Reporte ciudadano

Reclaman por multas de tránsito excesivas e “inútiles” cursos obligatorios

Conductores le tienen “miedo” a la Policía de Tránsito

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Recaudación mensual por multas de tránsito ha aumentado de 116 mil córdobas en 2010 a 22 millones en 2017, pero accidentes de tránsito no disminuyen



Víctor Urbina ha recibido tres multas de tránsito en un solo año. Todos los días conduce de la Carretera Vieja a León hacia el sector de la calle 27 de Mayo, en Managua, y afirma que siente miedo al pensar en la posibilidad de encontrarse con los policías de tránsito.

“Realmente nosotros (los conductores) le tenemos miedo a la Policía. Ellos están en la calle cazando al que viene”, se queja. La última vez que a Urbina lo detuvo un policía le aseguró que había invadido el carril y le impuso una multa por 800 córdobas. Antes ya lo habían obligado a tomar un curso de adiestramiento y manejo vial, que cuesta 2 mil córdobas.

“Lo que llegué a hacer fue a que me regañaran y trataran mal, pero no me enseñaron nada de cómo manejar mejor”, reclama.

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Los conductores reclaman que los agentes de tránsito se mantienen al acecho. Confidencial | Archivo | Carlos Herrera

“Cuando les cuestioné sobre su actuar, sobre cómo se esconden en las carreteras para multar no me dijeron nada, simplemente dijeron que ellos hacen su trabajo”, agrega.

Elba González, una joven de Nandaime, también cuestiona el curso para infractores que le pidieron tomar. “Lo multan a uno sin tener muchas veces la culpa o por cosas absurdas como pisar levemente una raya que está mal pintada. Me han mandado a curso como castigo, pero la realidad es que lo pagás y ni siquiera tenés que ir. ¿Entonces lo hacen para que aprendás o solo les interesa que pagués?”, increpa.

En 2010, la Policía recaudó 1.44 millones de córdobas por multas de tránsito. El siguiente año, la suma de lo recaudado incrementó a 29.24 millones de córdobas. La cifra no ha parado de subir, hasta sumar 197 millones de córdobas de enero a septiembre de 2017. El incremento es más evidente a partir de la última reforma a la Ley de Tránsito.

Multas y más multas, “para reducir accidentes”

El argumento de la Policía Nacional y la Dirección de Tránsito es evitar más muertes y lesionados y sostienen que continuarán capacitando a conductores y aplicando infracciones. Sin embargo, los conductores se quejan de abusos y cobros excesivos, y los accidentes no disminuyen.

En 2017 se registraron 784 fallecidos en accidentes, solo nueve menos que en 2016, cuando el reporte sumó 793 muertos.

Los accidentes tampoco son menos. En 2016, el promedio de accidentes de tránsito fue de 113 al día, y en 2017 el promedio diario era de 120. En total, el número de accidentes aumentó de 41,588 en 2016 a 43,879 en 2017.

La Dirección de Seguridad de Tránsito Nacional (DSTN) registró al menos 316,000 multas aplicadas a conductores que infringieron la Ley de Tránsito el año pasado, es decir que cada día 865 personas fueron sancionadas en todo el país.

Las multas más frecuentes son por irrespetar las señales de tránsito en las vías, con un total de 155 mil multas el año pasado, según declaraciones de la jefa de Tránsito Nacional, comisionada general, Vilma Reyes.

Sin embargo, los conductores también cuestionan los motivos de las multas. “Por lo general, es que a uno lo multan sin razón. Es cierto que aquí manejamos mal y que aquí la gente no tiene una cultura vial muy sólida, pero ellos abusan a veces”, lamenta el conductor Tomás Omeany.

Algunos conductores también cuestionan que el verdadero objetivo de las multas es recaudar dinero.

“Todo mundo dice que Tránsito es caja chica del Gobierno y es evidente, es muy rentable, pero el incremento de las multas más bien nos afecta a nosotros”, reclama el conductor José Artola.

Mario, es un conductor de 65 años, que por conducir a exceso de velocidad en una carretera abierta fue multado el año pasado. Iba a 80 kilómetros por hora y no vio un rótulo que indicaba la velocidad era de 40 kilómetros por hora.  “Estaba oculta entre ramas”, justifica.

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Algunos conductores califican a Tránsito como la “caja chica” del gobierno. Confidencial | Archivo | Carlos Herrera

Dice que al aplicarle la multa y quitarle la licencia nunca le dijeron que tenía que asistir a un curso y que cuando lo hizo fue una experiencia “deprimente”.

“Me obligaron a escuchar una charla de alcoholismo, cuando no tenía nada que ver con la razón por la que me multaron, después tuve que aguantar regaños y me obligaban a hacer presentaciones con cartulinas de las señales de tránsito”, narra.

Para poder recuperar su licencia de conducir pasó seis meses en que “me mandaban de un lado a otro y se hacían los que no me conocían”. Todo ese tiempo no pudo conducir y tenía que ser trasladado por su esposa.

Los accidentes van en aumento

En el 2014, la Asamblea Nacional aprobó reformas a la Ley 431 o Ley de Régimen de Circulación Vehicular e Infracción de Tránsito, que entre otras disposiciones estipuló un incremento en el valor de las multas. Los parlamentarios argumentaron el aumento de los accidentes de tránsito, que calificaron de un problema de salud pública.

En ese momento, el diputado sandinista Filiberto Rodríguez declaró que el “enfoque que hay que darle es que debe ser educativo y preventivo y no fijarse en que si la multa es cara o es de cinco mil o es de cuatro mil (córdobas)”. Un diputado gana alrededor de 100 mil córdobas al mes, recibe un bono de combustible por aproximadamente 500 dólares y goza de inmunidad durante su período parlamentario.

La Policía coincidió en que el aumento de las multas es promover la precaución. “Pero lo que vemos es que los accidentes y las multas han aumentado en los últimos años”, cuestiona Skarlleth Martínez, investigadora de seguridad ciudadana del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (Ieepp).

Aquí (multar) es un negocio, no estamos hablando de prevenir accidentes, de prevenir la multa, aquí estamos hablando de multar”, argumenta el conductor Marvin Vega Meza.

Martínez sostiene que “el incremento de las multas no ha sido la mejor medida (…) la mano dura que están utilizando no necesariamente está ayudando en la prevención y no solamente se necesita una campaña, si no que la Policía debe educar a los conductores”.

Recolectan más dinero ¿para qué?

Para el 2018, el Presupuesto General de la República prevé el ingreso por multas por incumplimiento de leyes en 350.6 millones de córdobas, aunque este año no se especificó cuánto de ese dinero será percibido por infracciones de tránsito.

“Se supone que las multas financian el gasto en prevención de accidentes”, dice el economista e investigador del Ieepp, Leonardo Labarca. Sin embargo, advierte que el programa de seguridad vial es el que menos presupuesto recibe.

“Estamos llevando educación, prevención y coerción; una medida coercitiva también es una educación para el ciudadano o conductor que no respeta la ley y que pone en riesgo su vida y la vida de los demás”, ha justificado ante los reclamos la comisionada general Reyes. Las cifras y las quejas de los conductores demuestran que no lo están logrando.

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