Seguro Social de Nicaragua

Vivir sin cobertura del Seguro Social

Falta de atención médica, medicinas incompletas y pensiones que no cubren ni la mitad de la canasta básica muestran los cambios en el Seguro Social

Segunda de tres entregas

Nohemy Rivera nunca reflexionó sobre lo importante que eran sus aportes al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) hasta que tuvo su primer hijo y perdió su trabajo después del subsidio posnatal. Han pasado ocho meses desde entonces y no ha podido conseguir otro empleo. Su esposo Sergio García es el único sostén de la familia, pero él tiene un trabajo informal y no cotiza al Seguro Social de Nicaragua. Nohemy y Sergio no están pensando en una pensión de vejez, pero con un hijo tierno, para ellos el acceso a salud es vital.

Ambos tomaron decisiones radicales para sobrevivir económicamente. Sergio viajó a Costa Rica y trabajó ahí durante tres meses, el periodo máximo que le permite la visa de turismo a ese país, pero el trabajo era escaso y decidió volver. A su regreso a Nicaragua, consiguió un empleo temporal, pero no tiene Seguro Social. A Nohemy le preocupa el acceso a la atención médica para su pequeño.

“Cuando no tenía hijos, yo no veía necesario” ir a una clínica previsional y “prefería pagar por algún medicamento en vez de ir a perder el tiempo”, recuerda. Sin embargo, estar fuera de la cobertura del Seguro Social ahora le ha “golpeado”.

medicinas del seguro social de Nicaragua
El Seguro Social de Nicaragua ha reducido la cantidad y calidad de las medicinas, reclaman los pensionados. A menudo deben ahorrar para completar sus tratamientos. Foto: Carlos Herrera | Confidencial

Desde que Nohemy dejó de cotizar, tiene que llevar a su hijo al centro de salud pública para que le pongan las vacunas. En esos lugares “es otro dolor de cabeza”, relata. Debe esperar durante horas y la atención es deficiente. En más de una ocasión, Nohemy y Sergio han optado por llevar al bebé a un pediatra privado, y “tenemos que sacar plata de donde no tenemos”, lamenta.

La pérdida de afiliados al Seguro Social es un mal que tiene múltiples rostros. Según el Anuario Estadístico del INSS, 157 923 trabajadores dejaron de cotizar en el 2018, es decir, un 17.3% menos de los 913 797 afiliados que tenía la institución hasta diciembre de 2017. Y en lo que va de 2019 ha perdido otros 15 069 más.

¿De qué me sirvió cotizar?

El fotógrafo Manuel Esquivel perdió su empleo estable en diciembre de 2018. Le quedan tres años para alcanzar la edad de jubilación, pero ya no puede seguir pagando el resto de las cotizaciones por los años pendientes. Incluso, aunque afirma que no le ha faltado trabajo ocasional, está convencido de que “no hay para qué” seguir cotizando.

Esquivel cotizó durante 35 años y ahora, a las puertas de su jubilación, ve su futuro “sombrío”. La crisis financiera del INSS lo obliga a preguntarse “¿de qué me sirvió haber tenido seguro, si al final va a ser una migaja lo que voy a recibir?”.

A sus 57 años, Esquivel también debe hacerse varios chequeos de rutina, pero siente que la falta de cobertura en el Seguro Social tampoco cambió mucho su situación. Recuerda que, la última vez que fue a una clínica previsional, el médico que lo atendió le dijo que el INSS no cubría los exámenes que requería y que debía buscar atención privada.

“El médico que es un especialista me dijo: ‘Yo lo puedo atender aquí, le cuesta 400 córdobas la consulta, considerándolo a usted, pero normalmente vale 600 córdobas”, rememora. Esquivel también tiene la opción de un seguro facultativo, pero cree que “no vale la pena” pagarlo y prefiere ahorrar para ir a un médico privado y cubrir la factura de la farmacia o “la acetaminofén que te dan en el Seguro”, ironiza sobre la lista limitada de medicamentos que entrega el Seguro.

Carlos Herrera | Confidencial

El INSS acarrea un déficit financiero desde el 2013 y su estado financiero empeoró en 2018, precisamente por la crisis sociopolítica que desencadenó la reforma que se impulsó en abril. Hasta diciembre del 2018, la institución ya acumulaba un déficit financiero de 4508.6 millones de córdobas.

El miedo a la represión

La pensión de vejez de 5603 córdobas que el profesor José Siero recibe después de tres décadas como maestro, apenas le ajustan para cubrir parte de los gastos de la casa donde vive con sus hijos. Tampoco está satisfecho con la atención que recibe en el Seguro Social. Sin embargo, después de ser golpeado y encarcelado por protestar en abril de 2018 tiene miedo de volver a protestar. El derrame cerebral que sufrió en los meses posteriores también se lo impide.

Corría la última semana de abril de 2018 y cerca de la rotonda Centroamérica, al sur de Mangua, el profesor Siero fue golpeado por miembros de la Juventud Sandinista. Días después también fue capturado por la Policía Nacional y lo trasladaron a la estación policial del Distrito V, donde permaneció tres días. “Tuve la suerte de que no me llevaran a El Chipote”, celebra.

Guillermo Taleno, un contador jubilado de Masaya, también exigió vehementemente la derogación de las reformas a la Seguridad Social. Él, junto a un grupo de nicaragüenses de la tercera edad, marchó dos veces hasta la filial del INSS en esa ciudad, pero en la tercera ocasión una fila de policías antidisturbios y las fuerzas de choque del orteguismo les salieron al paso para disolver la protesta.

Taleno, directivo de la Asociación de Jubilados de Masaya y secretario de la Alcaldía de Vara del barrio indígena de Monimbó, fue golpeado y encarcelado, y también ha sido sujeto de persecución y amenazas.

Represión
Desde el primer día de las protestas, las portátiles del FSLN han agredido a los manifestantes pacíficos, hasta escalar la violencia, muerte y vandalismo. Confidencial | Carlos Herrera

“Había una protesta en la iglesia San Miguel y yo pasé por ahí. Venía como a dos cuadras y pues lamentablemente ahí estaban (los oficiales de la Policía) y me dijeron que tenía que acompañarlos… No estaba en la protesta, pero me imagino que por la figura de andar en las marchas del Seguro tal vez me habían visualizado”, recuerda el jubilado. Eso fue el cuatro de agosto de 2018 y estuvo encerrado por más de dos meses en El Chipote, donde le dijeron que estaba bajo investigación. Fue una experiencia “traumatizante”, afirma, sobre todo cuando su hijo lo vio caminar esposado “a sabiendas de que no robé, ni maté”, reclama.

Para el profesor Siero, “el problema con esta reforma es que si vos protestás ya sabes lo que pasa, y si no protestás te clavan la ley que ellos hicieron”.

Reformas al Seguro Social de Nicaragua son insostenibles

325 muertos después de la masacre contra la Rebelión de Abril, que estalló en ese mes de 2018, con el anuncio de las reformas a la Seguridad Social, la dictadura de Daniel Ortega impuso en febrero de 2019 el paquetazo que incluye un aumento en a la cuota obrero-patronal, y el especialista en Seguridad Social, Manuel Israel Ruiz, califica de “un parche” para las finanzas del Instituto.

La reforma eleva la cuota de las empresas y de los empleados en 3.5 y 0.75 puntos porcentuales, respectivamente. De esta manera, las empresas con más de 50 trabajadores pasaron de pagar un 19% de las cotizaciones a un 22.5%, y los empleados, del 6.25 % al 7%.

impuesto a pensiones Nicaragua
Roberto López en la presentación de las reformas al Seguro Social de Nicaragua. Confidencial | CCC

Asimismo, se redujo hasta un 30% del monto de las nuevas pensiones, a las que tampoco se respeta el mantenimiento de valor por el deslizamiento del córdoba, y se eliminó el salario máximo cotizable, de 96 841 córdobas, por lo que ahora todos los asalariados deben cotizar con base a su sueldo real.

Aunque varias de estas reformas eran recomendaciones que los organismos internacionales habían hecho durante años, Ruiz señala que estas “no son sostenibles” y prevé nuevos cambios en el corto plazo.

“Estaríamos viendo al final de 2019 y el primer semestre de 2020, una nueva crisis y una nueva reforma como esta, así estaría un ciclo cada año y medio o cada dos años”, vaticina.

El especialista considera que “mientras el INSS no tenga autonomía, no hay ninguna reforma posible que resuelva el problema del Seguro Social”, porque sus reformas no se hacen técnicamente, sino con un fuerte porcentaje político. También están los “problemas” de la deuda del Estado con el INSS, el pago de las pensiones reducidas con los fondos extintos del Instituto y los gastos administrativos que superan los mismos ingresos.

Menos medicinas y estocada a la pensión

Para el especialista Manuel Israel Ruiz, las reformas al INSS tienen un efecto dominó en las personas de la tercera edad, y esto trasciende la atención médica. El exfuncionario explica que con estos cambios en el sistema de pensiones “se está reduciendo la capacidad de pago a los jubilados”, deteriorando su calidad de vida por las enfermedades que no pueden atenderse.

En abril de 2018 “se intentó reformar el artículo 86 (del Reglamento General de la Ley de Seguridad Social) para cobrarnos a los pensionados de vejez un 5%, eso no se hizo en esta reforma, pero ¿cuál es la forma que hace que nos golpee? Al nuevo pensionado no le indican donde lo van atender, se queda solo, sin nada… se está disminuyendo el medicamento al trabajador activo y al pensionado también se le está disminuyendo al quitarles la leche, los pampers (pañales), les están cambiando el medicamento, porque el medicamento que tenían era muy caro, todo eso viene impactando en la vida del pensionado de vejez”, enfatiza Ruiz.

pensionados del seguro social de Nicaragua
Carlos Herrera | Confidencial

El abogado precisa que la estocada a las finanzas de los nuevos jubilados es muy grave. Por ejemplo, si persona recibe un salario de 11 000 córdobas, “al momento de jubilarse, en vez de recibir 7040 córdobas más el 15% para su señora, ahora le van a dar una pensión de 5000 córdobas aproximadamente, y por la asignación familiar del 15% le van a dar el 13.5 %. De manera que no solamente afecta al pensionado de vejez, sino que una vez que se muere, su viuda recibe una cuantía menor a la pensión, porque le van a dar el 50% de lo que (él) está recibiendo”, explica Ruiz.

Pero mientras el INSS reduce los montos de las pensiones, el costo de la canasta básica ya superó 14 158 córdobas en julio de 2019, y jubilados como el profesor Siero no están en capacidad de obtener ni la mitad de la cesta de alimentos.

“Es un subsidio que no da para vivir”, compara el profesor, tras confesar que él ajusta porque sus hijos lo mantienen con lo que pueden.

Otros, como el contador Taleno, hacen cuentas para que los gastos de la casa no superen el montó de la pensión. El jubilado de Masaya prioriza el pago de los servicios básicos y come modestamente “arroz con tomates y así, la carne una vez cada 15 días”, relata. A Taleno rara vez el dinero le alcanza para algo más, y cuando obtiene ingresos adicionales a la pensión opta por ahorrar para pagar las medicinas que no consigue en el INSS.

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