Política

Mario Arana: “El paro no va a botar a Ortega, pero es una manifestación de unidad”

Alianza convoca a empleados y empresarios a paro nacional

Dora María Téllez: “El paro es una acción política. Es salir a la calle, sin salir a la calle”, debe ser inicio de una nueva jornada de movilización"



La Alianza Cívica convocó a un nuevo paro nacional.

Se “convoca a los empresarios pequeños medianos y grandes; comerciantes y trabajadores, así como a empleados de cuenta propia, sectores sociales y la sociedad en general, a construir un proceso de consenso para efectuar un paro nacional y otras acciones cívicas, en los próximos días”, dice el comunicado

La Alianza anunció que se retiraba de la mesa de negociación “hasta que el Gobierno excaercele, previo a su liberación definitiva, a los presos políticos de la lista conciliada en poder del Comité Internacional de la Cruz Roja…”.

El abogado matagalpino Eddy Montes, que también tenía la nacionalidad estadounidense, estaba en esa lista de liberaciones, cuyo incumplimiento es una de las razones para que ahora esté muerto.

Si bien hay un compromiso firmado, “el error fue dar 90 días para que se cumpliera. Por eso ahora les estamos reclamando para que saquen más gente, pero hay un consenso de que solo se debe regresar a esa mesa, hasta que salgan todos. Esto ya es bola recia”, consideró el economista Róger Arteaga.

A su juicio “regresar antes es caer en el jueguito de permitir que Ortega se siga burlando de la Mesa, de la Alianza, de los testigos, y hasta de sus mismos negociadores, como lo hizo cuando estos los llamaron para consultarles los acuerdos logrados, y regresaron diciendo que no”.

Vista la estrategia y las decisiones del régimen de Daniel Ortega, la representación de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (ACJD), no tenía más opción que hacer lo que hizo: suspender las conversaciones con los delegados del Gobierno, y anunciar un nuevo paro nacional.

Socios de Ortega también pierden

Igual lo ve la dirigente política del MRS Dora María Téllez, para quien “este es el momento en el cual la Alianza Cívica debería parársele durísimo al régimen, y no volver a la Mesa hasta que no estén liberados todos -no solo los de la lista conciliada- y que sea una liberación real, desde el punto de vista judicial”.

“Ortega ha firmado, pero no ha cumplido nada. Ya ni siquiera quiere firmar, ni discutir temas claves como las elecciones adelantadas. Por eso, hay que elevar la parada a nivel nacional e internacional”, instó.

Lo dice considerando que “el nivel de deterioro que acumula esta dictadura es absoluto, sin salida ni solución. Van en bajada a enorme velocidad, tratando de frenar con los zapatos. Van rumbo al abismo, empujados por la resistencia del pueblo, las sanciones, el aislamiento internacional. Ya no son viables”, insistió.

Téllez nota que a pesar del despliegue violento de 300 antimotines con garrotes, el régimen no pudo impedir que la gente acudiera al entierro de don Eddy Montes, señalando el enorme desgaste que significa incluso tratar de mantener activo ese aparato de represión.

“Están agotados. No pueden resolver los problemas económicos del país, y ni siquiera los de su grupo económico”, tanto el familiar, como el de sus cómplices en el expolio al Estado. “El orteguismo tiene a su alrededor un sector empresarial fuerte que también ha perdido mucho. Todos perdemos con esta crisis, pero como ellos tienen más, entonces ellos pierden más”, reflexionó

El economista Mario Arana, presidente de Amcham y delegado de la Alianza Cívicam admite que la negociación está estancada desde hace tiempo, pero que si optaron por regresar a esa Mesa es “porque había preacuerdos de liberar a los rehenes; permitir el regreso seguro de los exiliados, liberar los insumos de los medios de comunicación, y que se respetaran las garantías ciudadanas”.

Lo que siguió después es que “aparecieron reclamando que se hiciera un llamado al cese de sanciones; llamado que habría sido vacío porque no se ha cumplido nada, y esos países no van a modificar sus políticas si no ven que este Gobierno hace lo que corresponde, sino que se mantiene en base a mecanismos de represión burdos”, refirió.

Paro: manifestación sin represión

A juicio de los consultados, este es el momento de reeditar un nuevo paro nacional, que, igual que los tres anteriores, sea de un día, y sirva para enviar un mensaje atronador… aunque solo sea de un día.

“El país ya está en paro. Si ves los números, las pérdidas que ha sufrido el país, equivalen a 150 días en paro”, cifra que surge de comparar “lo que pudimos haber crecido… con la realidad de cómo estamos”, dijo Arana.

“El paro no va a botar a Ortega, pero sí sirve para mostrarle que este pueblo está unido, sea que se le llame a manifestarse en las calles, o se le convoque a un paro para mostrar que el país está unido alrededor de los puntos de agenda de la Alianza”, entre los que se incluye el respeto a los derechos humanos, a las libertades cívicas, etc.

Por eso, aunque solo sea un día, el paro sirve para enviar ese mensaje de unidad, compromiso, exigencia, de lograr un acuerdo de verdad que resuelva los problemas del país”, añadió.

“El primer paro fue extraordinario, aunque el segundo y tercero, no tanto”, reconoció Téllez, añadiendo un factor a su análisis: el uso de la Dirección General de Ingresos como brazo de castigo del régimen, en contra de aquellas empresas que decidan sumarse al paro.

La exguerrillera sandinista está de acuerdo con que el paro sea de un solo día, considerando que la mayoría de las empresas del país son pequeñas, y no tienen reservas para sostener un paro por mucho tiempo, porque ya están golpeados, recordando también que el agro no puede detenerse.

“El paro es una acción política. Es salir a la calle, sin salir a la calle. Aquí lo crucial es hacer un paro tributario”, consideró.

En esa misma línea, Arana externa que “el paro es más seguro y más barato para la ciudadanía”, que evita así la represión del régimen, que muchas veces empuja a la gente a irse del país.

Junto con el paro, Téllez opina que debe comenzar una nueva jornada de movilizaciones que permita enviar un mensaje fuerte y claro al régimen.