Nación

La Juventud Sandinista, nuevo “partido” concebido por Rosario Murillo, sustituye al FSLN

El 19 de julio se impuso el “orteguismo de Daniel Ortega y su señora”

Henry Ruiz: “es un partido distinto con nombre propio, el orteguismo de Daniel Ortega y su señora y no hay otro tipo de sucesión”



La lluvia calló al comandante Daniel Ortega. Su discurso este 19 de julio en la Plaza la Fe, cuando se conmemoró el 38 aniversario del triunfo de la Revolución Sandinista, tuvo que ser suspendido 17 minutos después de haber iniciado. El mal tiempo distorsionó el programa diseñado por la vicepresidenta Rosario Murillo, y el mandatario no abordó los problemas del país. En cambio, uno de los momentos más álgidos fue cuando impuso a la Juventud Sandinista (JS) como el “relevo de la Revolución”.

Decenas de miembros de la JS compartían la tarima central con la pareja y sus escasos invitados especiales. Cuando Ortega se volteó hacia ellos para dirigirles las palabras, estallaron los aplausos. “La juventud que hace historia” — como la calificó el mandatario— era parte del arreglo de la tarima central, uniformados con sus camisas alusivas al régimen. Con coreografías precisas seguían la banda sonora que animaba el acto.

“Esta juventud que ya está relevando la conducción de este proceso revolucionario. Ya tenemos una nueva generación en pie de lucha por la paz, por el trabajo, que es la juventud nicaragüense”, afirmó Ortega. De esa manera, reconocía el nuevo partido que su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, ha erigido en detrimento de la vieja guardia del partido que todavía acompaña al caudillo sandinista en la actualidad.

La JS, que es dirigida en los actos por el secretario de la Alcaldía de Managua, Fidel Moreno, era una sola masa en movimiento. Ningunos de los jóvenes tuvo alguna preponderancia en el acto, donde miles de personas les rindieron culto a Ortega y Murillo.

Henry Ruiz, el Comandante Modesto de la gesta revolucionaria y ahora crítico del gobierno de Ortega, dijo que el reconocimiento que su antiguo compañero de lucha hizo a la JS es la reafirmación de que el partido Frente Sandinista ya no es el mismo de antes. El tono de los actos, la parafernalia, el control ejercido en las filas revela “un partido distinto con nombre propio: El orteguismo de Daniel Ortega y su señora”.

El reconocimiento del comandante Ortega a la JS es a la vez uno implícito para Murillo, como figura única y central en la sucesión del poder, a juicio de Ruiz. “Por mas brincos que peguen los llamados (cuadros) históricos del Frente, que Or-tega haya señalado a esos jóvenes uniformados, significa que no hay otro tipo de sucesión. Por eso las camisetas dicen Daniel y Rosario”, dijo.

Carlos Herrera | Confidencial

Desde que Murillo fue ungida como vicepresidenta, el mensaje que envía el régimen es el de una sucesión familiar, ya asegurada constitucionalmente: En caso de fallar Ortega, la vicepresidenta se colocaría la banda azul y blanco.
“Ella (Murillo) lo ha acompañado en todo: En las trampas, en los sueños, en las pesadillas… ese es el cuadro de absoluta confianza, incluso sobre su hermano Humberto. Ella es la leal. Y pareciera ser así, entre otras cosas, porque le hace trabajo Ejecutivo eficiente, lo representa”, comentó el comandante Modesto.

Murillo también aplaudió cuando el comandante Ortega ungió a la JS. La exguerrillera Dora María Téllez sin embargo aseguró que es una pifia del mandatario hablar de “relevo” en el partido. Ella no ve en el “orteguismo relevo generacio-nal”.

“Relevos son líderes, jóvenes en posiciones dirigenciales. No veo en el orteguismo ningún joven. Tal vez se refiere a Laureano o sus otros hijos. Esa juventud anda en camisas iguales, precisamente, para que no haya ningún líder”, sostuvo la también historiadora.

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Carlos Herrera | Confidencial

Para Téllez, Murillo no ha logrado consolidar un nuevo partido como tal, sino algo más parecido a la relación de un jefe con sus subordinados. “La estructura de la Rosario es de empleados. No hay líderes. Todas las empresas tienen empleados jóvenes, viejos, y eso no quiere decir que haya relevo generacional (…) Para co-menzar ni siquiera hay relevo a la familia y la cúpula de allegados. Lo que veo es una dinastía familiar, autoritaria, dictatorial”, afirmó.

Breve discurso: Venezuela, EE.UU. y alianza empresarial
El discurso de 17 minutos del comandante Ortega puede ser uno de los más breves en su carrera política, y en los actos de los 19 de julio. El mandatario obvió los principales problemas del país (crisis del seguro social y los préstamos destinados a financiar condominios de lujo, el escándalo de corrupción que salpica a Nicaragua con lavado de dinero, el fin de la gratuidad de algunos programas sociales, entre otros), pero remarcó su “modelo de consenso” con el gran capital.

Lo matizó llamándolo “gran unidad nacional” “entre los trabajadores de la ciudad y el campo; obreros, campesinos, los productores, los emprendedores, los pequeños empresarios, los grandes empresarios”. Todas “esas fuerzas”, dijo Ortega, para “acabar con la pobreza”.

El mandatario sostuvo que para “mantener esa meta”, hay que tener cohesión independientemente de “aquellas actitudes que intentan sembrar la cizaña”.

Como siempre, el discurso de Ortega estuvo articulado con la diatriba anti imperialista. Aunque condenó las intervenciones estadounidenses, dejó claro que seguirá cooperando en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado. “Allí estaremos defendiendo los centroamericanos el futuro de nuestros pueblos y asegurando un futuro de paz para la región centroamericana”, propuso, sin mencionar directamente la cooperación en esta materia que mantiene con Estados Unidos.

Pocas figuras
Pocas figuras de peso acompañaron a la pareja presidencial este 19 de julio. Solo dos presidentes asistieron: Evo Morales, de Bolivia, y Salvador Sánchez Cerén, de El Salvador. La ausencia más notoria fue la del presidente Nicolás Maduro, que en enfrenta una grave crisis política, social y humanitaria en Venezuela.

Tanto como Murillo y Ortega respaldaron a Maduro en sus intervenciones. El mandatario sandinista fue más explícito y condenó las críticas del gobierno de Donald Trump y otros países, como México, que exigen al régimen chavis-ta suspender la Asamblea Constituyente prevista para este 30 de julio, y que pre-tende anular los poderes públicos de ese país petrolero.

“El gobierno de Nicolás fue electo por el pueblo venezolano. No fue electo en otro país. Las votaciones para elegir a Chávez y a Nicolás se realizaron en Vene-zuela”, argumentó Ortega. “Y deberían cuidarse estos países que quieren ordenarle a Venezuela cómo desarrollar su proceso institucional. Lo que no quieras para ti, no lo quieras para nadie. Ese es un principio. Hay que respetar y hay que ser promotores de la paz”, agregó, avalando la represión oficial del chavismo que ha de-jado más de 90 muertos durante los tres meses de protestas.

Mientras Ortega discurseaba, la lluvia era mas persistente en la plaza. Los simpatizantes y empleados públicos comenzaron a abandonar la plaza. “¡Llegó la lluvia! ¡Llegó la lluvia! ¡Bendita lluvia!”, exclamó el comandante Ortega, y dando por finalizado el acto.

Las tarimas fueron vaciadas rápidamente. Solo quedaron algunos simpatizantes bailando bajo el agua, tomando licor. En medio del jolgorio comenzó el caos. Pelitos por doquier. Desmayados y confusión. Miembros de la Juventud Sandinista trataban de sofocar los altercados a falta de efectivos policiales, y la Cruz Roja atendía a los heridos.