Economía

Dean García, secretario de Anitec

Zonas francas hacia el 2025

Más allá del ‘permiso’ OMC, aspiran a solicitar una prórroga



Los empresarios que reciben beneficios fiscales al operar en régimen de zona franca, esperan poder gozar de ese esquema por la menos una década más. Hasta el 2025, cuando el país supere el umbral señalado por la Organización Mundial de Comercio (OMC). Con todo, eso no significa que haya que dormirse sobre sus laureles.

“Nosotros como país estamos promoviendo activamente en la OMC, que [cuando llegue el momento] se pueda solicitar una prórroga”, aseguró Dean García, Secretario Ejecutivo de la Asociación Nicaragüense de la Industria Textil y de la Confección (Anitec), al participar de la XIX Conferencia de Zonas Francas de Las Américas, celebrada el jueves y viernes pasado en Managua.

El ejecutivo explica que cuando llegue el momento, el país tendría que solicitar la extensión de ese beneficio, “porque necesitamos aprovechar este esquema, así como lo aprovechó Costa Rica, que ya va por su segunda prórroga. O Guatemala, que se le termina la primera prórroga el 31 de diciembre, y va a buscar otra de 5 años. Si los otros países tuvieron esa prórroga, ¿por qué no me vas a dar esa ventaja a mí también?”, cuestionó.

“Lo que tienen que ir haciendo los países es ir adaptando los esquemas, para que no sean dañinos. Ejemplo: ponerlos en zonas rurales. Costa Rica tiene un esquema que se llama ‘GAMA’, o sea, ‘Gran Área Metropolitana’. Ninguna inversión nueva de estos regímenes especiales puede ubicarse en la Gran Área Metropolitana. Tiene que ser en las áreas más pobres del país. Para fomentar esa sinergia productiva, y para generar progreso”, detalla.

Ante la realidad de que comparativamente hablando, la mano de obra disponible en esas zonas rurales es más atrasada, García lo resuelve diciendo “la capacitás”. La nueva textilera instalada en Costa Rica está cerca de la frontera con Nicaragua, donde se concentran muchas poblaciones pobres. Por eso es que logró Costa Rica que se instalara en esa zona, porque está diseñado por las leyes, y las negociaciones de la OMC”.

Tratando de ver diez años en el futuro, García dice que cuando Nicaragua sobrepase el umbral de tener un per cápita de mil dólares de 1990, el país podría poner zonas económicas especiales, en las que no va a dar el 100% de exoneraciones, pero puede negociar la instalación de una fábrica de productos tecnológicos, a cambio del 50% de la exoneración.

“Lo que manda la OMC es un desmantelamiento paulatino”, aclara.

Con eso en mente, señala que a esas nuevas inversiones se les puede ofrecer infraestructura y capacitar a la mano de obra. “O ellos mismos pueden construir las carreteras, a cambio del esquema reducido de exoneraciones, o de que se le tecnifique a la mano de obra: donde llegan estas empresas, hay un nivel de desarrollo”, sentencia.

Propone como ejemplo dar incentivos a un ingenio, si éste se ampliara para instalarse en el Atlántico Norte, así “como estamos instalando fábricas para producir aceite comestible, tanto en el norte como en el sur del Atlántico, y esos están bajo régimen de zona franca. Esto permite aprovechar las tierras que no están siendo utilizadas, aprovechar un cultivo que es autónomo de esa región, resolver un problema de consumo, un problema de logística de transporte, y un problema de tecnología”, abundó.

Ampliando el concepto

Al ver lo que hacen países desarrollados como España, que implementa su propio régimen de exoneraciones bajo el nombre de ‘zonas económicas de procesamiento’, García propone que Nicaragua también tenga sus propias ‘zonas económicas de procesamiento’, que permitirían producir bajo un régimen de exoneración, para el consumo interno, y para fortalecer la industria local.

La medida sería aplicable en la medida en que la OMC lo regule y lo tenga como válido.

¨Cada vez que vamos a negociar estos temas, ¿qué hacen los países desarrollados? Pedir algo a cambio de la aprobación de ese esquema, para ir resolviendo sus propios problemas de pobreza”.

Así como en República Dominicana se puede comercializar la producción de las zonas francas en el mercado local, García considera que se debe promover que las empresas locales adscritas a ese régimen puedan hacer lo mismo.

“Supongamos que existe una pequeña industria que hace camisas para el mercado nacional. ¿Por qué yo, empresa de zona franca, no le puedo vender mi tela de rechazo, que les puede servir para hacer una buena camisa que se puede vender en el mercado local, para un segmento de población pobre, que no tiene para pagar por una camisa nueva de alta calidad?”, pregunta.

Aclara que “para todo eso, necesitamos resolver los problemas de aduana, porque la aduana tiene una visión recaudatoria. Ella está pensando que ese producto quiere entrar al mercado nacional sin pagar impuestos, y que ella lo tiene que colectar”.

No había ningún representante de la aduana nicaragüense en el evento.