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Un año con Donald Trump, terrorismo y reelección

La epidemia reeleccionista y la corrupción marcó a Latinoamérica. Mientras un errático Trump lidera la primera potencia



Latinoamérica mantuvo en boga la tendencia reeleccionista. En Honduras, Juan Orlando Hernández consiguió perpetuarse en la presidencia, después de modificar la Constitución, con una movida judicial similar a la hecha por Daniel Ortega, en Nicaragua, para las votaciones nacionales de 2011.

Hernández se atornilló a la silla presidencial tras unas apretadas elecciones, marcadas por las sospechas de fraude.

El candidato de la Alianza de Oposición contra la Dictadura, Salvador Nasralla, que inició el conteo encabezando la votación, no aceptó los resultados y busca por todas las vías volver a revisar los resultados. 

En Bolivia, aunque los ciudadanos ya dieron en un referéndum su “no” a la reelección presidencial de Evo Morales, el terció para correr de nueva cuenta como candidato, y de esa forma buscar su cuarto mandato consecutivo.    

El Tribunal Constitucional de Bolivia falló –también similar a los argumentos de la  sentencia reeleccionista de Ortega– a favor de los “derechos políticos” de Morales por encima de la Constitución.

Un manifestante posa con la bandera hondureña en frente de una barricada en Tegucigalpa (Honduras). EFE/Gustavo

Los magistrados argumentaron que la Convención Americana de los Derechos Humanos se puede aplicar por encima de la carta magna boliviana, al considerar que el pacto interamericano es “más favorable a los derechos políticos”.

El mismo camino quiere seguir el venezolano Nicolás Maduro, en medio de una aguda crisis socioeconómica y política.

La excepción surge por ahora en Ecuador, donde el nuevo presidente Lenin Moreno convocó a un referéndum contra la reelección que bloquearía las aspiraciones del expresidente Rafael Correa para volver al poder.

Trump: errático y caótico

El presidente Donald Trump cumplió un año al frente de Estados Unidos, empeñado en desmantelar el legado de su antecesor Barack Obama. La nueva política aislacionista de Estados Unidos generó fricciones con la comunidad internacional por su retiro del Acuerdo de París, la declaración de Jerusalén como capital de Israel, y amenaza creciente de una guerra nuclear con Corea del Norte.

Mientras en el plano doméstico, la errática Administración Trump sigue bajo asedio por las investigaciones por sus supuestos vínculos con Rusia, durante la campaña electoral.

Trump obtuvo una aprobación del 33%, según la firma Gallup en Estados Unidos, la más baja hasta ahora obtenida por un presidente moderno en ese país.

En política exterior, Trump sigue siendo Trump: una incógnita. Con Cuba ha dado marcha atrás a acuerdos suscritos por Obama y la Isla, y hace unas semanas ha incendiado Medio Oriente al declarar Jerusalén capital de Israel.

Golpe a migrantes nicas

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Inmigrantes y activistas de derechos humanos protestan contra la decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de poner fin al programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA). EFE/Eugene García

Desde que Trump anunció su empeño en el muro fronterizo entre Estados Unidos y México, estuvo claro que la migración sería un tema espinoso. El mandatario ha aprobado vetos migratorios que prohíben la entrada de ciudadanos de Medio Oriente, Corea del Norte y Venezuela. Sin embargo, sus ansias han sido neutralizadas por jueces federales.

Pero Trump no ha quedado allí. De un plumazo ordenó terminar con el plan DACA, promulgado por Barack Obama y que ha protegido de la deportación a 800,000 indocumentados, los llamados “dreamers” que entraron como inmigrantes a Estados Unidos siendo menores de edad. La decisión golpea a 3,590 nicaragüenses. También, el Gobierno de Trump cesó el programa de Estatus de Protección Temporal (TPS), afectando cinco mil nica que tendrán un año para abandonar de Estados Unidos.

Odebrecht, corrupción transfronteriza

Ciudadanos exigen una sentencia de inocencia para el vicepresidente sin funciones de Ecuador, Jorge Glas, acusado de corrupción en la trama Odebrecht. EFE/Daniela Brik

El escándalo de corrupción de Odebrecht salpicó al menos a ocho países de América Latina. Las investigaciones confirmaron que la constructora brasileña pagó 200 millones de dólares en comisiones ilegales, coimas y sobornos a políticos, funcionarios, empresarios y presuntos testaferros a través de la Banca Privada de Andorra.

El caso, que algunos califican como el mayor escándalo de corrupción de América, fue una bomba política para presidentes como Juan Manuel Santos, en Colombia; Michel Temer, en Brasil, y Danilo Medina, en República Dominicana.

En Perú, el expresidente Ollanta Humala recibió prisión preventiva. Lo mismo sucedió en Ecuador con el vicepresidente Jorge Glas. Las repercusiones de este entramado de corrupción todavía aflorarán en el siguiente año.

Terrorismo sobre ruedas

El mundo fue golpeado por el terrorismo en 2017. Los ataques registrados en Barcelona, Afganistán, Somalia, Las Vegas y Londres, conmocionaron a la opinión pública internacional.

La irracionalidad de la violencia terrorista, incluyó atacantes solitarios en Estados Unidos y miembros del Estado Islámico plantando bombas y arrollando personas en camionetas, como sucedió en Barcelona y Londres.

En Barcelona, un conductor a bordo de una camioneta embistió a una multitud que paseaba por la concurrida zona de La Rambla, dejando un saldo de 13 muertos y más de cincuenta heridos.

Los ataques con coches o camiones bomba y tiroteos fueron los atentados más comunes, en una lista de más de cincuenta, la mayoría autoría del llamado Estado Islámico.