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Wendy Quintero fue periodista de La Prensa y editora del Diario Hoy

Vocera del CENIDH deja el país por amenazas

Periodistas

"Jamás quise dejar mi país, pero esta difícil decisión la he tomado porque mi integridad física se ha visto comprometida por el asedio y persecución"



La periodista y portavoz del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Wendy Quintero, informó este lunes que abandonó el país por razones de seguridad, en medio de la crisis sociopolítica que vive Nicaragua desde abril pasado, tras las protestas cívicas reprimidas brutalmente por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, dejando cientos de muertos y detenidos.

“Jamás quise dejar mi país, pero esta difícil decisión la he tomado porque mi integridad física se ha visto comprometida por el asedio y la persecución que vivimos los nicaragüenses por parte del Gobierno de Nicaragua“, señaló la comunicadora en un escrito divulgado por el Cenidh.

Quintero, que trabajó para el diario La Prensa y el periódico Hoy, explicó que en su caso “se agrava por mi condición como mujer, periodista y defensora de derechos humanos, tanto desde el Cenidh como del movimiento de radios comunitarias”, donde también colaboraba.

La Asamblea Nacional, controlada por el oficialismo, a petición del Ejecutivo, despojó hace un mes el estatus legal a nueve ONG, entre ellas al Cenidh.

El Ministerio de Gobernación ordenó que los bienes incautados a las nueve ONG ilegalizadas pasaran a la administración del Estado para la creación del Fondo de Atención y Reparación Integral para las Víctimas del Terrorismo.

“Tengo fe en Dios que esto pronto acabará y vendrá una época en donde Nicaragua recibirá a sus hijos e hijas en el exilio para reconstruir la patria que tanto amamos”, continuó Quintero.

También experiodista de canal católico

La periodista nicaragüense Martha Irene Sánchez también se sumó a la lista de profesionales de la comunicación que han abandonado el país por razones de seguridad en medio de la crisis sociopolítica que vive Nicaragua desde abril y que ha dejado cientos de muertos y detenidos, informó el canal TV Merced.

Sánchez, quien se desempeñaba como jefa de prensa de TV Merced, propiedad de la diócesis de Matagalpa (norte), salió de este país ante las amenazas y constante asedio que sufría a diario por parte de simpatizantes del gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), según trabajadores de esa televisora católica.

La periodista, originaria de Matagalpa, 129 kilómetros al norte de Managua y que trabajó como corresponsal del Canal 2, renunció a TV Merced desde finales de diciembre y se exilió en otro país que no fue especificado por motivos de seguridad.

Al menos 57 periodistas nicaragüenses han salido al exilio desde abril pasado, en su mayoría por razones de seguridad, según el recién fundado movimiento Periodistas y Comunicadores Independientes de Nicaragua.

El periodismo es considerado una de las profesiones más peligrosas en Nicaragua desde el inicio de la crisis, cuando el periodista Ángel Gahona murió de un disparo certero mientras cubría maniobras de la Policía Nacional, y los supuestos autores del crimen fueron condenados por el Poder Judicial a pesar de que los testigos, vecinos y familiares de la víctima alegaron su inocencia.

Datos de la Fundación Violeta Barrios de Chamorro indican que entre abril y noviembre pasados se registraron al menos 420 casos de violación a la libertad de prensa, incluyendo agresiones, censura, amenazas, muerte, entre otras transgresiones.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) advirtió recién sobre la “intensificación de la cuarta etapa de represión estatal” en Nicaragua contra periodistas y medios independientes.

Las tres etapas previas consistieron en agresiones a las protestas callejeras pacíficas, ataques armados contra ciudades que rechazan a Ortega y la criminalización de las protestas, según la CIDH, todas con saldos mortales.

El Gobierno dio por concluida la misión de ese organismo en Nicaragua el 20 de diciembre pasado.

Desde el pasado 18 de abril Nicaragua vive una crisis sociopolítica que ha dejado 325 muertos confirmados, más de 600 presos políticos, cientos de desaparecidos, miles de heridos y decenas de miles en el exilio, según organismos humanitarios.

Ortega, próximo a cumplir 12 años en el poder de manera continua, no acepta responsabilidad en la crisis ni tampoco los señalamientos generalizados sobre graves abusos de las autoridades contra los manifestantes antigubernamentales, y denuncia ser víctima de intento de “golpe de Estado” que, asegura, ya ha sido derrotado.