Opinion

Del periodismo y los modelos de prensa

El periodismo sigue siendo agente del poder de los sistemas políticos, aunque no tenga una única forma de expresarse, sino con una diversidad compleja

El origen de la información y de los periodistas, podría sorprender y hasta no gustar: la información surgió en el imperio romano y los primeros periodistas fueron esclavos. Esto lo afirma el investigador estadounidense J. Herber Altschull, en su libro Agentes del Poder.

Como se ha dicho a menudo —escribe Altschull—, la información es poder; o mejor, es preciso el control sobre la información para la adquisición y la conservación del poder”.

Por ello, los comerciantes provincianos: “…necesitaban información para llevar a cabo sus transacciones económicas y políticas. Los periodistas que les brindaban esa información, a menudo entresacándolas de las diurnas —u hojas de información— pegadas en las paredes del foro (romano), eran esclavos personales”.

“…no debe suponerse –sigue Altschull— que durante los quince siglos transcurridos entre la caída de Julio César en Roma y el triunfo de Gutenberg en Mainz, la información no estuvo fluyendo hacia círculos limitados”.

Esa información era monopolio de la Iglesia, igual que la educación. En los siglos XVII y XVIII, surgió la primera prensa impresa en Europa y en las colonias americanas para la información de:

“(1) doctrina religiosa, (2) asuntos comerciales, (3) persuasión política y (4) educación Popular…” (Agentes del Poder, páginas 5-6).

Según historiadores, el primer periódico apareció en Amberes, Bélgica, en 1605. Y el primero con el nombre de “noticias” en Inglaterra, en 1622: The Weekly News. Las “noticias” se relacionan con algo nuevo, igual que la palabra nouvelles francesa y la alemana das Neue. Altschull dice que una de las primeras interpretaciones que ha permanecido de News se derivan de los cuatro puntos cardinales: north, east, west y south, aunque él lo considera espurio (Página 10).

En su libro Altschulll cita a Vladimir Hudec, decano de periodismo de la Universidad de Praga y miembro de la Organización Internacional de Periodismo (OIP) sobre el origen de la prensa socialista:

Durante la revolución democrático burguesa en Alemania, de 1848-1849, Carlos Marx y Federico Engels fundaron y editaron en Colonia el Neue Rheinische Zeintum (…) Ese diario era una tribuna para la política democrática (…) promoviendo dicha política con el espíritu del famoso Manifiesto del Partido Comunista. (…) Fue la primera vez que el movimiento proletario, que se había desarrollado en forma espontánea, cambió gradualmente de ´la utopía a la ciencia´, y eso se reflejó también en el periodismo”.

Luego, Vladimir Ilich Lenin, desde antes de la revolución soviética, atribuyó tres funciones a ese periodismo: propagandista colectivo, agitador colectivo y organizador colectivo.

Altschull considera que:

Desde la aparición de la prensa de un centavo en 1833, hasta la revolución bolchevique de 1917, la prensa de todas las sociedades industrializadas desarrolló un patrón similar: cualquiera que fuese su papel como una fuerza política, o como un instrumento para la educación política, se esperaba que sirviera por encima de todo un agente para el suministro de información de productos disponibles para ser adquiridos por los lectores…” (Páginas 59-60).

Un centavo era el precio del periódico para las masas, y la información solo dejó ser para las clases altas. Es decir, la prensa “de un centavo” sirve como agente comercial para el consumo de productos, y la prensa socialista sirve como agente para el consumo de productos ideológicos. Por deducción lógica, “la prensa de un centavo” es también agente del poder ideológico capitalista.

Pasaron años de cambios políticos, desarrollo económico, técnicos-científicos, culturales y sociales para que apareciera el periodismo actual, del que el profesor Altschull tiene referencias hasta los años ochenta del siglo XX.

En lo esencial, el periodismo sigue siendo agente del poder de los sistemas políticos, aunque no tenga una única forma de expresarse, sino con una diversidad muy compleja. Pero por la intolerancia:

Las cuerdas más agitadas de las melodías de la prensa de ambos lados se han dedicado a presentar los aspectos más perversos del otro bando” (página 98).

La más influyente prensa capitalista radica en los Estados Unidos, cuya centralidad informativa y de opinión la constituye el enfoque de lo negativo de los países adversarios, y no todos socialistas. La prensa participa en sus guerras comerciales y políticas.

En nuestro continente el caso de Cuba, es clásico: además del apoyo al bloqueo estadounidense, la prensa le acompaña con el bloqueo informativo y una sañosa campaña difamatoria. Cuba está haciendo una efectiva campaña contra el covid-19 y con sus brigadas médicas en muchas partes del mundo de lo cual, si no guarda silencio trata de difamarlas.

Un ejemplo de lo absurdo:

A Daniel Ortega, cuyo Gobierno somete al pueblo a una represión dictatorial, en la agenda geopolítica estadounidense y de la prensa —internacional y local—, le atribuyen condición de “socialista”, sin importarles que él maneja un sistema económico capitalista en una de sus peores versiones de la corrupción.

Atacan a la dictadura, no por amor a la “democracia”, sino porque necesitan gestionar y garantizar la influencia sobre el futuro gobierno que sustituirá a la dictadura, aunque todavía carece del pleno control político sobre toda la oposición.

Al Gobierno estadounidense y a la prensa les basta —y hasta les sale gratis— combatir a la barbarie orteguista, porque así se ganan la confianza del pueblo como “rescatadores” de la “democracia”, pero dos siglos de historia los desmiente.

Por su parte, Gobiernos que están en la mira de esa geopolítica y sus medios de prensa actúan con igual estilo parcial que la prensa capitalista: RT (Rusia Today), Cubavisión Internacional y TeleSur, por ejemplo, tienen una información sin fallas respecto a los lados negativos de las sociedades capitalistas, hacen certeros análisis sobre las causas de sus lacerantes consecuencias sociales, pero omiten realidades y contradicciones propias.

Tampoco son críticos con sus aliados políticos como el régimen orteguista, sino al revés: omiten sus crímenes, la visión que ofrecen de Nicaragua es la oficialista, las luchas del pueblo nicaragüense por sus libertades y derechos humanos son omitidas, o calificadas como “intentos de golpe de Estado motivados por el imperialismo” (el mismo libreto de la dictadura Ortega-Murillo).

Todo eso y más, engloba las luchas políticas ideológicas en los medios de comunicación de ambos lados. No hay objetividad que valga, se imponen los intereses políticos y los medios actúan como agentes del poder.

Al margen de estas cuartillas:

  • Rusia se adelantó con la vacuna contra el covid-19. Este hecho pudo sido motivo de alegría por la humanidad, pero algunos Gobiernos y cierta prensa desataron una campaña de dudas y difamación.
  • De las razonables dudas de una “comunidad científica internacional”, pasaron al aquelarre cual brujos mediáticos con predicciones del fracaso.
  • Cuba anunció el miércoles anterior su vacuna anti covid-19 Soberna 01, creada en el Instituto de Vacunas Finlay, el Centro de Inmunidad Genética y otros centros científicos. Las pruebas clínicas de la primera etapa iniciaron ayer lunes. Silencio unánime. Del periodismo independiente, solo el Canal 12 rompió el silencio nacional… por una sola vez.
  • La reacción contra la vacuna Sputnik V es propia de comerciantes derrotados en una competición económica, pues les importa más el negocio que la salud humana.
  • El silencio ante la vacuna Soberana 01, parece de asombro por la hazaña científica de la isla bloqueada, que se adelantó a la mayoría de los 20 países más industrializados del mundo y sigue a la cabeza del “tercer mundo”.
  • Cuando les pase el asombro, ¿se imaginan qué va a decir? Cualquier cosa negativa, y eso… sí que no asombraría para nada.
  • Pasó más de medio año de lucha contra el covid-19, y que un científico nicaragüense hablara desde el exterior, para que un medio local rompiera su silencio sobre la diferencia entre la responsabilidad de los presidentes de Cuba y Venezuela para enfrentar la pandemia, y la delictiva indiferencia de Daniel Ortega.
  • Tardadito el “servicio informativo”, pero cobrado con un típico tono ideológico: “Ortega, el peor gestor de la crisis en la troika tiránica”.
  • La información parcializada también es habitual en los agentes del poder de contrario signo: aquí tenemos 13 años de estar bajo una dictadura corrupta, pero desde RT, Cubavisión y TeleSur nos ven viviendo felices… ¡dentro del sarcófago de una revolución apuñaleada!

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