En pantalla

Vigores dispersos, unidos

Ambas, basadas en historias de la vida real, comparten un sentido de indignación ante conductas criminales socialmente aceptables

Es una gran casualidad que “Spotlight” y “The Big Short” coincidan en cartelera. . O al menos, aceptables hasta que los buenos esfuerzos de sus protagonistas las ponen en evidencia. Superficialmente, son retratos de hombres trabajando, desafiando concepciones aberrantes de lo apropiado. Ponen en evidencia la crisis moral y los vicios de grandes instituciones: la clase empresarial, la iglesia católica, los grandes medios de comunicación y el mismo orden social. No queda títere sin cabeza. Son políticamente correctas, en el mejor sentido de la expresión.

“La Gran Apuesta”, basada en el libro de Michael Lewis, es una radiografía de la burbuja inmobiliaria que sacudió a Estados Unidos, vista a través de los ojos de personajes que descubren la estructura del castillo de naipes, años antes de que se venga abajo. Es un nutrido grupo de banqueros, financieros e inversionistas. Pero no son tiburones de Wall Street. Son idealistas y renegados, con diferentes grados de indignación y repugnancia frente a los acontecimientos. Las actuaciones de Steve Carrel, Christian Bale, Ryan Gosling, Brad Pitt y todo el reparto son cuidadosamente calibradas e hilarantes. La trama asume el tono de comedia picaresca, pero es mortalmente seria a la hora de ajustar los parámetros de su brújula moral. La aridez del tema está suavizada por la juguetona visión del director Adam McKay, embebida en cultura popular.

“En Primera Plana” recrea el proceso de investigación que un equipo especial del Boston Globe realizara alrededor de la política institucional de la iglesia católica para encubrir los abusos de centenares de sacerdotes pederastas. La historia derrocó al poderoso Cardenal Law, y tuvo un efecto de dominó en el mundo entero. Las víctimas encontraron el valor para denunciar públicamente a sus poderosos depredadores. A pesar del impacto, la película de Tom McCarthy reconstruye la historia como un ejercicio procedimental. Michael Keaton, Rachel McAdams, Mark Ruffalo y Brian D’Arcy James encarna al equipo reporteril; apoyado en los editores interpretados por Liev Schriever y John Slattery. Hacen un trabajo de hormigas que incidentalmente, los obliga a desafiar al mismo tejido social que habitan. No se felicitan mucho a sí mismos. Y nadie está por encima de contestar teléfonos.

Más que dramatizar y erigir héroes, “Spotlight” es el retrato de una labor. He coexistido más de 15 años con periodistas profesionales, y puedo decirle que la realidad que McCarthy construye es acertada y reconocible. Si quiere saber que es ser periodista, vea esta película. El director está demasiado comprometido con la idea de no idealizar el entorno o los personajes, que impone un estilo directo y mundano. Las capacidades expresivas del cine son moderadas, como si los despliegues estilísticos fueran oportunistas y vulgares. Por eso, la película se queda corta a la hora de entrar al panteón junto a “Todos los Hombres del Presidente” (Alan J. Pakula, 1976). Es demasiado digna como para aspirar a ser una pieza de arte. Sí es un thriller ético de primer orden.

“La Gran Apuesta” y “En Primera Plana” coinciden, curiosamente, en su afán por modular el impulso de retratar el impacto que la labor de las personas tiene en sus vidas privadas. Sin embargo, hay suficientes indicios como para entender que la frontera entre lo profesional y lo personal es porosa. Así como los grandes problemas sociales que enfrentan afectan a los ciudadanos en su esfera más intima, ellos pagan un precio por cumplir con su misión. Lo político siempre es personal.

Los efectos especiales corren por cuenta de los actores. Todos, hasta los más fugaces, tienen chance de construir personajes complejos, que invocan una amplia gama de sentimientos y contradicciones internas con una sola mirada o un gesto sutil. Es difícil destacar a uno en particular. Son obras corales. Pocos reconocerán en Christian Bale a “Batman”. Quizás el más vistoso sea Mark Ruffalo, por el contraste que surge entre su encarnación del reportero Mike Rezendes, y el fantástico David Banner/Hulk. Si tan sólo una fracción del público que lo descubrió en la franquicia de “Los Vengadores” lo viera en “Spotlight”, tendríamos un éxito de taquilla en manos. Esperemos que los Globos de Oro y las nominaciones al Óscar sirvan para atraer espectadores. Estas son dos de las mejores películas que veremos en el cine en el 2016. No las deje pasar.

En Primera Plana

(Spotlight)

Dirección: Tom McCarthy

Duración: 2 horas, 8 minutos aprox.

Clasificación: * * * * (Muy Buena)

La Gran Apuesta

(The Big Short)

Diracción: Adam McKay

Duración: 2 horas, 10 minutos

Clasificación: * * * * (Muy Buena)

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