Nación

Cosep, Amcham, y Conimipyme demandan "el cese de la violencia"

Cámaras empresariales llaman a marchar el lunes

COSEP represión

Empresarios no descartan otras acciones, evalúan "día a día" y se proponen sentar a Ortega en la mesa de diálogo y negociación



Las principales organizaciones del sector privado nicaragüense, hicieron un llamado a detener las acciones violentas que causaron la muerte de al menos tres personas durante las protestas por el alza en las cotizaciones de la seguridad social, e invitaron a una marcha pacífica a realizarse a las tres de la tarde del próximo lunes 23 de abril, en la rotonda de Metrocentro, en Managua.

“Invitamos a nuestras empresas, a nuestros empresarios y nuestros trabajadores, a marchar en paz, en pro del diálogo”, dijo José Adán Aguerri, presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep).

“Queremos mostrar al mundo que podemos marchar en paz, sin que haya otro grupo de ciudadanos que nos lo trate de impedir”, añadió.

Aunque reconoce que el Gobierno de Daniel Ortega responde a este tipo de decisiones organizando contramarchas –a veces en el mismo lugar en que se había convocado la marcha original- bloqueando las carreteras, y agrediendo a los marchistas, Aguerri dijo que confía que “sí podremos” marchar.

El líder gremial no quiso adelantar a qué otras medidas de presión podrían acudir en caso que no logren sentar al Gobierno de Ortega a la mesa de negociación, porque “preferimos vivir esto día a día”, aunque otros líderes gremiales dijeron a Confidencial que los empresarios están claros que deben estar listos para emprender otro tipo de acciones.

Aunque una de esas acciones podría ser un paro general, como el que sus predecesores convocaron en su tiempo para enfrentar a la dictadura de Anastasio Somoza, el líder gremial dijo que si ellos llegan a convocar a una huelga, es porque ya habrían renunciado al diálogo y al consenso.

El hecho de convocar la marcha hasta el lunes, fue interpretado por algunos como una forma de desactivar las protestas de los estudiantes, pero Aguerri dijo que “esta es la marcha del sector privado. Nosotros no le estamos diciendo a los estudiantes qué deben hacer”, aclaró.

¨Gobierno debe escuchar¨

Después de Aguerri tomó la palabra María Nelly Rivas, presidente de la Cámara Americana de Comercio de Nicaragua (AmCham), y Leonardo Torres, presidente del Consejo Nicaragüense de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Conimipyme), quienes destacaron la unidad total mostrada por el empresariado nicaragüense.

De pie, detrás de ellos, varias decenas de empresarios, gerentes y presidentes de cámaras, así como el catedrático Ernesto Medina Sandino, en representación de las universidades privadas, y el presidente de la Unión Nicaragüense por la Responsabilidad Social Empresarial, (Unirse), Ariel Granera, mostraron su apoyo, tanto al llamado a detener la violencia, como a participar de la marcha.

Rivas, de AmCham, expresó que “no queremos seguir sufriendo más violencia. Amamos a este país, y tenemos derecho a manifestarnos, a expresarnos libremente, contando con la protección de las fuerzas del orden”.

“No necesitamos pensar igual: basta con que seamos capaces de lograr acuerdos básicos”, expresó antes de hacer un nuevo llamado a detener la violencia.

Por su parte, Torres, de Conimipyme, recordó que las empresas más pequeñas se verán muy afectadas, no solo por las reformas al INSS, sino por la situación de los últimos días, en donde se ha detenido parte de la actividad comercial, lo que perjudica a todos los sectores.

El líder gremial llamó a lograr un proceso de concertación para que el país vuelva a la senda correcta. “No es justo que esta generación tenga que vivir lo mismo que vivimos nosotros”, dijo en referencia al sacrificio que tuvo que asumir la juventud de los años 70 para combatir al tirano de turno.

“El gobierno debe escuchar nuestros planteamientos en el marco de un diálogo inclusivo. Debemos ser capaces de disentir sin agredirnos”, concluyó.

Aguerri invitó a los asistentes a la marcha del lunes, “a vestirse de blanco”, y a los empresarios que no puedan asistir, incluso por razones geográficas, a permitir que sus trabajadores se manifiesten frente a sus empresas (o en sus ciudades) a la hora indicada: el lunes a las tres de la tarde.