa un suplicio adicional para una población que ya debe lidiar con el desempleo, en un país en crisis económica.

CONFIDENCIAL conversó con usuarios del servicio de electricidad, que narraron historias comunes de cobros más allá de lo habitual, y de una empresa de distribución que no atiende sus quejas, y les conmina a pagar lo que les están cobrando “porque eso es lo que salió”.

Róger Vargas tiene una casa en el barrio “Edgard Munguía”, de Managua, y se gana la vida vendiendo zapatos en un mercado. Cuando se le pregunta cuánto paga por su servicio de electricidad, cuenta que “siempre me ha salido caro”, en referencia a cobros que si ya eran altos hace unos meses, cuando pagaba 2300 córdobas, empeoraron al llegar a 2800 y 2900 córdobas.

Su preocupación se volvió angustia en enero pasado, cuando el cobro escaló hasta llegar a 3125 córdobas, por lo que en la casa tomaron medidas para reducir el consumo, especialmente “desconectar todos los aparatos (refrigerador, televisor) en la noche para que no corra ese medidor”, relata Vargas.

distribuidora de energía en Nicaragua
Nicaragua tiene uno de los costos más alto de la energía eléctrica en Centroamérica. Carlos Herrera/Confidencial

El resultado es que “bajó un poco este mes, quizás por la decisión de desconectar la refri toda la noche”, valora.

El comerciante reconoce que no ha ido a las oficinas de la empresa a presentar un reclamo “por falta de tiempo” y porque no te permiten reclamar mucho después de que le entregan el recibo.

De todos modos, no está seguro que descuidar su negocio por unas horas tenga algún sentido, pues “no sé si en realidad vayan a hacer algo por mí, porque cuando ellos saben que tenés un negocio, creen que tenés un montón de dinero y te dicen ‘si esto salió, esto salió’. No sé hasta cuándo pueda resistir, porque ahora pago también el 15% de IVA, y los negocios van para abajo”, lamentó.

No atienden reclamos

Fernando Urroz acaba de jubilarse, pero no puede aplicar al subsidio que por ley le corresponde, porque la casa en que habita en Ciudad Sandino, no es suya.

Sus problemas comenzaron hace unos cuantos meses, poco después que llegaran trabajadores de la empresa distribuidora de electricidad a cambiar el medidor sin previo aviso.

Recuerda que cuando les preguntó quién había ordenado el cambio, le respondieron que se los iban a cambiar a todos los vecinos “de poquito en poquito, pero solo a mí me lo cambiaron”.

Su sorpresa fue mayúscula cuando al final del mes, le llegó una factura por 600 córdobas, cuando su promedio mensual era de 300, así que se dirigió a una oficina de la empresa para presentar un reclamo.

“La primera vez que reclamé, me respondieron que la lectura estaba bien, así que les envié una segunda carta en la que les preguntaba específicamente porqué había subido. Enviaron a alguien a leer el medidor, y dijeron que la lectura estaba bien”, relata.

Urroz volvió a la carga, se fue a una oficina de la empresa con una fotocopia de sus recibos, y preguntó al personal que le atendía, que si el incremento en todo el año 2019 fue de 17%, por qué él estaba pagando 600 córdobas, o sea el 100% adicional.

“Esta casa se mantiene sola. Aquí no hay nadie más que dos adultos que pasamos todo el día en la calle. No hay chavalos jugando videojuegos, o con un abanico o equipo de sonido encendido todo el día”, les dijo cuando se presentó a hacer el tercer reclamo.

En este caso, como en los otros dos, la única respuesta fue “la lectura está bien”.

El Instituto de Defensa del Consumidor (Indec) reporta, en lo que va del año, 1425 denuncias de usuarios por alteración a las facturas. En 2019 recibieron 33 800 quejas de usuarios a nivel nacional.

La ruta de la burocracia

De todos los entrevistados, solo Dora Alemán tiene una historia que empezó mal, pero tuvo un final satisfactorio para ella.

En su casa viven ella y su hijo, pero ambos pasan el día en el trabajo, y solo llegan a la casa a dormir, por lo que siempre le pareció razonable pagar una factura bastante baja, hasta que los montos comenzaron a subir, hasta alcanzar los 1700 córdobas.

Ella decidió que no pagaría por una electricidad que no había consumido, y comenzó a seguir la ruta que señala la burocracia para poner un reclamo, hasta que logró sentarse frente al mismísimo director del Instituto Nicaragüense de Energía, “y le expliqué que soy una maestra, que vivo en un barrio, y mi casa se mantiene sola, pero sentía que me estaban cobrando la energía que había consumido toda la cuadra”, rememoró.

TSK-Melfosur, factura de energía eléctrica
Carlos Herrera | Confidencial

“Él me prometió resolver, y me hicieron tres censos de carga, comprobando que solo tenía una bujía y un televisorcito en blanco y negro. Hicieron un reporte en el que dijo que se había hecho un ‘sobregiro de lectura’. Para entonces, la deuda superaba los 8000 córdobas, que ellos redujeron a la mitad, pero aun así era mucho dinero”, relata.

Aunque seguía siendo una suma que superaba en mucho lo que ella consideraba su consumo real, accedió a pagarla porque le ofrecieron hacerlo en cuotas módicas, después de lo cual “los recibos comenzaron a venir de 250 córdobas, luego de 400, de 600, hasta que llegó a 700, y yo no reclamaba por no perder el tiempo”, reconoce.

Una noche, cuando regresó a su casa, “encontré que la empresa había ordenado de forma arbitraria, ponerme un medidor digital. Yo me preocupé, porque he visto la experiencia de mucha gente que se queja por los altos cobros que reciben después de un cambio de medidor, y mi factura ya había llegado a 800 córdobas, pero comenzaron a cobrarme sumas mínimas, que oscilan entre 210 y 230 córdobas”, contó.

Si bien es cierto, otros usuarios se sentirían afortunados por ello, la profesora Alemán solo siente que es un cobro “lógico, porque solo somos dos en la casa, y lo único que hacemos es dormir aquí. El fin de semana es el único tiempo que los dos estamos en casa”, comenta.

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