Opinión

Vida iluminada en el amor

Ernesto Cardenal

Ernesto Cardenal es un insoslayable punto de referencia en la literatura de lengua española, sobre todo del siglo XX y lo que va del XXI.



La de Ernesto Cardenal ha sido y es una vida iluminada en el amor, y apuesto a que lo seguirá siendo hasta su resurrección. El título de este artículo tiene su origen en el mismo Ernesto, su vida y su obra como fusión cósmica del todo y canto permanente, y en un libro suyo que siempre me ha perseguido, Vida en el amor (1972): “Pero a Dios se le encuentra en la nada. Allí donde ya no hay cosas está Dios.” Todo y nada, porque “El alma humana nace enamorada”. Y esto explica que la concepción de Ernesto de misericordia, tan ausente en quienes nos oprimen, sea el significado de Amor, que tiene el mismo significado de “Dios es amor”. Este concepto de vida que ilumina y ama, como meta de poeta que canta al amor, es el que pretendemos para estas líneas en homenaje a Ernesto.

El título de mis líneas, porque creo que se las merece y le calzan, proviene de Vida en el amor, al que se suma lo de iluminada por sus palabras. Vida en la que el interlocutor en Nicaragua no existe, porque la dictadura, asesinando al diálogo, piensa imponer una arbitraria “reconciliación” por la ley del más fuerte. Es en estos días en que se celebrará su vida y su obra en México, en el contexto de la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, a la que, por razones de su salud, según El País de España, no asistirá el poeta y sacerdote, como tampoco a recibir el premio Mario Benedetti. Pero la necesidad de la palabra verdadera, y de Dios como amor en todo diálogo, es reiterada una vez más al final de la “Cantiga 2”, en Cántico Cósmico: Las personas son diálogo, digo, /si no sus palabras no tocarían nada, /como ondas en el cosmos no captadas por ningún radio, /como comunicaciones a planetas deshabitados, /o gritar en el vacío lunar/o llamar por teléfono a una casa sin nadie, / (la persona sola no existe.) /Te repito, mi amor: /Yo soy tú y tú eres yo, /Yo soy: amor.

Ernesto Cardenal
El poeta Ernesto Cardenal en su casa en Los Robles. Foto: Franklin Villavicencio | Niú

La referencia oficial de la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, dice: “En el marco de la FIL de Guadalajara 2018 se celebra la vida y obra de Ernesto Cardenal, una vida iluminada de palabras, de versos que engrandecen la literatura escrita en español, con un conversatorio que incluye a diversos autores conocedores de la obra de Ernesto Cardenal, uno de los grandes poetas vivos de la poesía hispanoamericana, candidato en varias ocasiones al Premio Nobel de Literatura, y ganador del Premio Reina Sofía en 2012”. A los 93 años cumplidos, Anamá Ediciones, que dirige Salvadora Navas, publicará su libro Hijos de las estrellas, ilustrado por el pintor, cineasta y escritor Ramiro Lacayo Deshon. Este libro será presentado el 20 de enero del próximo 2019, cuando Ernesto esté cumpliendo 94 años.

Cuando en una ocasión le preguntaron si sentía miedo a la muerte, respondió: —Sí. Cada vez estoy más cerca, pero al mismo tiempo pienso que la muerte no es definitiva, creo en la resurrección. Y su opinión sobre la relación entre ciencia y religión fue: —Paul Davies ha dicho: La ciencia es un camino hacia Dios más seguro que la religión. Yo así lo creo, porque las religiones dividen a los pueblos y la ciencia no. Sobre si era un innovador en poesía, afirmó: —Sí, creo que soy el único poeta, o al menos el único que yo conozco, que está haciendo poesía sobre la ciencia, poesía científica… Y en cuanto a Dios, estos poemas también son poemas sobre la creación. Para mí es casi como una oración. Como leer libros científicos. Veo en ellos lo que algunos han dicho que son las huellas de la creación de Dios.

Ernesto Cardenal
Portada del libro “Antología”, de Ernesto Cardenal. Foto: Franklin Villavicencio | Niu

No ha sido la suya una vida en busca de la celebridad. Nunca ha estado en función de obtener el Premio Nobel de Literatura ni ningún otro premio. Lo que pasa es que este Nobel de Literatura, ahora dividido para dos años, se lo están debiendo. Se lo estamos debiendo todos. Pero lo principal para él es haber sido y ser toda una Vida en el amor. Precisamente Thomas Merton en su prólogo, escribió: “La finalidad de éste libro es sencillamente la de abrirnos los ojos a lo que debiera ser obvio, pero es increíble. Todos los seres aman. La vida es solo amor… Todo lo que es, es por el amor, y si el amor no es evidente en todas las cosas, es solo porque nosotros no hemos querido ver el amor en todas las cosas. Radicalmente, el amor es la única posibilidad. Todo lo que no es amor, es fundamentalmente imposible.”

Desde su Telescopio en la noche oscura, Ernesto Cardenal contempla la infinitud del amor. Escribe entonces su Cántico Cósmico como un himno a la verdad de ver el amor en todas las cosas. Y nos enciende las luces de sus galaxias. El caudaloso río de su obra es ya una Vía Láctea.  Anthony Mansueto califica: “La visión histórica de Ernesto Cardenal, como algo que nos conduce hacia el surgimiento de una nueva especie, más hermosa de lo que alcanza a concebir la imaginación.” Y Luce López-Baralt afirma: “Lo cierto es que estamos ante el fundador de la literatura mística latinoamericana y ante uno de los místicos cristianos más originales del siglo XX”.

Un insoslayable punto de referencia en la literatura de lengua española, sobre todo del siglo XX y lo que va del XXI. Ha sido un guía espiritual y literario multifacético y atípico, desde sus poemas y epigramas de amor –polvo enamorado, dijo de sí mismo- hasta sus salmos, homenajes a los indios americanos, cosmos, astros y teología en una síntesis apasionante. Su sacerdocio consagrado al Dios que abarca todo el Cosmos. Un abrazo de amor al todo cuanto existe es su Cántico Cósmico. Ernesto viaja a millones de años luz desde la ciencia a Dios. Sus cánticos pueblan de música el universo, rompen las barreras del tiempo y llenan de luz el gran hoyo negro del universo.