Opinion

La falsa IDEA de unos expresidentes

¿Quién puede confundir el criminal comportamiento de los Ortega-Murillo ante la covid-19 con el eficiente tratamiento científico y médico que en Cuba?

Decir opinión pública es igual que aludir a una colectividad humana de modo general, desde donde se ejerce la libertad de opinar sobre cualquier tema, pero no como colectividad. Opinan los individuos, y estos sí son posibles de identificar. Pero los individuos opinan por sí mismos o en grupos.

Cuando uno no está de acuerdo con alguna opinión expresada públicamente, no lo hacemos en alusión a la opinión pública, sino a la persona o al grupo de personas. Esto, precisamente, es lo que quiero hacer en este comentario.

A través de medios nacionales y del exterior, entre el 15 y 16 de marzo 2020, se conoció un documento suscrito por varios expresidentes miembros de la IDEA (Iniciativa Democrática de España y las Américas) solicitando a varios organismos políticos, sanitarios y defensores de los derechos humanos regionales, preocuparse por los pueblos de la región ante la crisis sanitaria provocada por la pandemia del covid-19.

En su preocupación, que pudo haber sido sincera, se suponía que hablarían de la protección de las poblaciones de países en donde la pandemia está causando mayores estragos como los Estados Unidos, Brasil, Chile, Perú, México, Ecuador, Bolivia, República Dominicana y Panamá. Pero, contrario a la realidad, y la lógica que de esta se deriva, los expresidentes hacen énfasis en Nicaragua, Venezuela y Cuba.

De acuerdo con ese esquema, muy propio de la geopolítica norteamericana, los políticos jubilados y otros electoralmente recién derrotados (la mayoría con enormes cuentas de salud pendientes en sus respectivos países), metieron en su mismo saco anti, a dos países con disímiles condiciones sanitarias y de tratamiento de la pandemia, como Cuba y Nicaragua.

¿Quién, con un sano criterio político y bien informado, puede confundir el criminal comportamiento de los Ortega-Murillo ante el coronavirus (con sus promociones masivas, ocultamiento de datos, entierros nocturnos exprés), con el eficiente tratamiento científico y médico que en Cuba se le está dando a la pandemia dentro y fuera de sus fronteras?

En su mensaje hay una mezcla de azúcar y hiel: en Cuba, escribieron… ¡”urge ofrecerle a su población lo necesario para protegerse del covid-19 mientras avanza la exportación de sus médicos a otros países”!

No necesito desmentir esa mezquina afirmación, pues les bastaría a cualquiera consultarle a la OPS sobre cuál es la situación sanitaria en Cuba y su desarrollo científico médico. Pero hago notar, que esos señores no pueden desprenderse de su psicología y lenguaje capitalista, y por eso hablan de “exportación” de médicos. ¿Qué omiten y qué pretenden con su documento político?

1) Omiten la buena redacción, porque nadie “exporta” nada a su propio país, sino a otros países; 2) hacen total omisión del bloqueo norteamericano a Cuba que, entre muchas otras cosas, dificultan los trabajos de sus científicos; 3) pretenden ocultar el sentido de solidaridad humana que tienen las brigadas médicas cubanas (ahora mismo, en varios países combaten el covid-19, incluso en Europa); y 4) quieren borrar su propio historial político, pues ellos fueron también responsables del mal sistema de Salud pública de sus países, en donde florece el negocio con la salud humana (de la medicina privada), como si fuera cualquiera otra mercancía. Veamos cuáles son los países, en donde gobernaron los firmantes de la falsa IDEA:

España: la pandemia ha hecho uno de los mayores estragos, por razones históricas, pues sus clases dominantes, incluyendo la del expresidente José María Aznar (1998-2004) siempre vieron natural el trato de la salud humana como mercancía y, en consecuencia, no está al alcance de toda la población. El covid-19, hizo colapsar al sistema de salud pública español. Aznar, tuvo tiempo para colaborar con la invasión yanqui contra Irak, pero no para mejorar el sistema de salud que (dicen) es uno de los mejores de Europa, pero no dio la talla ante el coronavirus.

México: sus cuarenta millones de pobres, la mayoría indígenas, cuya revolución agrarista fue traicionada desde la presidencia por los políticos PRI, siguieron dos gobiernos corruptos del PAN, el del eficiente empleado de la Coca Cola Vicente Fox (2000-2006) quien dejó el mismo pésimo sistema de Salud, y le siguió Felipe Calderón (2006-2012), a quien solo se le recuerda por haber propiciado la matanza de un montón de narcotraficantes.

Argentina: el país y sus habitantes siguen en las garras de los voraces prestamistas del Fondo Monetario Internacional, del cual Mauricio Macri (2004-2019) fue un muy efectivo agente suyo desde la presidencia. En estos momentos, el nuevo Gobierno está negociando la deuda con el FMI y combatiendo la pandemia. La población pobre está sufriendo menos escasez y hambre de lo que sufrió en los años gobernada por Macri.

Panamá: de su expresidenta Mireya Moscoso (1999-2004), no se puede decir que pasó por la presidencia sin pena ni gloria, porque, en verdad, pasó con mucha pena, porque ella dejó en libertad al terrorista Luis Posada Carriles, culpable del sabotaje del avión donde murieron 73 jóvenes deportistas cubanos, en Barbados (1976).

Colombia: el país más violento del Suramérica durante más de sesenta años. Se matan entre las guerrillas que, en vano, han intentaron terminar con una oligarquía, y los militares y paramilitares que para defenderla siguen asesinando campesinos y activistas sociales. La oligarquía latifundista, la clase a la que pertenece el expresidente más ligado a los paramilitares, Álvaro Uribe Vélez (2002-2010). Entre los gobernantes terratenientes reaccionarios, este señor tiene el más destacado lugar.

Paraguay: de este país, la mayoría de los nicaragüenses solo sabe que sufrió por largos 40 años la dictadura de Alfredo Stroessner, y que fue escenario de la muerte de “nuestro” dictador, Anastasio Somoza Debayle. De ese hermano país, fue presidente el “preocupado” Juan Carlos Wasmosy (1993-1998), seguido de una serie de golpes de Estado típicos de los países gobernados por oligarcas agrarios. ¿Cuál puede haber sido el aporte de Wasmosy a Paraguay, sino más de lo mismo?

El Salvador: su expresidente Alfredo Cristiani (1989-1994), se mal recomienda solo, porque el partido político de ultra derecha que lo llevó al poder, Alianza Republicana Nacionalista (Arena) es señalado de haber participado en el asesinato de monseñor Óscar Arnulfo Romero. ¿Es necesario decir más?

Costa Rica: su expresidente Rafael Ángel Calderón Fournier (1990-1994), es conocido por tres cosas: ser hijo de un expresidente del mismo nombre (Rafael Ángel Calderón Guardia); haber nacido por accidente político en Diriamba, Nicaragua; y haber estado preso por corrupción en Costa Rica. Pero ese país, sigue siendo el mismo después de 1948: elecciones democráticas, y una tierra que ha dado asilo a los perseguidos políticos de dos dictaduras: de los Somoza y de los Ortega-Murillo.

Nicaragua, la Nicaragüita de tierra de lagos, volcanes y dictaduras: el expresidente Enrique Bolaños Gayer (2001-2006), se conoció más, porque en el juego político Daniel no lo dejó pichar ni batear, pero vio catchar (cachar)a Arnoldo Alemán. Total: cero carreras, un hit (echó preso al cácher de su equipo) y un error… ¡haber mandado a Irak a una brigada médica del Ejército Nacional, en apoyo de los invasores! ¿En qué transformó al pobre sistema de Salud del país?

Estos caballeros de la falsa IDEA, si no lo saben todo en salud por diablos políticos, deberían de saberlo por políticos viejos.

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