Nación

Médico denuncia atropellos de la dictadura y negligencia de las autoridades de Salud

“Violaciones con AK-47 y orden de no atender heridos”

Josmar Briones

Josmar Briones apoyó a los manifestantes desde el inicio de las protestas y fue testigo de las violaciones a derechos humanos



El neurocirujano Josmar Briones entendió el nivel de la brutalidad de la represión desatada por Daniel Ortega en Nicaragua cuando en su clínica recibió a dos jóvenes manifestantes que habían sido violados con fusiles AK-47 por paramilitares bajo órdenes de Ortega. Los jóvenes llegaron sangrando, pero pidieron que no los trasladaran a un centro donde los pudieran seguir torturando, dada las denuncias que afirmaban que en los hospitales públicos se negaba la atención médica a los heridos de las protestas. Briones los ayudó, pero aquella imagen lo marcó para siempre, asegura.

“Aún recuerdo sus rostros cuando llegaron a la clínica, iban cabizbajos y no podían caminar, sangraban mucho de sus pantalones, quedaron marcados por el dolor para siempre. Aunque necesitaban atención hospitalaria nos pidieron que no los lleváramos donde los pudieran seguir torturando y que les controláramos el sangrado. No querían más nada”, recuerda con voz entrecortada el médico.

El neurocirujano se ha convertido desde su exilio en Estados Unidos en una voz que denuncia las violaciones a los derechos humanos y los abusos cometidos por las autoridades de Salud de Nicaragua contra los manifestantes que desde el 18 de abril exigen el fin de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Este médico que trabajaba en sus dos clínicas privadas, en Managua y Estelí, decidió apoyar a los manifestantes desde el inicio, cuando vio la brutalidad con que los golpeaban y les disparaban a matar. Briones atendió a decenas de heridos y torturados por el régimen de Daniel Ortega y narra el nivel de brutalidad y la saña del régimen contra los manifestantes.

“Atendí heridos de bala en el tórax, golpeados, torturados, pero el caso más impactante fue el de dos jóvenes varones que de manera brutal fueron violados con fusiles AK-47, lo que demuestra la perversidad del Gobierno de Ortega”, asegura el médico.

Briones recientemente se reunió con el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, para denunciar las violaciones de derechos humanos por parte de Ortega que él pudo constatar en el marco de las protestas pacíficas . La reunión se realizó previo a la XV Cumbre Latinoamericana en Miami.

En ese encuentro aprovechó para contarle a Almagro de primera mano los casos de pacientes que pudo atender, las torturas, violaciones, asesinatos y negación de atención médica por parte del Gobierno de Ortega.

Briones denunció el caso de un joven herido en Ciudad Sandino que al ser trasladado al hospital se le negó la atención médica y falleció sin poder ser atendido. El especialista también expuso el caso de un alto funcionario de un hospital en Managua que dijo que “dejaran morir a ese perro”, refiriéndose a un manifestante.

“Le mostré (a Almagro) todas las pruebas de las denuncias, porque cuando uno llega a esas reuniones debe demostrarlo todo. Le ensené al señor Almagro mensajes amenazantes, mensajes en los que se negaban a atender pacientes, todo bien documentado”, indica.

Asegura que al terminar la reunión Almagro le estrechó la mano y le aseguró que las pruebas que había presentado eran contundentes. “Me dijo que apoyaría al pueblo de Nicaragua y lo cumplió en su discurso en Miami”, dice Briones. 

A través de Twitter, Almagro informó de la reunión, condenó la violencia del Gobierno de Nicaragua y pidió que “los responsables deberán enfrentar la justicia”. 

“Situación de violación de derechos humanos hace imprescindible una solución democrática en Nicaragua. Exigimos respeto a la integridad física y moral de las iglesias, campesinos, estudiantes, e indígenas en el país”, escribió en un tuit.

Dos días después de la reunión, el pasado 8 de septiembre, Almagro hizo un llamado a la comunidad internacional a “asfixiar a la dictadura que se viene instalando en Nicaragua”, durante su discurso en la XV Cumbre Latinoamericana en Miami. 

“Es inadmisible que otro país del continente se vaya por el despeñadero de la dictadura. Debemos también ser conscientes que no podemos permitir y que debemos en cada caso dar la respuesta desde la comunidad internacional para asfixiar la dictadura también que se viene instalando en Nicaragua”, señaló Almagro.

El médico nicaragüense cuenta que sintió como un triunfo el discurso de Almagro. “Es importante que más gente se sume y denuncie los atropellos que vive nuestro pueblo”, insiste. 

Recientemente Briones también ha denunciado en Estados Unidos el despido, hace unos días, de 22 médicos de Estelí. “Han despedido mucho personal médico cuyo único delito ha sido atender pacientes y cumplir con su deber”, dice. 

Briones es originario de Estelí, pero vivía en Managua antes de exiliarse en Estados Unidos. En ambas ciudades brindaba atención médica antes de la crisis política que inició el pasado 18 de abril y también durante las protestas atendió en esos dos lugares y en puestos médicos improvisados en universidades. 

“El dolor de esos dos hombres (violados) me quedó marcado, porque en el momento no pudimos denunciar, porque ellos solo querían curarse y estaban aterrorizados”, explica. Actualmente, ambos jóvenes ya salieron del país y después de recibir atención médica, uno de ellos está recibiendo ayuda psicológica, comenta el médico.

Falta de atención del Minsa

Briones es especialista en cirugía general y laparoscópica, también es neurocirujano con estudios en Nicaragua, Venezuela y México. Desde que se sumó –junto a su esposa, que también es doctora– a atender heridos pudo constatar que muchos no fueron atendidos en los hospitales públicos del país por orden de las autoridades del Ministerio de Salud (Minsa). 

“Conocí de colegas que se arriesgaron a atender heridos pese a la prohibición de las autoridades y puedo asegurar que la gran mayoría de heridos sufrió la violación del derecho a la salud”, indica el galeno.

Recibió amenazas

El médico recuerda que primero recibió llamadas telefónicas en las que “me recomendaban dejar de atender heridos en las protestas”. 

Pese a las amenazas en Nicaragua, Briones siguió dando atención médica a los heridos, pero días después, el 11 de julio, un grupo de paramilitares encapuchados y armados se presentaron a su clínica y a su casa, pero no lo encontraron. 

Ante la escalada de amenazas dejó Nicaragua junto a su esposa y dos hijos para pedir asilo en Estados Unidos, donde reside actualmente. 

“Sé de muchos médicos que hoy siguen perseguidos y amenazados, pero no callaremos ante los atropellos del Gobierno de Ortega”, insiste.