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Crecer con la música

Con el tiempo he comprendido que ser empírico no implica carecer de técnica o método. Me he descubierto a mí mismo por medio del arte

Siempre me ha resultado interesante la relación que he tenido con la música durante mi paso por este mundo. Con el tiempo he comprendido que ser empírico no implica carecer de técnica o método (propio y no convencional). Mi aprendizaje ha sido todo un proceso de reconocimiento de patrones entre notas musicales, ritmos y estructuras. Pero más que nada, he identificado en mí mismo una conexión directa entre corazón, mente, voz e instrumento.

Aprendí a tocar la guitarra a los siete años y con mis primeros acordes empecé a escribir mi propia música. Desde pequeño he sabido cuáles son mis dones y hacia dónde quiero ir. Ahora manipulo cuatro instrumentos, canto, creo mis melodías y letras. No tengo otro maestro que mi propio cerebro y la escucha permanente de todo tipo de música, además del conocimiento que comparto con otros colegas, que al final terminan siendo maestros.

Gracias a mi dedicación escribí temas que tuvieron acogida en Honduras y otros países del istmo centroamericano. Para Delirium (una de las bandas más representativas del rock hondureño), cree temas como Cruz Blanca (música y lírica), Hombres de Verde, El Psicópata, Puerta al Infierno y El Elegido (lírica). Cuatro de ellos aparecen en el disco titulado “El Ángel Caído”. También tuve la oportunidad de hacer música para cine en España, Honduras y Miami. Aparte, lancé dos discos al mercado hondureño: Llanto y Parto (El Disco Oculto).

El arte de crear un estilo

Con frecuencia, algunos músicos egresados de escuelas o conservatorios ven a los artistas empíricos como músicos limitados. Esto es un tremendo error. La música nace y continúa haciéndolo en el corazón de los músicos naturales e inspirados. Algunos desarrollan sus propios métodos, otros los adquieren bajo la sombrilla de la educación formal musical. En cualquier caso, las más grandes luminarias en la historia de la música han sido almas inspiradas que cuentan con una dinámica “mente-corazón-creación-interpretación”.

¿Y qué pasa con la técnica? Ésa se define en las manos de cada músico. Todos tenemos una, usamos nuestra voz o escribimos. Lo cierto es que en el proceso de composición-interpretación hay una gran cantidad de misticismo. Hoy podemos plasmar emociones reales en un archivo MP3, en vinilo o en un CD. Las congelamos en estos formatos físicos para que cada vez que estos produzcan nuestras melodías, también salgan a flote esos sentimientos reales que tocarán hasta lo más profundo de la mente de quien las escuche. A esto le llamo el efecto “El Perfume”.

Para mí, la música es una de las fuerzas mayores que posee el ser humano. Es un poder inconmensurable, capaz de modificar culturas o emociones, de crear vínculos, inspirar a guerreros, escritores, pintores o de combatir el alzheimer, elevar la espiritualidad y el espíritu humano a su pináculo, a la cima de la más alta montaña emocional. La música es la forma de comunicación universal por excelencia.

Por esto invito a los músicos naturales e inspirados a abandonar el miedo a no cumplir con los parámetros del Márketing. Podemos ser atemporales sin esos parámetros. Basta con que nuestra voz, nuestras letras e instrumentos expresen emociones reales, que sean capaces de conectarse con miles de seres humanos sensibles al igual que nosotros. Allí está el secreto: en la rebeldía manifiesta, en ser sinceros y no meros reproductores de fórmulas preconcebidas por mercaderes de la música. Les dejo algunos de mis temas. Espero lograr tocarles el corazón, la mente o el alma desde la distancia desde un formato digital que contiene sentimientos tangibles. Algunos de estos temas ya trascendieron al tiempo y el espacio, ¿Es magia? ¡Claro que lo es!

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