Municipios-2017
Nación

791 personas fallecieron por accidentes de tránsito en el país

Viaje mortal en las carreteras de Nicaragua

Carreteras

Las estadísticas de mortandad, lejos de reducirse aumentan. Entre los motivos está la falta de educación vial, imprudencia y un Estado ausente



El vehículo quedó hecho chatarra. Una grúa intentaba sacar el carro de una zanja. Dentro del automotor estaba el cuerpo de Eduardo Bolaños. Su vida se la llevó la “máquina de guerra”, un monstruo de casi 10 toneladas que arrastró su automóvil por más de 134 metros sobre la Carretera Sur. Él forma parte de las estadísticas de muerte que han hecho de las carreteras de Nicaragua un viaje mortal.

Dentro del bus se encontraban una decena de pasajeros y al volante Douglas Hernández Mendoza, temerario conductor que apodó a su unidad de transporte interurbano con un nombre que tuvo más sentido ese día que se convirtió en un arma mortal.

El accidente fue en el kilómetro 19 de carretera sur, una pista de muchas subidas y bajadas que suelen nublar la visión de los conductores. Bolaños iba en su carril cuando tomó una curva. El interlocal aventajó, pero esta vez impactó con el vehículo liviano.

Bolaños se casaría al día siguiente con Nadia Tchmyreva. Un testigo que presenció el accidente encontró en el vehículo dos invitaciones para la boda y dos números de teléfono: uno era de ella, que así se enteró de la trágica noticia.

-¿Cómo es la vida de alguien que ha perdido a un ser querido?

-¿Cuál vida? Es que no hay vida… a cual regresar pues. Te levantás con la fuerza suficiente para trabajar, para comer… no hay vida. Es simplemente un estado zombie, responde Tchmyreva a las consultas.

Más muertos 

La vida de Bolaños fue una de las que se perdió en Nicaragua a finales de diciembre del año pasado. Además de él, 791 personas más fallecieron en carreteras, calles y caminos según las estadísticas de la Policía Nacional.

En el 2015 la cifra de muertos por accidentes cerró en 675, esos eran 116 vidas menos que la cifra del 2017.

El problema, en lugar de disminuir, está incrementando en solo los primeros meses del año y al parecer no hay esfuerzo que haga que la situación cambie.

Solo en los primeros dos meses del 2017 ya fallecieron 141 personas, 19 más que las fallecidas en el mismo periodo del 2016.

No todos mueren a manos de transportistas, como ocurrió en el caso de Bolaños. Los mismos datos de las autoridades policiales muestran que los vehículos que más se ven involucrados en accidentes de tránsito son las motocicletas. Al menos 322 personas murieron a bordo de alguna de ellas el año pasado, 144 más fallecieron en camionetas, 89 en autos, 78 en camiones y 35 buses.

Las cifras de la Policía no permiten diferenciar entre cada una de las categorías para saber cuáles pertenecen al transporte público y cuáles a vehículos particulares, pero el foco de atención de la gente ha estado sobre los buses. El pasado 28 de febrero, por otra imprudencia de un conductor, se perdió la vida de Ana Fabiola Vargas, de 28 años, quien un día después no resistió las heridas provocadas en el accidente cuando el conductor del automotor decidió saltarse una luz roja, lo que provocó que se estrellara contra otro vehículo y luego en una pared que dejó prensada a la joven mujer en su asiento.

Exámenes psicológicos 

Para la psicóloga Zuleyka Ibarra, quien hace exámenes de salud mental a los nuevos aspirantes a conductores, los problemas que están provocando los accidentes, desde el punto de vista médico, son variados.

“Lo hemos hablado en reuniones entre colegas y algunos miembros y hemos observado que el alto índice se debe a problemas emocionales, estrés laboral, familiar y a la gente que sale contra el tiempo y quiere llegar pronto al trabajo”, expresó la especialista.

La Cruz Roja realiza, desde el 2011, casi 7,000 exámenes psicológicos a nivel nacional. 3,600 a nuevos solicitantes de licencias y otros 400 a quienes piden cambio de categoría en las filiales departamentales. Solo en Managua las solicitudes son de 2,400 para licencias nuevas y por cambio de categorías otras 400.

Según los datos de la organización, de cada 10 pacientes que realizan examen psicológico entre 3 y 4 no lo aprueban, pero se les da una segunda oportunidad para que puedan realizarlo después de dos meses.

Pero según Ibarra, en las calles también hay muchos conductores que jamás se realizaron este examen, que la  Policía exige por ley desde el 2004. Después de ese año, quienes solicitaban licencias podían ir donde médicos privados y eso cambió hasta después del 2011.

Más carros, menos vías

Quienes conducen por las calles de Managua y carreteras han visto que en los últimos años el tráfico de la capital creció exponencialmente. Actualmente el parque vehicular, según datos de la Policía Nacional, ronda los 772,112  vehículos y a eso hay que sumarle, según Álvaro Rodríguez, presidente de Andiva, unas 300 mil motos que circulan por las calles. El total es abrumador, son más de un millón 72 mil medios de transporte que circulan en apenas 24,171 kilómetros de carreteras.

Y la cantidad de carros también aumenta conforme incrementan los accidentes. “El año pasado fueron 19 mil vehículos (vendidos), el año anterior fueron 21 mil vehículos hay una tendencia más baja”, explica Rodríguez.

Pero del total de vehículos que existen en el país, casi medio millón están concentrados solo en Managua, cuyas vías ya no pueden absorber la cantidad de llantas que circulan por el pavimento. Es así que la capital a toda hora se encuentra congestionada, con sus picos más críticos a tempranas horas de la mañana y después de las cinco de la tarde.

“Creímos que los semáforos inteligentes iban a ser una alternativa para solventar ese problema, pero pareciera que no fue lo que se esperaba”, expresó Rodríguez.

Para aliviar un poco el congestionamiento durante las horas pico, la Policía Nacional tuvo que enviar a agentes de tránsito a dar vía a los carros en los mismos lugares donde la Alcaldía colocó los semáforos inteligentes.

El peatón también sufre las consecuencias del tráfico y el maltrato de los conductores de buses y taxis. “(El trato de los conductores es) malo, porque primeramente lo que yo digo es que, y siempre lo quiero repetir,  deberían de dar un taller de educación para los choferes”, expresó la capitalina Juana Flores.

“Hay demasiado tráfico y casualmente el lunes pasado, de aquí (Metrocentro) a la UCA me dilaté media hora y casi no entro a clase”, se quejó la estudiante Jennifer Ramírez.

Los conductores también tienen sus quejas: los taxistas dicen que por el tráfico siempre van retrasados para llevar a los pasajeros, aunque tampoco reconocen que ese sector también cometa infracciones.

“No hay demasiada calle para que pueda dar cobertura, por donde le busque y a toda hora hay embotellamiento”, mencionó el conductor de taxi Jimmy Arauz.

Mientras que su colega Mariano Gaitán culpó a los conductores de buses por los accidentes. “Sí claro, la rapidez (provoca accidentes). Esos buseros trabajan con tiempo y por eso suceden esos  problemas. Y los taxis tenemos que aguantar”.

Accidentes en todo el  país

Managua no es el único lugar donde se pierden las vidas de los conductores. Al igual que en el caso de Bolaños, que falleció en la Carretera Sur, los accidentes también ocurren en gran número en las diferentes vías del país.

El recuento de la Policía del año pasado indica que 570 personas murieron en las carreteras, 147 en calles, 35 en pistas y 39 en caminos. Álvaro Rodríguez dice que tiene una teoría de lo que está provocando tantas tragedias fuera de la capital. “Otras de las razones que estaba analizando es que tenemos muy buenas carreteras y a la gente le dan ganas de acelerar y correr. Esa carretera de Tipitapa a Sébaco, a la gente le encanta correr y ahí vienen las imprudencias y los accidentes”, explica.

La Policía registró que durante el 2016, 155 personas perdieron la vida por cometer giros indebidos, 108 por invadir carril, 101 por imprudencia peatonal, 54 por no guardar la distancia, 44 por conducir contra la vía y 40 por desatender señales de tránsito.

La solución al problema no parece ser fácil. Las campañas de educación y sensibilización no influyen en la reducción de la accidentalidad, ni siquiera las campañas que se enfocan directamente en los conductores de transporte público.

Vidal Almendárez, presidente de la Federación Nicaragüense de Cooperativas de taxis, (Feniccotaxi), el único representante de una cooperativa que aceptó hablar con Confidencial, explicó que con regularidad realizan capacitaciones a sus conductores, y para él es fácil medir el impacto que eso ha tenido en la reducción de los accidentes que involucren a sus afiliados.

“No hemos visto involucrada  a la gente nuestra en todos estos eventos, accidentes dramáticos y situaciones. Eso te da un termómetro, porque no podemos medir a dos mil, tres mil taxistas en la calle. Cuando ves los eventos que se dan en los medios de comunicación no hemos visto involucradas a las cooperativas nuestras”, expresó Almendárez.

Pero el dirigente de taxis también se quejó de que las campañas de educación vial que realiza la Policía no se enfocan en más de 3,000 taxistas individuales, es decir, no afiliados a cooperativas, que circulan por las calles de Managua. Sino más bien que todas las capacitaciones se realizan una y otra vez con los mismos conductores.

“Se hace cada vez que se dan estas situaciones en los medios de comunicación. Se atienden de manera casual, como lo que está haciendo ahorita la policía. Mañana (hace una semana) se dan las capacitaciones, pero tienen que cumplir con cifras, agarran a los organizados y atienden a los que ya atendieron anteriormente”, se quejó el dirigente de la cooperativa.

Confidencial también intentó buscar a las autoridades policiales para saber qué están haciendo frente a los índices de accidentalidad, pero nadie respondió nuestras solicitudes de entrevistas.

Otros que se negaron a hablar fueron los dirigentes de las cooperativas de buses. Confidencial solicitó entrevistas en por lo menos seis cooperativas y todos se negaron a atendernos.

El caso de Bolaños fue a parar al Distrito Tres de la Policía Nacional. Sin embargo, Nadia Tchmyreva recurrió a un abogado privado para llegar a otras instancias. Tres meses después del accidente, ella está en desacuerdo en la forma en la que se desarrolló el proceso.

El veinte de diciembre de 2016, Douglas Joaquín Hernández se declaró culpable. La ley dicta que tendría que pagar cuatro años de cárcel por homicidio imprudente, la pena máxima de este delito en Nicaragua. El conductor del bus apeló para una reducción de su condena: “cuatro años para él es demasiado”, narra con indignación la exnovia de Bolaños.

Para Nadia, esto no fue un homicidio imprudente. “Una imprudencia no es infringir cinco leyes de tránsito y matar a alguien. Eso no es una imprudencia, eso es deliberado”, consideró. En un país que carece de educación vial y que en lo que va del año ha habido más de 150 muertes por accidentes de tránsito, Nadia Tchmyreva cree que hay una costumbre extendida por el irrespeto a las leyes y sobre todo a las autoridades.

Ella está recolectando firmas para introducir en la Asamblea Nacional una iniciativa de ley que establece que la pena por homicidio imprudente sea de no menos de diez años.

El sector privado también quiere hacer su aporte y sostendrán reuniones con la Policía Nacional para hacer propuestas y tratar de encontrar una solución que permita preservar más vidas de los nicaragüenses.

La psicóloga Ibarra cree que otra solución que se encuentra en manos de cada una de las personas es la de respetar la vida de los demás, pues cree que ya muy pocos que se interesan por el daño que puedan sufrir otros.

Propone también que las personas puedan salir de sus casas con tiempo para enfrentar con menos prisa el excesivo tráfico de Managua y sus horas pico.