Opinion

A propósito de la decisión contra Leopoldo López

La decisión contra Leopoldo López pone un nuevo reto a la unidad opositora

La decisión contra Leopoldo López, en mi opinión, no representa ninguna sorpresa. Él es un preso político y lo relevante es lo que pasa en el análisis político del gobierno sobre él, no lo que pasa en un tribunal que difícilmente puede trabajar de manera independiente en un país como éste.

Lo que indica la decisión no es que Leopoldo es culpable o inocente, sino que el gobierno considera que su liberación tiene más costos políticos que beneficios y que puede tomar ventaja de ellos.

En términos de beneficios esperados por el gobierno de esta situación, podríamos comenzar por el nuevo tema de concentración del debate nacional, alejado de los problemas centrales del país que son netamente económicos y donde el gobierno no tiene espacios para ganar, mientras que en los temas políticos siempre hay más margen de maniobra. Están usando una vieja estrategia política, muy útil cuando tienes problemas graves que afectan tu popularidad y respaldo: crear diferentes crisis y tapar una con la siguiente para mantener a la población alejada de la crisis que realmente más los afecta.

Pero, además, esta acción intenta unificar al chavismo alrededor de un constructo que ubica Leopoldo López como el enemigo concreto de la revolución. En él se acumula la simbología del enemigo externo que presiona la unidad chavista para defender el legado de Chávez, más allá de si les gusta o no Maduro.

Partamos de la realidad concreta de que el fallecido presidente Hugo Chávez tiene (en agosto de este año) 30 puntos más que Nicolás Maduro en conexión y popularidad: Maduro necesita cerrar el gap y, en este momento de debilidad, tomar ventaja de esa fuerza que todavía conserva Chávez.

La decisión contra Leopoldo López pone un nuevo reto a la unidad opositora. Están tocando a uno de los símbolos más importantes de la oposición y sólo sentarse a pensar en la mejor estrategia de respuesta puede generar fricciones y riesgos de división interna. Las divisiones en la oposición son grandes y eso se verá en las posiciones que se pondrán sobre la mesa alrededor de lo que las diferentes partes piensan que debe hacer la oposición. Y mucho va a depender de cuál sea la posición del propio Leopoldo López para sostener o no la unidad.

Esta acción busca también desmotivar la esperanza y la disposición de votos en la oposición y los independientes a través de un mensaje claro: el gobierno hace lo que quiere y no está dispuesto a ceder. Y eso incluye, para algunos, su capacidad de aceptar una derrota electoral, con lo cual se promueve la abstención.

Pero más que la abstención, que sería muy positiva e importante para el gobierno, la provocación para que los grupos más duros de la oposición, que ellos ubican cerca de Leopoldo López, se manifiesten por vías radicales es oro en polvo. Con eso podrían generar precisamente lo que el gobierno necesita: que una oposición electoralmente fuerte y poderosa abandone su espacio natural donde es mayoría y se vaya (dividida) al espacio radical donde el gobierno tiene su mayor fortaleza institucional y donde podría obtener una excusa creíble para culpar a la oposición de “sabotear” el proceso electoral y que éste se dificulte.

Es obvio que la decisión también tiene costos para el gobierno. Y ellos lo saben.

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Publicado originalmente en ProDavinci

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