Opinion

Verdad y mezquindad, no armonizan

¿Verdad que sí, jueza Juana Méndez, que ustedes, los magistrados de la “Suprema” Corte de Daniel Ortega permiten abusos y complacen a los dictadores

El pasado primero de noviembre se cumplieron 31 años de la muerte accidental de Walter Farretti, el Comandante Chombo de la revolución sandinista.  Para esta ocasión su viuda, la magistrada de la Corte Suprema de Justicia, Juana Méndez, fue entrevistada por un portal oficialista que no acostumbro mirar, pero cuya grabación me fue enviada por un amigo.

Por haber sido su esposa, nadie mejor que ella podría opinar sobre la personalidad de Walter Ferretti.  Pero no lo hace certeramente desde el punto de vista político.  Desde su óptica militar, doña Juana también acierta, porque seguramente compartió con él alguna de sus jornadas guerrilleras, y en ese aspecto, no queda más que estar de acuerdo, cuando lo recuerda como un…

“…hombre sumamente valiente, una de las razones por las que es recordado con respeto, reconocido y guardado en la memoria como el número 3 del de comando que asaltó el Palacio Nacional (agosto 1978) donde él fue protagonista (…) y es recordado por sus compañeros, quienes hablan de su valentía, del coraje y la serenidad de Ferretti, de lo que él nunca se jactaba.”

Luego, doña Juana Méndez expresó en la entrevista algo acerca de la juventud de Walter Ferretti, pero de una manera confusa, con omisiones e inexactitudes:

Él era adolescente –dijo— pero tenía amigos que ya eran de un partido que se llamaba Partido Socialista, creo, especialmente, de una familia Guevara, que todavía son referentes estos Guevara dentro de ese Partido Socialista. A través de ellos fue conociendo de política, de corrientes ideológicas, etcétera. Entonces, como él iba a la cárcel a visitar a este señor Guevara, entonces ya él ya iba adquiriendo un sentido político.”

Si todos sus fallos jurídicos son así…imaginemos sus fallos que, como jueza, beneficiaron a Daniel Ortega en el caso Zoilamérica y el juego jurídico con Arnoldo Alemán, por su caso de corrupción.

Veamos algo de la relación de “este señor Guevara” y su familia con Walter Ferretti: a) “ellos” nunca fueron “referentes” dentro del Partido Socialista, solo lo fue “este señor Guevara”, y dejó de serlo desde hace más de 40 años; b) “ellos” fueron miembros de base de la Juventud Socialista, y no fue a su través que Walter conoció de política y de “corrientes ideológicas”; c) Walter nunca fue él solo a visitarlo a la cárcel, pues siempre iba con “ellos” en un autobús propiedad de su padre, don Juan Ferretti (por cierto, antiguo combatiente del ejército del general Augusto C. Sandino).

A propósito, una noche, de las varias veces que agentes de la seguridad somocista llegaron a capturar a “este señor Guevara”, estaban presentes Walter Ferretti, otros jóvenes y “ellos”(mis hijos); y, pese a la violencia de los esbirros somocistas, no tocaron a ninguno.

Ojalá que doña Juana Méndez no quiera olvidar que ahora, cuando los guardias orteguistas efectúan una capturara en cualquier casa… ¡atropellan, y se levantan a quien encuentran en casa… hasta el gato de la familia!  No bastando con el abuso, son procesados por delitos con “pruebas sembradas” y condenados por la “justicia” de la dictadura hasta con más 200 años de cárcel.

¿Verdad que sí, doña Juana Méndez, que ustedes, los magistrados de la “Suprema” Corte de Daniel lo saben? Y aún más… ¡permiten todo esos abusos y son complacientes con los dictadores, y se autocomplacen por ello; no les importan los recursos de amparo y no revocan las monstruosas sentencias judiciales!

Entre los lectores del portal oficialista, hubo un mensaje de Miguel Navarrete Lorío, quien se le identificó como segundo jefes de la Unidad Táctica de Combate “Juan José Quezada”, agradeciéndole a la magistrada Méndez…

“…por mantener vivo el sentimiento del pueblo (por el) Comandante Chombo, el cual fue jefe de la Resistencia (guerrilla) Urbana, en la cual se incluía nuestra Unidad Táctica de Combate Juan José Quezada del barrio San Judas (…) En el caso nuestro (de la UTC), en 1978 Denis Guevara y Rolando Acevedo cayeron combatiendo con la guardia”; y el 31 de mayo de 1979, ocurrió la…“caída en combate el jefe de la UTC, “Ernesto”, Sergio Guevara; eran ya dos los hijos caídos” (de “este señor Guevara).

Le recordó también que, en este segundo encuentro con la guardia, cayeron Norman de Trinidad y Mario Montenegro, de los doce que participaron en el operativo, y agregó que a Ferretti, como jefe de la Resistencia Urbana de Managua…“le dolió mucho la caída de los compañeros, además (por) su relación personal con don Onofre Guevara”.

Igual que no tuve incidencia especial en la formación política de Walter Ferretti, tampoco se la impuse a mis hijos; fue él quien los incorporó al FSLN, y ellos, lo hicieron, hasta llegar al sacrificio, por su convicción patriótica de que debían contribuir a la lucha por liberar al país de la dictadura somocista.

Tampoco me opuse a la colaboración de mis hijas con la confección de banderas y pañoletas rojinegras para los combatientes de la UTC “Juan José Quezada”.  Como muestra de que la amistad con Walter nunca hubo sombras, él apadrinó a mi primera nieta y a otro nieto que lleva su nombre.

Por respeto a la memoria de todos los caídos, no se puede hacer especulaciones acerca de qué actitud tendrían ahora ante la dictadura Ortega-Murillo. Pero, conociendo los valores humanos de Walter, y de mis hijos, valores que les estimuló a luchar y morir por la libertad y la justicia social, pienso que ninguno de ellos estuviera en la abyecta condición de esbirro de esta otra dictadura.

Pienso, además, que verdad y mezquindad no armonizan, aunque, la declinación de estas palabras, se escribe y se pronuncian igual.

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