Economía

Las familias que viven en la "línea de la pobreza extrema"

“Yo no como con 32 pesos, eso es mentira”

"Ni con 100 pesos comemos, ellos no saben cómo uno sobrevive". Pobladores contradicen resultados de encuestas que miden la pobreza.



El cajón donde Enna Rostrán guarda sus alimentos está casi vacío. En él solo hay una pana con chiltomas, tomates y dos cebollas. No hay un grano de arroz, tampoco de frijoles y de aceite hay poco menos de un cuarto de litro.

Enna vive en El Timal, Tipitapa. Esta es una zona donde se cultiva alrededor del 40 por ciento de la producción de arroz a nivel nacional y también es un sitio donde comúnmente existen peleas entre sus pobladores por territorios, que en algunas ocasiones han finalizado en muerte. Enna tiene a su cargo a cinco hijos y es apoyada por su esposo.

El hogar de esta familia subsiste con un ingreso quincenal de tres mil córdobas. En la casa de Enna trabajan su esposo, su hijo mayor y ella. Todos salen desde muy temprano a los campos de arroz a vigilar la cosecha, los niveles de agua y que no haya ninguna basura que entorpezca el crecimiento de la planta.

“Compramos el arroz, los frijoles, el aceite, las otras cositas. Fiamos las otras cosas para que nos dé hasta el fin de la quincena”, dice esta mujer de 48 años, quien explica que a pesar que tres miembros de su familia trabajan, a duras penas sobreviven, en ocasiones, solo comiendo arroz y frijoles.

Tenemos que ir a fiar

Hasta mayo del 2016 el precio de la Canasta Básica, según el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (Inide), era de 12 mil 767.76 córdobas al mes. En una quincena, una familia de 4 a 5 personas, necesitaría C$6,383.88. La familia de Enna sobrevive con menos de la mitad de esa cantidad.

En la casa de Enna, todo el ingreso se gasta en la comida. Una necesidad que se satisface con el mínimo posible. Los otros productos de la canasta básica se fían, o simplemente se suprimen. “Es que no nos da, siempre vivimos fiando”, dice. “Desayunamos, si nos amaneció, café con pan, y si nos amaneció arroz y frijoles, gallopinto y tortilla, después nos vamos al trabajo. Después venimos, si tenemos, comemos, y si no pues a aguantar. En el almuerzo comemos arroz, frijoles y si hay pollo, una librita de pollo, en la cena lo mismo, arroz y frijoles, un tuquito de queso”, agrega.

¿Cuáles son los alimentos de su canasta básica?

El arroz y los frijoles, lo más favorable; el queso y el huevo. El aceite, el azúcar, los frijolitos, a veces el pollo no lo tomamos en cuenta porque no hay. El que vive más o menos, ese se da su gusto, nosotros no nos podemos dar ese gusto, como pobre que somos.

Enna compra para mantener a su familia por 15 días 50 libras de arroz en 700 córdobas; 10 libras de frijoles en 220; 10 libras de azúcar en 120; 3 litros de aceite a 96; 4 libras de queso en 250; 5 libras de pollo a 175 córdobas. Eso suma 1,561 córdobas. El resto del dinero se va en alimentos complementarios e insumos domésticos como gas butano. Sin embargo, continúa siendo insuficiente.

“Cuando no nos da, tenemos que ir a otro lado a fiar, para mientras llegan los quince días, porque tres mil pesos no nos da, porque uno trabajando tiene que comer bien para poder tener fuerza el siguiente día”, considera esta madre de cinco hijos.

Por debajo de la “línea”

La encuesta de Fideg considera como “pobres extremos” a las familias que viven con 34 córdobas por persona por día. La encuesta oficial del Inide establece una línea de pobreza extrema aún más baja de 28 córdobas al día. En la casa de Enna el consumo de cada miembro de la familia equivale a 28 córdobas con 57 centavos por día.

“Pues yo no como con 32 córdobas, ni con cien pesos como yo, sola yo no como con cien pesos, ahora, somos siete personas y al hombre hay que darle de comer bien porque él es el que anda trabajando más que uno. No, no le voy a creer a eso, nunca, no saben cómo uno sobrevive. Necesito de una tacita de leche en la mañana y no la tengo, necesito de un fresco a mediodía que me esté esperando, pero no lo tengo, porque no da, en qué cabeza cabe, quién es ese que dice que con 30 o 35 pesos uno se va a mantener”, menciona de forma exaltada Enna al saber los datos de las encuestas.

El dinero en la familia de Enna nunca alcanza para llegar a fin de quincena. Su destino, en los últimos días, siempre es la pulpería más cercana, donde fía arroz, frijoles, plátanos, aceite, cebolla, y todo eso que siempre falta porque los 3 mil córdobas nunca son suficientes.

La situación de Milagros siempre se repite al llegar el final de quincena. Su salvación es su madre. Carlos Herrera | Confidencial
La situación de Milagros siempre se repite al llegar el final de quincena. Su salvación es su madre. Carlos Herrera | Confidencial

La historia que se repite

El barrio Laureles Sur está localizado al sureste de Managua. La mayoría de las calles tienen huecos de enorme profundidad que limitan el acceso a los vehículos. El proyecto de alcantarillado sanitario solo alcanzó a las primeras casas del barrio, el resto tiene sumideros o dejan que el agua sucia corra con toda libertad en las calles.

En este barrio vive Milagros Rodríguez, quien es madre de dos niñas de tres y siete años, respectivamente. Barú Corea, esposo de Milagros, trabaja como ayudante de bodega. Su salario quincenal es de 2 mil 300 córdobas. Es el único ingreso de esta familia, en la que cada miembro sobrevive con un consumo de 38 córdobas diarios.

Todos los días, casi de forma religiosa, Milagros despide a su esposo, que sale a las cinco de la mañana rumbo al trabajo. Luego se recuesta, se levanta a las seis de la mañana y prepara el desayuno para sus hijas. Hoy les ha tocado uno bueno.

¿Qué comen en el desayuno?

Por lo menos gallopinto, tajadas fritas, queso frito y huevo fritos.

¿En el almuerzo?

Cuando hay pues carne, o pollo, o arroz o frijoles o queso, depende.

¿En la cena?

Gallopinto, tajadas maduras, queso frito o sino comemos sardina, es variado.

¿Cuánto te cuesta hacer un desayuno para ustedes cuatro?

Como 50 o 60, los huevos valen cuatro, se compran diez córdobas de frijoles para hacer un gallopinto, si compro un plátano me cuesta siete córdobas o un guineo tres, depende. Por lo menos si me quiero comprar una libra de pollo me cuesta 40 córdobas, sin meter si le vas a echar papa o salsa de tomate, venís gastanto con cien córdobas en el almuerzo.

A pesar de que el salario de Barú es de 2 mil 300 córdobas, se reservan solo mil 200 para alimentos y otros gatos del hogar. La cuenta no sale, pues Milagros afirma que sobrevive con esa cantidad de dinero solo ocho días y luego debe ir donde su madre, que tiene una pulpería, a fiar.

“A veces no hay dinero, y uno por no enjaranarse no saca fiado, pero lo principal es la comida de las niñas. A veces yo me he quedado sin comer”, indica Milagros, quien agrega que si su mamá no tuviera una pulpería, no sabría lo que haría.

La familia de Milagros está ligeramente por encima de la línea de pobreza extrema de Fideg y el gobierno. Pero ellos siguen padeciendo pobreza y privaciones extremas.

“Nunca vas a comer con 30 córdobas, con costo en el desayuno podés comer medio regular con eso porque se gasta más, nunca vas a comer con esa cantidad. Solo me alcanzaría para el desayuno y el almuerzo, y eso que a ver si ajusta, porque se gasta, en el almuerzo se gasta más que en el desayuno”, explica.

La situación de Milagros siempre se repite al llegar el final de quincena. Su salvación es su madre. Pero ella sueña con mejorar, en un futuro, para no estar atrapada en las necesidades que muchos nicaragüenses padecen.

“Yo deseara mejorar mi casa para que mis hijas vivan mejor, vivan más cómodas y tengan un techo donde alojarse”, finaliza Milagros.